
Severi
y el "Cristo resucitado" vitral, realización técnica de Marcela Carro,
2000. Instalado en la Parroquia Nuestra Señora de Luján, Primera Junta
y
Lavalle, Quilmes.
"Tango
en el cabaret"
Óleo sobre tela - 0,85 x 1 mt
"La
maquinita y los niños"
Óleo sobre tela - 1,05 x 1,05 mts |
Sus trabajos -de entidad propia- rozan siempre los temas que lo apasionan:
La Boca, los inquilinatos, el tango, los intérpretes, las orquestas,
los cabarets y personajes inconfundibles de Buenos Aires (el canastero,
el afilador, el vendedor de maníes, el organillero, las murgas
y las comparsas, billaristas, barberos). Abundan, además, los
rincones de Quilmes, su lugar de residencia: como la estación
de trenes, la fábrica de cerveza, el club de fútbol,
el de pesca, las plazas, la ribera, los bomberos, un paso a nivel
ferroviario, el tranvía...
Cuando Aldo
Severi concursó en la Argentina, obtuvo galardones y cuando
representó al país con su arte, como en Puerto Rico
o la Bienal Internacional de San Pablo de 1982, consechó felicitaciones
y premios.
Expuso en galerías
prestigiosas de Buenos Aires y en Uruguay, Brasil, Estados Unidos,
Alemania, Italia... la UNESCO lo menciona entre los maestros del
arte argentino. Su nombre figura en enciclopedias, diccionarios y
reseñas de arte. Noticieros televisivos, varios videos argentinos
y un documental de la RAI reflejan su alma xeneize.
Daniel Binelli
le dedicó un tema, Horacio Ferrer, un poema; Martiniano Arce
fileteó varias obras suyas y los más exigentes críticos
argentinos y extranjeros califican la pintura de Severi con elogios
abundantes.
Prefiere las
telas grandes, propias para los museos, donde son accesibles al público.
Siempre buscó brindar el arte para todos. Pintó y pinta
temas populares. Entidades culturales, residencias particulares,
instituciones oficiales y privadas albergan sus pinturas. También
una iglesia tiene su imponente vitral "Cristo resucitado".
Allí está al alcance del que quiera. Obras suyas se
eligieron para reproducir en libros de lectura, libros de arte, revistas
internacionales, periódicos locales y europeos. Y -más
populares aún- también están en tarjetas navideñas,
serigrafías, calendarios, sellos postales y portadas de discos
compactos, como la serie "Timeless tango", editada en Estados
Unidos, por impulso de Bebu Silvetti.
Como maestro que es y ha sido, su verbo es preciso y fluido. Apasionado
y apasionante, siempre.
En octubre
de 2001, se presentó en Buenos Aires un hermoso libro que
documenta la trayectoria de Aldo Severi.
Mientras, él
sigue en su atelier de Quilmes, en la plenitud de su producción,
para que nuestros ojos y nuestros corazones estén de fiesta
con sus obras.
|