En
la avenida Pueyrredón al 1723, casi esquina
Juncal, muchos jazzeros se reunían donde
sería "La Cueva de Pasorotus".
Allí se podía escuchar la música
de Astarita y González con deleite. Muchos
jóvenes iban a disfrutar de la música
jazz y, entre ellos, se encontraron casualmente
Mauricio Birabent -Moris- y Javier Martínez.
Pero lentamente La Cueva -como pasaría
a denominarse legendariamente después-
comienza a sufrir una profunda transformación,
empieza a vibrar una onda diferente, completamente
roquera.
Es evidente el influjo de Los Beatles y de los
Stones. Se componían temas vagando en noches
eternas por Buenos Aires. Se permanecía
en el lugar hasta el cierre, luego en una plaza,
en la casa de alguien o en el bar "La Perla"
de Once.
La gente vinculada al arte de vanguardia, habitué
del Instituto Di Tella, paraba en el Moderno Bar
de Maipú, casi Paraguay, los estudiantes
de Filosofía y Letras en el Coto Grande
de Paraguay al 500, y los poetas rebeldes en el
Bar La Comedia (Paraná y Corrientes) y
en La Paz (Montevideo y Corrientes).
En La Cueva no era obligado componer temas, sino
que era un punto de encuentro donde gente de la
misma sintonía leía y escuchaba
prácticamente las mismas cosas. Además
en La Cueva había hermosas mujeres. Los
roqueros pioneros convivían allí
con bellas niñas y gente que desfilaba,
noche a noche, de paso, para escuchar buena música.
Andaban por allí Ciro Fogliatta y Litto
Nebbia (quien los jueves reemplazaba al bajista
Carlos Villalba por 300 pesos), José Alberto
Iglesias (el legendario Tanguito), Carlos Mellino
(futuro "Alma y Vida"), Alejandro Medina
(futuro "Manal"), Pájarito Zaguri,
entre otros. Más allá de este elenco
estable, es justo subrayar el protagonismo de
los que iban periódicamente o por pura
curiosidad.
En un cuarto del costado de La Cueva, Sandro guardaba
sus equipos e instrumentos una vez que concluía
cada shows de sábado por la noche. Billy
Bond -parte organizadora de las noches en La Cueva-
alguna vez aseguró que el cantante lo hacía
a expreso pedido suyo para que figurara también
como uno de los dueños del lugar.
Estamos en pleno año 1966. Pipo Lernoud
hace circular un panfleto con frases del escritor
Henry Miller dirigido a los intelectuales "que
perdieron el tren". En esos papeles cita
canciones de Los Beatles e informa que "Bob
Dylan levanta a toda una generación".
Los Beatniks entran en los estudios CBS y graban
su único simple: "No finjas más"
de un lado y del otro "Rebelde" serán
los temas. El historiador roquero Marcelo Fernández
Bitar considera la fecha de este hecho -2 de junio
de 1966- como la primera grabación de rock
argentino.
Ya en la letra de "Rebelde" -más
allá del aún precario mensaje de
trascendencia que marcará al rock local
luego- se nota cierto cambio que la distingue
del rock'n roll en castellano de Sandro.
"Rebelde me llama la gente,
rebelde es mi corazón,
soy libre y quieren hacerme
esclavo de una tradición..."
Los Beatniks lo lideraban Moris y Pajarito Zaguri.
Buscaban llamar la atención a cualquier
precio. Por el escaso apoyo que le daba la compañía
grabadora para promocionar el disco, fueron del
dueño del diario "Crónica"
a proponerle una nota insólita para aquellos
tiempos. Organizaron una descontrolada fiesta
en Barrio Norte, la zona paqueta, con gente bañándose
en la fuente, frente a Mau-Mau. El dueño
del diario aceptaría ponerlos en tapa si
Boca ganaba. Boca ganó y fueron tapa de
un escándalo que terminó en la comisaría,
pero ellos recibieron, a cambio, promoción
y el feliz título de "Los Beatles
argentinos" al menos por una vez.
Aún así, sobre una tirada de 600,
el simple de los Beatniks vendió no más
de 200.
Moris comienza a tocar solo y el grupo se disuelve,
cosa que también sucedió con Los
Seasons y con Los Gatos Salvajes.
Pero la búsqueda continuaba. Había
que dar con un lenguaje cantado nuevo, diferente
al de la juventud estereotipada que vendía
la televisión como modelo. La música
pasaba a ser un modo de vida. Nadie coordinaba
este movimiento, ni organizaba esta forma de existencia.
Sola iba surgiendo.
En la primavera de aquel año surgió
la idea de hacer un recital colectivo que presentara,
a la vez, una historia del rock y la nueva música
urbana. Estos jóvenes, autodenominados
"náufragos" por no detenerse
en ningún lado en especial durante toda
la noche, emergían en el panorama con el
pelo largo que muchos identificarían como
"Hippies". Pero lamentablemente pasarían
a ser el blanco predilecto de la represión
antijuvenil instaurada por el reciente régimen
militar.
El mundo mandaba postales de los cafés
bohemios de Nueva York y San Francisco. El rock
británico tiraba propuestas extraordinarias.
En los Estados Unidos, Bob Dylan había
electrificado el sonido del Folk y se producía
la escalada de la guerra de Vietnam.
Durante el mes de diciembre, se llevaron a cabo
los recitales llamados "Aquí, allá
y en todas partes" que, en cierta forma,
fueron la despedida de Los Seasons y la consolidación
de Moris como solista.
Tanguito, por su parte, se cambia el seudónimo,
al ver a otro tipo con el mismo en el Club del
Clan por televisión, por el de Donovan,
el protestón. Después descubrió
que había un Donovan (Leitch) en Inglaterra,
así que se rebautiza como Ramsés
VII. En aquella oportunidad, interpretó
versiones memorables de temas en un inglés
completamente sanateado, recordó, alguna
vez, el antropólogo del Rock Local Miguel
Grinberg. El mismo Grinberg señala que
todo fermentaba en un triángulo formado
por La Cueva, La Perla de Once e infinitos dormitorios
de barrios de Buenos Aires, mientras por las calles
circulaba el terror de una represión cada
vez mayor.
Una nueva poesía asomaba con la vestimenta
de canción urbana. |

Los Gatos Salvajes

Litto Nebia

Pájarito Zaguri

Moris

Manal

Javier MartÍnez

Tanguito |