
Oliverio Girondo
en 1955
Espantapájaros

Calcomanías |
Hijo
menor de cinco hermanos, nacido de una familia patricia
y acomodada, Oliverio Girondo comenzaría
su existencia un 17 de agosto de 1891 en una casona
señorial de una manzana demolida para dar
paso a la inmensa avenida 9 de Julio, pleno centro
de Buenos Aires.
Amante de los viajes y las letras, guardaba entre
sus más fraternales recuerdos de su infancia
el haber visto a Oscar Wilde en persona paseándose
por París con un girasol en el ojal.
Sus padres lo presionan para que siga adelante su
carrera de derecho. Él acepta a cambio de
que lo envíen una vez al año a visitar
Europa. Conocerá entonces Francia, Inglaterra,
Alemania, Italia, España, Bélgica,
Egipto y Marruecos.
En 1911 funda con un grupo de amigos el periódico
artístico-literario “Comedia”.
En 1915 se estrena su obra teatral La madrastra
en el teatro Apolo de Buenos Aires, escrita en colaboración
con René Zapata Quesada. Una segunda pieza
La comedia de todos los días, también
de ellos, no llegará a estrenarse cuando
el primer actor se niega a decir “estúpidos,
como todos ustedes” de cara al público.
Girondo comienza, por entonces, a concurrir a las
reuniones de José Ingenieros.
En 1922 publica por su cuenta, ilustrada por él
mismo, la primera edición de Veinte poemas
para ser leídos en el tranvía. En
1925 se reeditará bajo las ediciones de la
legendaria revista Martín Fierro. En dicha
revista llegó a participar en la dirección,
siendo responsable del famoso “Manifiesto”
que los martinfierristas publicaron en el número
4 del 15 de mayo de 1924 y que significa el paradigma
vanguardista del movimiento. Ya lo consideran sus
pares como el poeta más avanzado entre los
martinfierristas.
Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
desborda de una visión de mundo de lo más
particular, desde su forma y su clima. Aire grotesco
en poema en prosa, desaliñado y sarcástico,
con algo de humor negro, irreverente y hasta escandaloso
marcará el estilo de sus letras posteriores.
Se anticipa a los existencialistas y a la literatura
del absurdo, haciendo entrever algo irrisorio, sin
dejar de ser angustiante, en toda la realidad. El
lenguaje como creación, percepción
y elaboración de angustias, la incierta presencia
de la nada, el humor negro como protección
y también como venganza al mundo. Estos elementos
son también desplegados en sus obras como
Calcomanías, y llegan a su punto culminante
en Espantapájaros.
Beatriz de Nóbile afirmó: “Oliverio
Girondo imprimió a sus tres primeros libros
de poemas una perspectiva de tal manera deformante
que pareciera mirarlo todo como a través
de una lupa, de una lente de altísima gradación,
que le permite enfocar su interés hacia aquellas
realidades encubiertas silenciosamente detrás
de la realidad empírica, para poner en evidencia
lo invisible, aquello que normalmente no se ve,
pero que el hombre percibe como inescrutable y en
constante acecho. Esto se constituye en principio
y en fin de su denodado y acuciante esfuerzo por
captar esa realidad que se esconde tácitamente
detrás de cada ser y cada cosa que deambula
por el universo del poeta”.
En la obra de Oliverio Girondo, luego de la publicación
de Espantapájaros, se abre una suerte de
paréntesis que, aunque no plenamente silencioso,
se concreta como una intensa maduración interior
para el gran paso que daría después,
en su segunda etapa, la que va a dar como resultado
En la masmédula.
Aparentemente preocupado en otras cosas, su espíritu
iba entrando, poco a poco, en ebullición.
Su esposa, Norah Lange, dijo “él nunca
conoció el hastío”. Su relación
con la pintura se afianza. En 1950 comienza a pintar
con una vena surrealista cuadros que nunca quiso
exponer.
Pero en 1937, con el sello de Sur, un libro algo
insólito en su producción: Interlunio.
Una prosa poética que continúa la
indagación existencial del poeta, con un
aire trágicamente existencial logra anticiparse
a La Náusea de Sartre, publicado un año
después, y también a El ser y la nada
de 1945. En 1946, la publicación de Campo
nuestro no logra nada novedoso a su evolución
en la poesía sin llegar a ser un traspié,
con menor efectividad que Persuasión de los
días, ya publicado en 1942 por Editorial
Losada, siendo éste una anticipación
más clara de lo que vendría.
Editorial Losada editará en 1954, en una
edición restringida de ciento noventa y cinco
ejemplares numerados, la primera edición
de En la masmédula. Este libro le dará
la propia voz al gran poeta que había en
Girondo, pues él no dejará de trabajarlo
en cada nueva edición donde aparezca. Se
trata de una obra densa, honda, cargada de sentidos,
donde el lenguaje no bulle por sí mismo ni
cae en las deformaciones de la vanguardia, sino
que vuelve a sus orígenes, a su fuente de
lengua viva, y se vuelve habla, para transformarse
en un ser que lo canta. Es un lenguaje vivo que
habla de nosotros. Un verdadero hito y un desafío
para la vida cultural y artística de las
letras de Buenos Aires.
En 1961, un penoso accidente lo disminuye durante
los últimos años de su vida.
Oliverio Girondo muere en Buenos Aires el 24 de
enero de 1967, dejando una huella imborrable, en
presencia y obra, en la literatura argentina y latinoamericana. |