»
Agregar a Favoritos
GUIA DE ARTISTAS
» Literatura
» Artes Plásticas
» Música
» Danza
» Teatro
» Cine
» Fotografía
» Arquitectura
SECCIONES
» Agenda Cultural
» Direccionario
» Publicaciones
» Concursos
» Página Abierta
COLUMNISTAS
» Buenos Aires
» Desde Argentina
» Desde el Mundo
» Entrevistas
GALERIA ON LINE
» Artistas de El Muro
» Obras en Venta
TANGO | Nuevo
EVENTOS
BENEFICIOS
MEMORIA URBANA
SERVICIOS
PUENTE CULTURAL
.
CONTACTENOS
» Info
» Publicidad
» Gacetillas
» Ventas
» Expo
» Webmaster
NBreves Relatos con Café
por Carlos Carbone»n
.
Breve relato para mover la pelvis.
m

Aquella tarde venía abstraído en mis cosas, pensaba en un verso que tenía atragantado desde hacía varios días y no quería nacer.

Vi un café y entre sin mirar demasiado, cuando una mujer hermosa y semi desnuda vino hacía mi y me dijo –hola, soy Cecilia– dándome un sonoro beso en mi asombrada mejilla; ahí caí en cuenta que estaba en Pelvis, un café atendido por señoritas muy ligeras de ropa.

Yo salude a mi interlocutora con naturalidad, como ustedes sabrán soy un hombre de mundo, pero reconozco que se me cruzaron los ojos.

Me senté en la barra, pedí un café con crema a la sensual morocha que me atendió con una sonrisa luminosa y me dedique a mirar, –que otra cosa se puede hacer allí–

Al rato intenté volver al poema que tenía atravesado y muy cerca de darle una solución cuando ingrese al bar, pero que, ante el espectáculo de las niñas, había huido a otra dimensión.

Trate de concentrarme, pero ni mi cabeza, ni mis ojos, ni mis manos respondían a mí y sí al lado salvaje de mi naturaleza.

Me reproche íntimamente –sos un viejo verde, que papelón, mira si alguno de la Sociedad Argentina de Escritores te ve aquí–

Decidí irme a otro bar, con decisión y grandeza llame a la sensual morocha y al ver su sonrisa de kermesse, su pelo enrulado, su carita mezcla de ángel y demonio tome fuerzas y dije –tráeme otro café, muñeca–

Debo reconocer que por las tardes cuando la ciudad me agrede sin pausa, paso a tomar un cafecito por este lugar habitado por hermosas y dulces mujeres, que saben acariciar cuando miran y alejan por un rato toda la crueldad que esta ahí nomás, del otro lado de la ventana.

m
INDICE DE "BREVES RELATOS CON CAFE" »
m
Pagina de Inicio Escribanos Agregar a Favoritos