Si
bien, su apellido o su nombre no figura en los conocidos
del mundo musical, nos deja el increíble legado
de que el piano a partir de él, toma una importancia
vital para el genero folklórico, desparramándole
creatividad, lirismo y vuelo improvisativo.
Conocido y respetado en el ambiente musical, y sobre todo
en el folklore, su humildad y sencillez, le dio el don
de la observación... mirar lo que no se ve, ir
mas allá de las simples estructuras, y renovar
de maneras simples, músicas que ya habían
quedado fuera de época, sobre todo, en los nuevos
adolescentes.
Manifiesta, “no quiero pasar a la historia, ni apabullar
a nadie con grandes genialidades, ni cambiar el rumbo
de las cosas, mi idea era la de divertirme un poco, si
algo he logrado ha sido de pura casualidad”.
La música criolla academicamente nunca fue clara
para quien quisiera interpretarla, existieron grandes
lagunas de información rítmica y por supuesto
lo que se tocaba a partir de la partitura no era otra
cosa que una música mas bien de corte clásico,
y no popular, para lo que además, había
que gozar de excelente lectura musical, hay pueblos que
es difícil reconocerlos por su música, debemos
agradecer infinitamente, tener la variedad de ritmos y
melodías que con solo golpearlas en una mesa, sabemos
que estamos hablando de Argentina.
Nació en Buenos Aires el 18 de Febrero de 1929,
inicio sus estudios a los 9 años con el gran maestro
Juan Carlos Paz, con quien continuo una larga amistad,
agradecido de haberle enseñado el hecho fundamental
de alegrarse en el juego de la realización musical,
quizás el objeto mas importante de su vida artística.
Amante de la buena poesía, la pintura y de juntarse
con su amigo, el Cuchi Leguizamon, y juntos arrancarle
al piano coplas y músicas que harían volar
y estremecer en una mezcla emocionada de tristeza y alegría.
Asegura, “Bienaventurados los pueblos que tenemos
un ritmo por el que se nos identifica”.
Amigo de los famosos Hnos. Abalos, a los que visitaba
de la mano de sus padres frecuentemente, fue ahí
que entonces su corazón de futuro músico,
empezó a emocionarse con la raíz criolla.
En 1957 compuso la chacarera “La Oncena”,
que la grabo en el '67 –diez años después–
su amor por la música de raíz folklórica
lo llevo a grabar junto al gran Jaime Torres, y codearse
con los mejores músicos de la ciudad porteña.
Grabo “Pianissimo” un material en piano a
4 manos, junto a su gran amigo y excelente músico
Oscar Alem, recreando temas como Vidal de la Copla, La
Nochera, La Lopez Pereira, y otros que termina por consagrar
a este interprete del folklore renovador.
En la actualidad, se le acercan jóvenes músicos
para asesorarse o en busca de un buen consejo, jamás
ha dado clases, ya que no se considera un maestro, porque
dice, que todavía esta aprendiendo. |