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NHistorias
del barrio de Belgrano |
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por
Gilda Ledesma Blashett »n |
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| Remembranza
(Parte II) |
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Los
niños de hoy juegan casi siempre solos, ya sea con la computadora
o con los mil robots o monstruos de moda con nombres extraños, importados
y costosos. Los de mi generación recordarán que teníamos
una barra de chicos compuesto por los de al lado, de enfrente, de la esquina,
de la otra cuadra..., éramos un montón. Yo recuerdo mi barrio
de Belgrano cuando por Estomba, Heredia, Avda. de los Incas..., se podía
jugar en la calle al fútbol, por ejemplo. A veces con pelotas de
trapo, o de goma, casi siempre de goma comprada entre todos. Los vecinos
sentados en la vereda, algunos tomando mate. Las adolescentes paseaban del
brazo dando una vuelta a la manzana (con permiso de la madre), los más
pequeños andaban en triciclo los más grandes en bicicleta.
Todos libres, sin temores, sin traumas. Casi siempre había algún
vigilante, -perdón- policía, que estaba en alguna esquina
cercana. No hacía falta. Nunca pasaba nada que requiriese su intervención.
Los barrios eran parecidos aunque tuviesen características diferentes.
Yo me acuerdo cuando nos escapábamos a la calle a la hora de la siesta
para cazar mariposas. ¿Se acuerdan? Después las seleccionábamos
-"Te doy la lechera si me das la colorada"- y el intercambio se
hacía a cada rato. Teníamos una cantidad de alas quebradas.
¡Me da remordimiento...! ¡Cuántas mariposas muertas!
Ya ni mariposas hay en Buenos Aires. Aquellas multicolores alas pintorescas
fueron fagocitadas por una ciudad mucho más cruel que aquellos niños
traviesos que perseguían un sueño.
Cuando llegaban las langostas era distinto. Las langostas eran malas. Se
comían nuestros árboles y luego alzaban vuelo todas juntas
y eran como una gran nube que tapaba al sol. Los niños de hoy por
suerte y gracias al progreso de la técnica, no tienen la triste experiencia
de esa plaga que tanto mal hacía sobre todo al campo. Los niños
de hoy no persiguen langostas, tienen otros enemigos devastadores y peligrosos
que a veces también tapan al sol. |
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