»
Agregar a Favoritos
GUIA DE ARTISTAS
» Literatura
» Artes Plásticas
» Música
» Danza
» Teatro
» Cine
» Fotografía
» Arquitectura
SECCIONES
» Agenda Cultural
» Direccionario
» Publicaciones
» Concursos
» Página Abierta
COLUMNISTAS
» Buenos Aires
» Desde Argentina
» Desde el Mundo
» Entrevistas
GALERIA ON LINE
» Artistas de El Muro
» Obras en Venta
TANGO | Nuevo
EVENTOS
BENEFICIOS
MEMORIA URBANA
SERVICIOS
PUENTE CULTURAL
.
CONTACTENOS
» Info
» Publicidad
» Gacetillas
» Ventas
» Expo
» Webmaster
NNo todo es Hollywood
por Guadi Calvo»n
.
Abbas Kiarostami, o la estética de lo posible
m
A mi dolor por la muerte de Satyajit Ray, solo lo ha
consolado la aparición de Abbas Kiarostami.

Akira Kurosawa
m
El cine iraní ha sido, durante la segunda mitad de los noventa, uno de los más importantes animadores de los principales festivales cinematográficos del mundo, conquisto cuanto premio fuera posible. Sin duda esta filmografía es la estrella del fin del milenio y objeto de culto de los gustos más exigentes en cuestiones cinematográficas. Así lo considera, por ejemplo, Jonathan Rosenbaum el crítico más prestigioso de los Estados Unidos. Los principales artífices de este sorprendente despegue son los realizadores Abbas Kiarostami y Moshen Makhmalbaf (El ciclista, El silencio, Gabbeh) cabezas del movimiento que se dio a conocer como el Segundo Nuevo Cine Iraní, Pero sin duda e independizándose de sus colegas Abbas Kiarostami es el punto más alto de este soberbio movimiento, nacido en Teherán en 1940 estudió dibujo y fotografía. Conocedor a fondo del neorrealismo italiano, de la Nouvelle Vague, admirador del Satyajit Ray y Yasujiro Ozu, no hay más que ver, cualquiera de sus films para comprobar la relectura y el "aggiornamiento" que hizo de aquellas filmografías.

El viajero (Mosafer '74), El informe (Gozaresh '78), Los alumnos de primaria (Avali-Ha '85); ¿Dónde está la casa de mi amigo? (Khaheh-Ye Doust Kojast '87, Leopardo de Oro, Locarno '89), película con la que se inicia la monumental trilogía conocida como "Koker", nombre de una aldea de 1800 habitantes a 350 km. de Teherán, que fue devastada en 1991 por un sismo, esta trilogía la finalizan: Y la vida continúa (Zendegi Edameh Dara '91, Certain Regard de Cannes '91) y A través de los olivos; (Zir E Darakhtan '94, Espiga de Oro Valladolid '94); La tarea de colegio (Mash-E Sap '89); Primer plano (Nama-Ye Nazdik '90).

Para muchos la obra cumbre de este realizador; El sabor de las cerezas (Ta´m E Guilas '97, Palma de Oro Cannes '97) y El viento nos llevará (Le vent nous emportera '99, Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en Venecia '99), son sus largometrajes. Su obra la completan numerosos cortos. Finalizo un documental en Uganda, auspiciado por las Naciones Unidas, sobre los niños de padres muertos por el SIDA.

Kiarostami trabaja sus films con una realidad casi documental. "Tengo una imagen luego soy" parafrasea a Decartes, con la ética de la imagen a prueba de todo, lleva los límites de la ficción hasta el preciso punto de su antojo. Parece no tener pudor en mostrar dudas y titubeos, tal cual la vida, incluso los defectos de sonido que pasan a formar parte constitutiva de lo narrativo "son cosas que ocurren una solo vez en la vida", dice. Cuando un niño llora en sus películas, el niño llora de verdad, una de las escenas antológicas de ¿Donde está la casa de mi amigo? en que logró que Nematzadé llorara porque le rompió una foto que el pequeño quería mucho, "porque lo verdadero no es igual a lo real". Todo su cine es un tránsito, una odisea de la búsqueda. Sin lamentos por los bajos presupuestos y las limitaciones de la censura que le imponen la realidad política de su país, Abbas Kiarostami elabora su cine desde la estética de lo posible y con ella avanza, "esta película se hizo sola antes de que yo la filmara" declara respecto a "Primer Plano". Nada proclive a guiones ajustados, deja fluir las situaciones, da cabida a lo que suceda y más que de los ensayos, las escenas son el resultado de largas conversaciones con los actores, generalmente no profesionales, cada toma es el resultado de una larga conversación. El cine de Kiarostami jamás invade, solo acompaña con su cámara a la vida como en un gigantesco travelling. Las historias que cuenta a veces ni siquiera terminan, es como si el director dijera: "Hasta acá está bien, en este preciso punto yo me detengo, siga usted señor espectador", a quién nunca le resuelve nada, solo lo incita a pensar.

"Abbas Kiarostami no es verdadero ¿cómo va a ser verdadero un hombre?" dice mientras no hace más que restituir al cine los motivos más primitivos de su existencia: reflejar la vida, aunque él declare que todavía no sabe bien cual es su oficio.
m
<< ANTERIOR SIGUIENTE >>
m
Pagina de Inicio Escribanos Agregar a Favoritos