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| Ousamane
Sembene, en el camino de un cine propio. |
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Yo
Hablo de millones de hombres a los que le han inculcado
sabiamente el miedo, el complejo de inferioridad, el temblor,
la genuflexión, la desesperación, el servilismo.
Aimé Cesaire |
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Seguramente
desde nuestra particular manera de ver el mundo jamás
nos pusimos a pensar que pasa culturalmente en el Africa
negra, con más propiedad podríamos llamarla Africa Subsahariana,
es decir debajo del Sahara, al sur del Sahara. Esta comarca
tan olvidada del mundo, que solo salta a consideración
mundial, por guerras tribales, golpes de estado o hambrunas
imposibles de adjetivar, viven debajo de esos millones
de muertos, debajo del dolor, muchos artistas, creadores
e intelectuales que luchan por arrancar a sus países de
esos estados de postración. Entre tantos podemos mencionar
a quien sin dudas es el realizador más importante, de
lo que podemos globalizar como cine subsahariano: Ousmane
Sembene de la talla del boliviano Jorge Sanjínes o el
egipcio Youssef Chahine. Ousmane Sembene, representa al
realizador independiente y comprometido que propone la
recuperación de "las pantallas de los cines africanos,
para el cine africano". Nació en enero del 1923 en Zinguinchor
(Senegal) en una familia de pescadores. Su tío y tutor
lo educó en la religión musulmana. Fue el primero de su
familia en asistir a la escuela, aunque en 1937 fue expulsado
por agredir a un profesor. Trabajó como mecánico y albañil.
En 1942 se enroló en las tropas senegalesas y combatió
como artillero en la II Guerra Mundial junto a los aliados.
Desmovilizado en 1946 trabajó en la construcción del ferrocarril
Dakar-Niger y participó en la huelga que paralizó las
obras durante meses y se convertiría en el tema de su
primera novela. En 1948 emigró clandestinamente a Francia
y en 1949 empezó a trabajar como estibador en el puerto
de Marsella donde reanudo su actividad sindical y encabezó
la huelga de portuarios contra la guerra en Indochina,
que durante meses impidió los embarques de armas y tropas
a Vietnam Tras esta experiencia como líder obrero reemprendió
sus estudios, a la vez que empezaba a interesarse por
la literatura afroamericana. En 1956 publicó su primera
novela Le Docker Noir. En 1960 regresó a África donde
pudo constatar la escasa incidencia de la literatura,
lo que le movió a dedicarse al cine. En 1962 obtuvo la
beca para los estudios Gorki de Moscú, donde fue alumno
de Mark Donskoi. De vuelta a Senegal, en 1962 realiza
el cortometraje de 19´ Borrom Sarret (El carretero) donde
narra con aliento de documental e inspiración neorralista
la vida en las calles y muelles de Dakar que Sembene continuará
en su tercer filme La noire de... (La negra de..., 1966)
un tratado sobre la soledad y alineación, usando de disparador
a una sirvienta de Dakar. Aunque sus primeros cortos tenían
una gran influencia neorralista en donde el guión se imponía
a la puesta. El cine de Sembene evolucionó hacía una mayor
elaboración formal y un discurso abiertamente político.
Sus primeros largometrajes La noire de .... y Mandabi
(El giro postal, 1968) ofrecen una visión descarnada de
la monetización de las necesidades, la inmigración y burocratización
de la sociedad. Emiati (El Dios del trueno, 1971) fue
la primera película en que se logro un equilibrio entre
escritura y realización. Concisa y contundente denuncia
de la represión colonial, Emiati contrapone la pasión
y división de los hombres frente a la solidaridad de las
mujeres, protagonistas indiscutibles del cine de Sembene
en esos años. Xala (Impotencia temporal, 1974) es una
sátira despiadada de la burguesía neocolonial y sus intentos
de enriquecerse velozmente. Ceddo (Los resistentes, 1977)
quizá su obra maestra, es una incursión metafórica del
pasado africano y le valió el reconocimiento definitivo
de la crítica internacional Camp de Thiaroye (1988) una
obra menor en que retomo el tema de Emitai con una retórica
más trillada y una narración menos cuidada. En Guelwaar,
(1992) presenta la confusión entre dos ataúdes hace que
un cristiano sea enterrado en un cementerio musulmán y
viceversa convirtiéndose en el arranque de una compleja
exploración impiadosa, de las contradicciones culturales
y políticas de África contemporánea. En 1982 finalizó
el guión (Samori) para una película épica en dos partes
("Faamaya Syla" y "Faamaya") que no ha podido rodar todavía,
sobre La figura de Samori Turé, líder de la lucha anticolonial
en la cuenca del Níger a finales del siglo XIX. Encierran
tras el aparente arcaísmo que les otorga una vaga temporalidad
o la innegable propensión hacia la fábula y el mito una
fuerte carga crítica convirtiéndolos en última instancia
en políticos. Ousmane Sembene opina: "para mí, el cine
etnográfico que realizan los occidentales es una inadmisible,
supervivencia de colonialismo, porque siempre ocultan
la problemática de la negritud con una máscara pulida
y autoritaria. Solo un cineasta africano puede filmar
a los africanos, sólo un cine auténticamente nuestro podrá
superar aquella visión exótica" dijo a Jean Rouch, director
y antropólogo francés, creador entre otros documentales
realizados en el continente negro de Moi, un Noir (1959),
Maitres fous (1954-55), Jaguar (1957-67), "Tu nous regardes
comme des insectes! (¡Tú nos miras como insectos!)"
Hablar es existir absolutamente para el otro, dice Franz
Fanon, en su "Peau noire, masques blaches" Parafraseándolo
desde los inicios del siglo XX podrías decir: filmar es
existir absolutamente para todos y África se ha puesto
a marchar en esa dirección. |
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