La
Cueva ya era un mito en los jóvenes de
entonces, el Instituto Di Tella no dejaba de promover
nuevas expresiones y la Plaza Francia era un lugar
de preferencia para los náufragos extraños
de pelo largo. Estamos en 1967. En el invierno
confluyeron, por primera vez, los poetas bohemios
con los hippies roqueros durante un encuentro
gratuito en el Theatrón. Moris y Litto
Nebbia tocaron sus temas junto a los editores
de revistas como La Loca Poesía, El Angel
del Altillo, Eco Contemporáneo, Sunda y
Opium. Un miembro de esta última revista
sería el guionista de una película
que lo tendría como coprotagonista, bajo
la dirección de Ricardo Becher, llamada
“Tiro de Gracia”. En su elenco, también
figuraba un joven Javier Martínez, cuyos
temas serían incluidos en la banda sonora.
En aquel mismo invierno, Los Gatos logran grabar
una prueba para el sello discográfico RCA,
con los temas “La balsa” y “El
rey lloró”. De allí, saldría
un simple con “La balsa” y la canción
“Ayer Nomás”, con las letras
bastante suavizadas de sus originales por la censura
que imperaba en el mercado discográfico.
La leyenda es ya muy conocida por todos.
“La
balsa” fue compuesta por Tanguito, en
el baño del bar La Perla del Once, cuando
repetía la frase “estoy muy solo
y triste acá en este mundo de mierda”.
Litto se entusiasmó con la melodía
y corrió a terminar el tema.
En cuanto a “Ayer Nomás”,
la letra pertenecía a Pipo Lernoud, mucho
más fuerte que la grabada posteriormente
por Los Gatos. La versión original será
grabada por Moris tiempo después.
Pipo comentó: “En ese momento,
en el ’67, era muy importante que Los
Gatos pudieran grabar. Ese detalle era lo de
menos. No importaba que Los Gatos hicieran canciones
de amor porque era otra cuestión: Los
Gatos no eran como cualquier grupo comercial
de esa época”.
Las ventas fueron impresionantes. Alcanzaron
las 200 mil placas y unas veinte versiones de
distintos intérpretes.
El 21 de septiembre de aquel año, Buenos
Aires se impacta por la tarde con decenas de
hippies que van llegando a la plaza San Martín.
Los medios se hacen eco de la novedad. La revista
Así, en una serie de notas sobre los
hippies porteños, entrevista a uno de
ellos, quien expone: “Nosotros no somos
hippies, sino náufragos. Esta viene a
ser la versión actual de un movimiento
sociológico-literario fundado por Allen
Ginsberg y Jack Kerouac. Yo llegué a
esto luego de pasar y superar otras etapas filosóficas
que vendrían a ser los cuatro caminos
para llegar a La Verdad Humana: yoga, budismo
zen, sabat (doctrina de lucha) y karate. Como
todos, yo nací en un mundo redondo y
hermoso que se empeña en dividirme. Me
considero un “eitmatlo” por propia
voluntad, o sea una persona cuya patria no existe.
Tengo 20 años, soy casado y separado
con una hija, trabajo de artesano y colaboro
en revistas literarias...”.
Los hippies tenían que lidiar con sus
declarados enemigos: la policía y grupos
de intolerantes enrolados en organizaciones
ultraderechas, empecinados en agredir a golpes
a cualquier hippie que vieran como, por ejemplo,
“La barra de Nueva Pompeya”.
Aquel día de la primavera quedará
marcado en la historia como el nacimiento del
movimiento hippie local.
En abril de 1968 hace su aparición la
revista PinAp, dirigida por Norma Bigongiari,
con Osvaldo Daniel Ripoll como secretario de
redacción. La revista mezcla notas sobre
conjuntos comerciales con una paulatina presencia
de grupos roqueros. Los Gatos –los únicos
reconocidos por entonces, y apoyados por su
sello grabador RCA– estarán a la
cabeza de lo nuevo. Esta publicación
sabrá incorporar en el mercado comercial
nombres como Bárbara y Dic, Donad, Los
Iracundos, etc., sumados a los clásicos
Palito Ortega y Violeta Rivas.
En la radio, lo masivo estaba representado por
el programa La Catedral del Ritmo, a cargo de
Carlos Rico, por Antártida, y la noche
era reino de Modart en la Noche, bajo la conducción
de Ricardo A. Kleinman por Libertad.
En televisión, Canal 7 presentaba Mundo
Joven y Canal 9 Festival de la Juventud, conducido
por Donald, niño mimado por la RCA, que
constantemente lanzaba grupos: Los In, La Joven
Guardia, Conexión N° 5, etc.
PinAp, por su parte, le daba suma importancia
a las novedades británicas y, de vez
en cuando, se refería a Los Abuelos de
la Nada y a Moris, en tanto Almendra y Manal,
tímidamente, lograban algunos espacios
hacia las hojas coloridas.
Pipo Lernoud, junto a Miguel Abuelo y otros
náufragos, visitan a Ben Molar, representante
y director de la editorial musical Fermata.
Los recibió por el éxito que había
generado “Ayer Nomás”. Tenía
el dato, por la madre de Pipo, de que Miguel
era un joven sumamente talentoso. Entonces Molar
le preguntó si contaba con un grupo.
Miguel contestó que sí, por decir
algo. Molar le preguntó por su nombre.
Miguel se encontró así en un aprieto,
al tener que dar el nombre de un grupo inexistente,
entonces pensó en una frase del libro
que estaba leyendo “El Banquete de Severo
Arcángelo” de Leopoldo Marechal,
que decía: “... padre de los piojos,
abuelo de la nada...”. Le dijo que su
grupo se llamaba “Los Abuelos de la Nada”.
De inmediato, Ben Molar le da dos meses para
que empiecen a grabar. Así nacen los
primeros Abuelos de la Nada.
Así es como “La Balsa” y
“Ayer Nomás” van abriendo
las puertas para las distintas grabaciones,
antes negadas, para lo que vendría luego.
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Tanguito

Javier Martínez

Litto Nebia

Los Gatos

Moris

Los Gatos en “Modart
en la Noche", programa
conducido por Ricardo
A. Kleiman en
Radio Libertad

Los primeros Abuelos de la Nada |