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NBreves Relatos con Café
por Carlos Carbone»n
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Breve relato de otro robo.
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La primera vez que me dijeron -Dame la guita- bien no entendí, el chorro debió repetirme con el agregado de -no te hagas el pelotudo, si no querés ser boleta- para que las cosas me queden un poco mas claras.

Yo estaba tomando un cortado en el barcito de Directorio y José María Moreno, cuando sorpresivamente me dejaron sin plata, yo intente reconocer tras el revolver a algún funcionario del gobierno pero no lo logre, el aspirante a político fue mesa por mesa pidiendo el efectivo y las joyas, yo le di mis últimos patacones y le pedí con buenos términos que no se lleve los documentos, ya que son muy caros su renovación, el principiante de banquero dijo -Ta´ bien- y siguió atendiendo a otros depositantes.

El otro aspirante a diputado estaba atento a todos los movimientos de su compañero y apuntaba la cabeza de una señora que lloraba refinadamente.

Un tercer aspirante a burócrata sindical estaba con un vehículo en la puerta esperando que sus correligionarios den por finalizado el trabajo, con el motor en marcha y las luces de posición encendidas.

Nos pelaron el saco a todos, los hombres conteníamos nuestra indignación y las mujeres nos consolaban diciendo -por favor quédense quietos, denle la plata así se van de una vez-
Cuando partieron los aprendices de senadores, fue un gran alivio, ya que estos están dispuestos a todo.

El gordo de la mesa del fondo consolaba a la rubia que tenía pinta de no estar con él por amor, la viejita que estaba junto a la ventana recitaba un rosario de palabrotas y maldecía su suerte, el mozo consolaba a todos repartiendo agua y palabras de contención, y yo me insultaba por esta costumbre de andar tomando café por allí en vez de estar en casa viendo a Tinelli.

Luego todos nos fuimos retirando con una pegajosa sensación de ser perseguidos, el frío de la noche empezaba a notarse, fui rápido a casa y para calmarme agarre lo primero que encontré; prendí la TV.
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