
Hermosa
fotografía tomada en 1917, en Colegiales, Violeta niña, junto a su
abuela, Hellen Harris Hudson de Denholm. Los rasgos reflejan similitud
con su hermano, Guillermo Enrique Hudson.

Junto al profesor Enrique M. S. Pedrotti, Presidente de la Asociación
Amigos del Parque "G. E. Hudson", Violeta Shinya saluda
a Adolfo Bioy Casares (25-8-96).

En
1998, cuando fue nombrada Ciudadana Ilustre de Florencio Varela. A
su derecha, Ludovico Pérez, ilustrador de dos ediciones de "El Ombú"
y una de "Allá lejos
y hace tiempo"; Vicente Bruno Lentini, presidente de la Unión Industrial
de ese distrito y la Lic. Ana M. De Mena, autora de esta columna de
El Muro. |
Menuda, temperamental
y con rasgos orientales en el rostro enmarcado por anteojos al estilo
de Victoria Ocampo, Violeta Shinya (10-8-1910) dio muestras de carácter
en toda su trayectoria. No es para menos: ella desciende de samurai,
por vía de su padre, Yoshio Shinya, primer inmigrante japonés
en Argentina, a la que llegó en la Fragata Sarmiento. Su madre
era Laura Hudson Denholm, hija de Mary Ellen Harris Hudson de Denholm,
hermana menor de Guillermo Enrique Hudson.
Cuando apenas
tenía cinco años, Violeta perdió a su mamá,
quedando a cargo de su padre y de su abuela materna. El Sr. Shinya
nunca tuvo cargos oficiales, pero fue un entusiasta de la vinculación
sudamericana-japonesa, para la que trabajó divulgando artículos
en prestigiosos diarios argentinos, uruguayos, chilenos y japoneses.
Violeta recibió de él una sólida educación,
la orientación humanista, y repitió en sus actividades
esa impronta pionera de su padre. Ella fue la primera maestra normal
nissei en Argentina. Egresó de la Universidad de Buenos Aires,
como Profesora en Letras y como tal también es la primera
universitaria nissei de nuestro país.
Con valiosos
recuerdos de las cartas que G. E. Hudson le enviaba a su abuela y
ésta leía y comentaba y un riquísimo anecdotario
del vínculo familiar con el destacado escritor criollo, Violeta
ha trabajado incansablemente en la divulgación de la obra
hudsoniana. Destacó en él su condición de ornitólogo,
naturalista, sociólogo, arqueólogo, ecólogo
y escritor.
Ella tradujo
"El ombú" (Santiago Rueda, 1977); "Un naturalista
en el Plata" (Híspamerica, 1980); "La edad de cristal"
(Monte Avila, 1981); "Un niño perdido" (ACME, 1985);
"Días de ocio en la Patagonia" (Hispamérica,
1986) y "Páginas luminosas" (Orión, 1986.
Durante veinticinco
años fue docente y desde 1967 en que se inauguró el
Museo y Parque Evocativo "G. E. Hudson" -sobre lo que fue
la estanzuela "Los veinticino ombúes", actual partido
de Florencio Varela, donde había nacido el escritor- hasta
1991, Violeta dirigió la entidad. Hizo varios viajes al exterior
divulgando la figura de su tío-abuelo y contribuyó
a convertir el predio en Parque Ecológico Cultural. También
es miembro fundadora de la Asociación Amigos del Parque, la
que presidió durante varios años.
Anualmente,
para el 4 de agosto, fecha natal del autor de páginas memorables,
Violeta concurre al solar de su pariente y acompaña los actos
de homenaje. En 1998, fue nombrada merecidamente Ciudadana Ilustre
de Florencio Varela, en reconocimiento por su labor cultural.
En el año
2000, con motivo de su aniversario, un grupo de amigos la agasajó
en Buenos Aires, por sus activísimos y prolíficos noventa
años. Hoy, retirada, sigue atenta al quehacer cultural y ordena
sus recuerdos.
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