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NBreves Relatos con Café
por Carlos Carbone»n
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Guerra en el café La Paz.
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Aquella tarde en el café La Paz, el clima era de guerra.

Yo ingrese a tomar un feca tranquilo, con un libro de Huidobro debajo del brazo y toda la tarde por delante.
Me acomode en una mesa con vista a Corrientes para poder desde esa gran vidriera gozar del hermoso paisaje urbano y sobre todo del libro del fantástico poeta Chileno.

Pero aquella tarde ardía La Paz.

Siempre había discusiones en este lugar, por momento acaloradas, por momento muy crueles, por momento altamente nutritivas, pero algo raro ese día pasaba en el ambiente.

Aquella tarde olía a pólvora en La Paz.

Mientras bebía con sorbos cortos el café y cada tanto saludaba a conocidos que por allí pululaban, poetas, músicos, pintores, disfrutaba de Buenos Aires con una sensación de sana armonía.

Pero de pronto algo se fracturo en el aire y todo acabo.

Los de la mesa de al lado no se pusieron de acuerdo por algún tema de la política internacional y un botellazo voló de las suaves manos de una dama hasta la cabeza de un trajeado caballero de chato peinado, este cayó desmayado sobre el té de una señora que vio transformar su blanca blusa en una mancha roja; un pibe en campera de jean y zapatillas se tiro sobre un gordo que dejo de ser moderado para pasar a militar en el partido de la discordia, un viejo anarco habitúe del lugar se persigno, los intelectuales de hablar violento se escondieron detrás de las mujeres y yo tuve que buscar un lugar mas seguro a la sombra de una silla.

Ya nada fue igual aquella tarde.

La policía hizo su trabajo y se llevo a unos cuantos a la comisaria mas cercana, otros zafamos de casualidad, otros aún están escondidos.

Después de la trifulca, todo volvió a la calma, pedí otro café y volví a la paz de la poesía en el café La Paz que aquella tarde pareció cambiar de nombre.

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