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NSantos
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Roque de Pedro y Nora Benítez »n |
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| Luis
Aguilé: "Tenemos una enorme cantera de artistas,
desaprovechada" |
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Muy
joven, Luis Aguilé obvió el proseguir una carrera
universitaria apenas iniciada, para cantar por el
mundo: «Mi madre me acompañó a Chile, a Paraguay,
a Uruguay. Hasta que me hice mayor de edad, y ya
viajé solo». Pronto, los países de América fueron
su casa habitual. Y Europa, especialmente España.
De abuelos italianos y padres argentinos, nació
en Buenos Aires. «Crecí en ese lugar donde se unen
los barrios de Pompeya, Barracas y Constitución
-dice-. No tengo ningún antecedente español, mis
abuelos eran italianos. Pero siempre me he guiado
mucho por la lengua española y, pese a mis antepasados,
siento que soy muy español, a la vez que esencialmente
argentino» |
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UNA
ELECCIÓN DEFINIDA Y DEFINITIVA
-
¿Qué diferencia hay entre tus inicios y
tu vida actual?
- Creo que, esencialmente, no he cambiado. Yo no elegí
esto por casualidad: desde el comienzo dediqué
mi vida a esta carrera.
- Ahora, la situación es
diferente...
- Cuando comenzábamos en aquellos años teníamos
que tener unos valores definidos, saber lo que hacíamos
y estar convencidos de ello, regían unos códigos
y un comportamiento de estudio, de compromiso. Hoy, la
gente inicia cualquier cosa. Se mete a relatar y cree
que es un periodista; se mete a cantar y no tiene ni idea
de cantar ni de lo que es una carrera. Hay gente que se
pone a escribir libros... y es nefasto. Hoy cualquiera
se atreve a cualquier cosa porque la sociedad que contrata
ha dejado de ser selectiva. Hasta hay médicos que
hacen cirugía estética sin tener su carrera
hecha. Es un bandolerismo total, en el mundo...
- Y aquí, en la Argentina...
- En aquella época, los argentinos teníamos
una identidad mucho más acusada y nuestra vida
era normal y sencilla, feliz, verdaderamente silvestre,
normal. No teníamos las ambiciones que tenemos
hoy, no jugábamos con el dólar ni con las
acciones, ni otras cosas que nos han arruinado, precisamente,
esos momentos felices. Además, es muy difícil
ser personal. Esto está lleno de solitarios que
no se conocen, y hoy la época es violentamente
agresiva. Nuestra sociedad se ha demacrado, está
absolutamente rígida y desper-sonalizada y no existe,
por decir sí, la calidad de espíritu; muy
poca gente la tiene.
- Existe la televisión...
- Que nos ha hecho mucho daño; claro que le hizo
mucho bien a las empresas que tienen la televisión
y la publicidad. Considero que la televisión que
entra en el hogar es absoluta basura en un 80 por ciento.
Tendría que ser un servicio público, de
comunicación auténtica con el ciudadano.
Y aquí hay personajes absurdos, intolerables, sucios,
que entran en tu casa con un vocabulario absolutamente
vulgar. Y también una cantidad de putarracas que
salen en televisión exhibiendo sus pústulas
y todos sus problemas personales. Si fueran motivos sociales
que nos incluyen a todos, bienvenidos fueran... El mal
ejemplo se toma como una acción natural de la vida.
Se cae un anciano en la calle y se ríen todos alrededor
de él, y pasa una mujer y dice: "A ver, a
ver si se va a pegar con la farola, que es chicato y no
ve nada...".
EDUCACIÓN & AVENTURA
- Este problema, ¿no vendrá
de que hay un degradación espiritual y económica?
- La gente ha perdido la educación... Pero también,
se sabe inter-na-cio-nal-mente, en la Argentina sucede
que hay quien, teniendo una carrera universitaria, ha
tenido que ir a manejar un taxi para darle de comer diariamente
a sus hijos. Muchas veces, los destinos del hombre en
la Argentina lo llevaron a ser un aventurero, obli-gado
por las circunstancias.
- Hay que ver qué tipo de
aventurero. Los hay que tienen objetivos y caminos claros...
- Sí, sí, pero tú me estás
hablando de los aventureros que se sacrifican: Vito Dumas,
solitario en el océano, o unos que van al Amazonas
a buscar la savia de los árboles. Esos son aventureros
programados y válidos para la sociedad. Yo te hablo
de estos sinvergüenzas que están viendo cómo
especular con el dólar, cómo te sacan el
dinero o le arrancan la hipoteca a un tipo y lo hunden
para que se vaya a vivir a una calle. Porque si yo voto
a un partido y cuando sube no investiga al funcionario
anterior hasta la última gota de lo que tuvo bajo
su gestión, no sirve para nada. Pero es un pacto:
cuando entre el otro tampoco me investigará a mí.
- Eso es lo peor. Quizás
porque saben, no lo investigan o dejan que pase el tiempo...
- Es una conjura de necios y corruptos. Y digo de necios
porque con el tiempo todo se llega a saber, si se quiere.
