
Atilio Castelpoggi con
Marizel Estonllo, en la
SADE, de la calle México,
el día que lo nombran
Ciudadano Ilustre de la
Ciudad de Buenos Aires.
Presentación del primer
libro de poemas
“El Espacio de
la Sombra” (1994) de
Marizel Estonllo.
Acompañan a la poeta
(foto superior) Malena Bähler
y Patricia Díaz Bialet,
(foto inferior) Patricia Díaz
Bialet y Atilio Castelpoggi.

Lectura de los alumnos
del taller particular
de poesía de
Atilio Castelpoggi.

Presentación de la
reedición de la obra
poética de Atilio Castelpoggi
“Buenos Aires MI Amante”
(1992). Junto al poeta,
leyendo los poemas
de la obra: Patricia Díaz
Bialet y Marizel Estonllo. |
Próximamente
ha de editarse una antología que reúne
a varios poetas que fuimos discípulos de
ese Maestro de las Sombras que fue Jorge Atilio
Castelpoggi y digo El Maestro de las Sombras,
parafrasearlo su último libro editado,
del año 2000 un poco antes de que nos dejara
muy tristes y muy llenos de su inefable presencia.
De más está recordar que este enorme
poeta nos ha brindado una muy intensa y extensa
obra poética que arranca en 1954 con Tierra
Sustantiva; Cuaderno de Noticias; Frente del Corazón,
1959; Destino de Buenos Aires, 1960, que mereciera
el Premio Ciudad De Buenos Aires también
en 1960 con un jurado compuesto entre otros por
Jorge Luis Borges; El alucinado, 1963, premiado
por la SADE y el Fondo Nacional de las Artes;
Las Máscaras, 1967, también del
Fondo Nac. De las Artes; El Adiós Incompleto,
1980, Premio Modero Fundación Argentina
para la Poesía; Los Oficios Anónimos,
1981; Buenos Aires mi Amante, 1983, Premio Fundación
Dupuytren y reeditado en 1991; El Exilio de mis
Personajes, 1989, Primer Premio Municipal, bienio1988-1989
otorgado por la Municipalidad de Buenos Aires
y Segundo Premio Nacional 1998-1991; Confesiones
de un Búho Encantado, 1994; Apenas un Cuidador
de Palabras, 1995; Mitología de mi Infancia,
1997; Citas de Amor, 1998; Los de mi Sangre, 1998,
presentado como un bellísimo cuaderno de
poemas, todos ellos sonetos sobre los caudillos
que admiraba.
El Fondo Nacional de las Artes realizó
una Antología de Poetas Argentinos Contemporáneos,
donde el número quince corresponde a Castelpoggi,
1997.
Junto con esta extensa obra poética, de
la que hubo reediciones en el caso de algunos
libros que he enumerado, la totalidad editados,
junto a esta obra poética, decía,
brilla también un excelente ensayo sobre
la obra del Premio Nóbel Miguel Angel Asturias
también amigo personal, en cuya casa, en
Paris, convivió junto con su esposa Lidia
Viola, titulado El Poeta Narrador 1961.
Lo conocí en junio de 1989 mientras yo
presentaba un espectáculo de teatro y poesía
TANGOLIVERIO PARABAR con diez actores de mi taller
de teatro que funcionaba en el Teatro de la Fábula
con un espectáculo que creé alrededor
de la totalidad de la obra poética de Oliverio
Girondo.
Y realizamos también ese espectáculo
en el Café Literario de Buenos Aires en
lo que después fue el restó Maria
K dado que Borges y Kodama vivían enfrente
y desayunaban en el lugar de las calles French
y Bustamante.
Allí los conocí a él y a
Lidia e iniciamos una amistad que crecíó
día a día.
Fui su alumna, amiga y confidente y puedo decir
que él fue una de las personas más
importantes en mi vida. Con su enorme talento
y permanente buen humor, me invitó a descubrirme,
a creer en mi, a trabajar en serio con los dones
recibidos, a compartir ese enorme pan que nos
sirve la vocación y que siempre compartimos
con los otros, prolongando un beneficio.
Invito a leer a este verdadero poeta acuciado
por las pasiones humanas vertiendo su contenido
en el mas bello de los lirismos y de las reflexiones
que provienen de lo que fue tal vez el núcleo
de su poesía, un gran diálogo interior
mágico, continuo, que se vuelve sobre si
mismo y se desdobla conversando con nosotros como
testigos, con quien a su vez nos encontramos en
ese espejo sin tiempo donde algunos fantasmas
se encuentran amistosamente y otros se convierten
en nuevas leyendas
SOLO TENGO UN MODO DE SER
Tal vez vestigios de un sueño herido
O el impredecible hechizo de una duda
El estilo nos muestra desnudos
Y cada uno se convierte en lo que es.
........................................Poema
“Estilo”
........................................De
El Maestro de las Sombras
Solamente un maestro sabe ver el misterio de la
sombra en la luz que irradia y alternadamente
en sus contrastes, percibir la unidad de la luz.
Atilio Castelpoggi fue el Cuidador de nuestras
Palabras y pienso que esta antología estará
por cierto integrada por un nivel excelente de
poetas.
He reseñado su obra en casi su totalidad
como material informativo, pues muchos quieren
acercarse a este noble poeta y la dificultad que
se presenta con las ediciones de poesía
nos es poca pero sugiero no darse por vencido
y conseguir sus textos, leer a Castelpoggi es
tener contacto con el alto voltaje de la poética
de la desmesura, de la vida en su expansión
y en su retracción en definitiva, leer
verdadera poesía.
Como quien dice para no olvidar lo que somos.
O como él escribe, porque...
/no hay nada más difícil que abandonar
un sueño./ |