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| Lo bueno,
si breve... |
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Concierto
de música contemporánea: Obras de Erik Tanguy (Le jardin des
délices, 1996), Giacinto Scelsi (Pwyll, 1954), Elliot Carter (Enchanted
Preludes, 1988), Kaija Saariaho (The Grammar of Dreams, III, 1998), Tristan
Murail (C'est un jardin secret..., 1976), Antonio Zimmerman (4 songs, 2002).
Intérpretes: Barbara Kusa, Laura Kersevan, Ana Laura Sluvis, canto;
Patricia Da Dalt, flauta; Jorge Pérez Tedesco, cello.
Asociación Pestalozzi, 30-11-02
También
las pequeñas cosas nos pueden encantar...dice el primer texto del
Cancionero Italiano de Hugo Wolf. Una serie de pequeñas joyas bien
seleccionadas, sin ambiciones desmedidas pero confiadas a intérpretes
inteligentes y de notable musicalidad, permiten pasar un momento más
que agradable. Especialmente la sutil atmósfera del Jardín
de Tanguy, o el dramatismo expresionista de Carter. Para sonreír,
las cuatro canciones de niños que aprenden inglés, con sus
textos vecinos a Carroll y sus acentos surrealistas (aún cuando,
pese a la insistencia del compositor, los chicos se negaron a acompañar
a los músicos para recibir los aplausos). |
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| Rigoletto
Muncipal |
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Rigoletto,
ópera en tres actos de Giuseppe Verdi con libreto de Piave.
Director de orquesta: Bruno D'Astoli
Director de escena: Matías Cambiasso
Intérpretes: Luis Gaeta (Rigoletto), Gustavo López Manzitti
(Duque), Laura Rizzo, (Gilda), Susanna Moncayo (Maddalena), Jorge Barrile
(Sparafucile).
Teatro Colón, 1-12-02
Y
bueno; tal vez habría que poner toda objeción de costado,
ya que el mero hecho de que se pueda hacer ópera -ese dispendioso
pasatiempo burgués- en estas circunstancias, es poco más
que un milagro. Bajo la presión de aquéllas, la indulgencia
debería absolver la regresión a territorios pasatistas fortificados
(en los que ninguna novedad debe introducirse, y no se admite ni se reconoce
el paso del tiempo), el emparchado de una escenografía de más
de cuarenta años (envejecida y fea hasta lo indecible), la desaparición
total y completa de cualquier concepto de puesta en escena y, en su lugar,
la más férrea y anquilosada rutina. O que los intérpretes,
abandonados por el "repositor" a la deriva, pierdan una buena
chance interpretativa bajo una apariencia ingenua (como Laura Rizzo), o
no den peso alguno al texto asumiendo de lleno su vocación municipal
(como Gaeta, a quien sólo le falta marcar la planilla municipal
al entrar a escena, o pedir licencia por enfermedad municipal para saltear
el 3er acto).
Tristes, pero tal vez necesarias, perspectivas para el futuro...
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| Homenaje
imprescindible |
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Obras
de Juan Carlos Paz: Abel (1929), Piezas de carácter (1937), 2ª
Composición dodecafónica (1934), Seis eventos (1972), Sonatina
(1932), 3ª Composición en los 12 tonos (1937), Música
para flauta, saxo y piano (1943).
Intérpretes: Johanna Pisani (canto), Alejandro Labastía, Adriana
De los Santos (piano), Fabio Mazzitelli (flauta), Guillermo Sánchez
(clarinete, saxo).
Centro Cultural Ricardo Rojas (Sala Batato Barea), 07-12-02
Excelente
música, intérpretes comprometidos, en una sala algo inhóspita
(al menos quince grados más de temperatura que la ambiente). Sin
embargo, y pese a que la selección de obras acentúa adecuadamente
el contraste estilístico a través del tiempo, ¿no sería
ya oportuno que se incluyesen las composiciones de Paz con mayor frecuencia
en los conciertos "normales", en vez de su reserva casi exclusiva
a los "Homenajes"? |
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| Brillante
debut de Claudio Gallardou en el Colón |
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La
occasione fa il ladro, ópera de Gioacchino Rossini con libreto de
Luigi Prividali.
Director de orquesta: Susana Frangi
Director de escena: Claudio Gallardou
Intérpretes: Marcelo Lombardero (Don Parmenione), Sebastián
Sorarrain (Martino), Gabriel Renaud (Alberto), Laura Rizzo (Berenice), Adriana
Mastrángelo (Ernestina), Aldo Moroni (Don Eusebio)
Teatro Colón, 15-12-02
En
el match Inteligencia vs. Presupuesto, la inteligencia gana. Sutil especialista
en asuntos de comedia, Gallardou no desgarra la textura original, sino que
realiza la recreación del espíritu rossiniano con pequeños
toques de distanciamiento de efecto desopilante (el noble que desenvaina
una espada pero termina su gesto con una contractura dolorosa, y tantos
otros, a veces casi imperceptibles). Y consigue mover a sus marionetas humanas
de modo tan regocijante que hay que rendirse ante la evidencia: todos se
divierten, y nos divierten. Propósito noble aún en tiempos
de crisis, como explica en la excelente nota del programa, "reímos
de lo serio". Añádase la chispeante dirección
orquestal de Susana Frangi, y sólo cabe esperar que la dirección
del Teatro responda con la inteligencia de volverlos a comprometer en el
futuro. Ah, él se reserva el espléndido gag final: tras los
aplausos a cada uno de los cantantes y a la directora, uno de los valets
se adelanta al borde del escenario, se quita la peluca y es... ¡el
director de escena en persona, quien por lo tanto estuvo en el escenario
todo el tiempo! Imperdible. |
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