|
| |
| . |
| Abbas
Kiarostami, o la estética de lo posible |
| m
|
A
mi dolor por la muerte de Satyajit Ray, solo lo ha
consolado la aparición de Abbas Kiarostami.
Akira Kurosawa |
| m
|
El
cine iraní ha sido, durante la segunda mitad de
los noventa, uno de los más importantes animadores
de los principales festivales cinematográficos
del mundo, conquisto cuanto premio fuera posible. Sin
duda esta filmografía es la estrella del fin del
milenio y objeto de culto de los gustos más exigentes
en cuestiones cinematográficas. Así lo considera,
por ejemplo, Jonathan Rosenbaum el crítico más
prestigioso de los Estados Unidos. Los principales artífices
de este sorprendente despegue son los realizadores Abbas
Kiarostami y Moshen Makhmalbaf (El ciclista, El silencio,
Gabbeh) cabezas del movimiento que se dio a conocer como
el Segundo Nuevo Cine Iraní, Pero sin duda e independizándose
de sus colegas Abbas Kiarostami es el punto más
alto de este soberbio movimiento, nacido en Teherán
en 1940 estudió dibujo y fotografía. Conocedor
a fondo del neorrealismo italiano, de la Nouvelle Vague,
admirador del Satyajit Ray y Yasujiro Ozu, no hay más
que ver, cualquiera de sus films para comprobar la relectura
y el "aggiornamiento" que hizo de aquellas filmografías.
El viajero (Mosafer '74), El informe (Gozaresh '78), Los
alumnos de primaria (Avali-Ha '85); ¿Dónde
está la casa de mi amigo? (Khaheh-Ye Doust Kojast
'87, Leopardo de Oro, Locarno '89), película con
la que se inicia la monumental trilogía conocida
como "Koker", nombre de una aldea de 1800 habitantes
a 350 km. de Teherán, que fue devastada en 1991
por un sismo, esta trilogía la finalizan: Y la
vida continúa (Zendegi Edameh Dara '91, Certain
Regard de Cannes '91) y A través de los olivos;
(Zir E Darakhtan '94, Espiga de Oro Valladolid '94); La
tarea de colegio (Mash-E Sap '89); Primer plano (Nama-Ye
Nazdik '90).
Para muchos la obra cumbre de este realizador; El sabor
de las cerezas (Ta´m E Guilas '97, Palma de Oro
Cannes '97) y El viento nos llevará (Le vent nous
emportera '99, Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci
en Venecia '99), son sus largometrajes. Su obra la completan
numerosos cortos. Finalizo un documental en Uganda, auspiciado
por las Naciones Unidas, sobre los niños de padres
muertos por el SIDA.
Kiarostami trabaja sus films con una realidad casi documental.
"Tengo una imagen luego soy" parafrasea a Decartes,
con la ética de la imagen a prueba de todo, lleva
los límites de la ficción hasta el preciso
punto de su antojo. Parece no tener pudor en mostrar dudas
y titubeos, tal cual la vida, incluso los defectos de
sonido que pasan a formar parte constitutiva de lo narrativo
"son cosas que ocurren una solo vez en la vida",
dice. Cuando un niño llora en sus películas,
el niño llora de verdad, una de las escenas antológicas
de ¿Donde está la casa de mi amigo? en que
logró que Nematzadé llorara porque le rompió
una foto que el pequeño quería mucho, "porque
lo verdadero no es igual a lo real". Todo su cine
es un tránsito, una odisea de la búsqueda.
Sin lamentos por los bajos presupuestos y las limitaciones
de la censura que le imponen la realidad política
de su país, Abbas Kiarostami elabora su cine desde
la estética de lo posible y con ella avanza, "esta
película se hizo sola antes de que yo la filmara"
declara respecto a "Primer Plano". Nada proclive
a guiones ajustados, deja fluir las situaciones, da cabida
a lo que suceda y más que de los ensayos, las escenas
son el resultado de largas conversaciones con los actores,
generalmente no profesionales, cada toma es el resultado
de una larga conversación. El cine de Kiarostami
jamás invade, solo acompaña con su cámara
a la vida como en un gigantesco travelling. Las historias
que cuenta a veces ni siquiera terminan, es como si el
director dijera: "Hasta acá está bien,
en este preciso punto yo me detengo, siga usted señor
espectador", a quién nunca le resuelve nada,
solo lo incita a pensar.
"Abbas Kiarostami no es verdadero ¿cómo
va a ser verdadero un hombre?" dice mientras no hace
más que restituir al cine los motivos más
primitivos de su existencia: reflejar la vida, aunque
él declare que todavía no sabe bien cual
es su oficio. |
| m |
| |
| m |
|
|