La mentira tiene patas cortas. Se está haciendo
burla de este país y de este pueblo al cual pertenezco,
de semana en semana, diciéndole: «Haremos
esto, haremos lo otro...», mientras van acomodando
sus culpas.
- ¿Qué pasa con los artistas del espectáculo
ligado a este mundo tan particular?
- Los artistas somos profundamente pobres. Los gobiernos
nunca han tomado en serio la cultura. Han acomodado a
algunos a los cuales les han dado prebendas (y esto ocurre
en muchos países) para que puedan manejar y trabajar
en teatros. Pero en general, el artista, de izquierda,
de derecha, de lo que sea, es pobre, porque depende de
los teatros nacionales, de las políticas, de los
funcionarios de la cultura, que son de nombramiento político.
Viendo esto fue que yo organicé dos semanas de
cultura argentina, en Madrid...
- ¿Cuándo fue?
- En los años '90 y '91. En la primera gasté
17 mil dólares. Perdí. Perdí 17 mil
dólares de mi bolsillo. Y en la segunda, como estaba
más avispado, sólo perdí mil. Me
podría haber comprado un coche muy bonito... Pasaron
ocho años y el año pasado han ido a España
artistas patrocinados oficialmente, y creo que la aventurita
de hacer una semana de Cultura Argentina costó
entre uno y dos millones de dólares. Pero yo, por
mucho menos, había conseguido llevar a España
artistas argentinos sensacionales, concediéndoles
hotel y dietas de 100 dólares diarios y con coche
a disposición. Aquí están muchos
de ellos para poder contarlo: Beba Bidart, Pocho Corsaro,
Julio Dávila, Oscar Panno (que fue a hacer una
simultánea de ajedrez), Carlos Salvador Bilardo
(que fue a dar una conferencia), Jairo, los pianistas
Pía Sebastiani y Miguel Ángel Estrella.
Llevé a infinidad de artistas que dejaron ahí
una estela maravillosa de presencia de su quehacer argentino.
Y estoy dejando muchos en el tintero... Lamentablemente,
en nuestro país todo está desaprovechado.
Tenemos una cantera enorme de artistas y no pueden salir
adelante...
OPCIONES DE CAMBIO
- ¿Cuál sería
la alternativa para hacerlo posible?
- ¿De los argentinos? Yo creo que tendríamos
que dejar de mirar hacia París. Si hasta tuvimos
que descubrir aquí a Borges gracias a Londres y
al reconocimiento en el extranjero. Además, tú
sabes que éste es un país necrológico.
Seguimos exhibiendo la figurita de Perón y Evita
y no hemos podido sacar dirigentes actuales, jóvenes,
que nos conduzcan. Tenemos que empezar a reconstruir una
identidad. Por ejemplo, aquí podemos hacer los
mejores fármacos del mundo, tenemos todos los yuyos
y cosas que pueden hacer falta para fabricarlos.
- Junto a los profesionales muy
bien capacitados para la investigación, que para
ser reconocidos deben emigrar...
- Teníamos excelentes industrias de automóviles.
También infinidad de creaciones y de gente que
se dedicaba, precisamente, al invento, a la búsqueda.
Tenemos que volver a las raíces. Entiendo que si
la gente hoy se va, es por una necesidad de buscar una
estabilidad, la que no hemos sabido crear aquí.
Hacerlo requiere una labor de cuarenta años. Ahora
únicamente se trabaja para ver de qué forma
uno se puede salvar. «Che, me quiero salvar»,
«Mirá, me salvé», son frases
típicas de aquí, junto a la tontería
de llevar una marca en las zapatillas o en el corte de
pelo. Somos unos imbéciles que tenemos una personalidad
auténtica, pero no la usamos, tampoco usamos nuestra
calidad humana, vivimos del cuento...
- También vivimos un poco
del recuerdo de lo que fuimos...
- De eso iba a hablar, cuando dije lo de Perón.
Él cumplió con su época, su ciclo,
también lo cumplió Evita, pese a que murió
muy joven. No puede ser que los políticos todavía
saquen, de bajo de la mesa, los muñequi-tos, como
esos que se meten en una mano, para hacer así un
gui-gnol. Pero tenemos necesidad de una dirigencia joven,
con nuevas ideas para una explotación nacional
de país. Yo desarrollé una frase: «En
la Argentina el gran éxito será morirse:
a partir de ahí te reconocerán».
LA
PREGUNTITA DE LAURA
Presente en la entrevista estaba Laura, de siete años,
quien quiso acercar su pregunta personal:
-
¿Cuáles fueron las alegrías que tuviste
en tu infancia?
- Tuve pocas, porque no tuve juguetes. Éramos una
familia de clase media baja, no éramos pobres,
pero en toda mi infancia tuve un sólo juguete.
Era un trencito de cuerda, muy chiquitito. Lo doné
a unos chicos pobres porque lo miraban de una forma...
que lo regalé. Mi sueño siempre fue tener
un sulky ciclo, y nunca pude subirme a uno, jamás...
(Entrevista extraída del periódico
SANTOS & HEREJES, período Enero/Febrero 2002.) |
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