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Sebastián
Cordero.
Desde la mitad del mundo un director sorprendente. |
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En
un torrente de carreteras viejas,
de alaridos roncos, de nubes de polvo,
de sudores de entusiasmo.
Jorge Icaza |
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En
el invicto sentimiento de lucha de los creadores latinoamericanos
es interesante señalar, particularmente el film
Ratas, ratones, rateros porque proviene de un país
donde se filma un largo a un promedio de uno cada tres
años, en 1996 se estrenó Entre Marx y una
mujer desnuda de Camilo Luzuriaga, (basada en la novela
de Jorge Enrique Adoum) el primer largometraje ecuatoriano
en más de cinco años y durante 1999 hubo
solo dos estrenos: Ratas, ratones, rateros y Sueños
en la mitad del mundo una co- producción española-ecuatoriana.
Ratas, ratones, rateros tuvo un costo que no llegó
a los 250000 dólares con eso muchos directores
de Hollywood y otros lugares no tan lejanos, no se animarían
a filmar un cumpleaños de quince.
Sebastián Cordero, su director, nació en
Quito en 1972. De niño, viviendo en París,
descubrió "Raidersr of the los ark",
y quedó prendado de la idea de hacer cine. Desde
entonces se dedicó a descubrir cinematografías
que lo fueron constituyendo. A los dieciocho años,
empezó sus estudios de cine y guión en la
University of Southern California, en los Angeles, lugar
donde desarrolló el oficio necesario para contar
una historia con imágenes y sonidos. Actualmente
es profesor en la Universidad de San Francisco, de guión
y producción.
Cuándo regresó al Ecuador, con la idea de
hacer un largometraje en un país donde el cine
casi no existe. Se dedicó a dirigir cortos y videoclips
"No hubo nadie que se volteó a mirar"
fue el primer videoclip ecuatoriano que entró en
rotación en MTV Latino. Durante este tiempo, trabajó
en el guión de Ratas, ratones, rateros, su opera
prima. Ha logrado convocar a cerca 110.000 espectadores
en Quito y Guayaquil, con más de quince semanas
en cartelera. Convirtiéndola, no sólo en
la película ecuatoriana más exitosa de la
última década, sino, posiblemente de la
anterior también.
Sin mercado, sin sostén financiero, trabajado con
características de cooperativa Cordero llevó
a cabo su hazaña en 32 días de rodaje, trabajando
mucho con cámara al hombro. Mathew Jansen, el iluminador
fue el único extranjero del equipo. Sus influencias
provienen tanto del cine como de la música, y el
lenguaje cinematográfico que ha desarrollado se
inspira de igual manera en una canción de Manu
Chao o de Rubén Blades que en una imagen de "Los
olvidados"
Ratas, ratones rateros cuenta la historia de Salvador,
un adolescente que incursiona en hurtos callejeros, sin
tener una necesidad real de hacerlo, es más que
nada la búsqueda de un límite, el riesgo
de cruzar una frontera, como un juego, pero la llegada
a Quito de su primo Angel, ex-convicto y en emergencia,
mulato, lastimado, descolocado: Angel lo llama su novia
prostituta y uno se pregunta si oyó bien. Juntos
se moverán por Quito y Guayaquil, por calles, rutas,
terminal de colectivos, un hospital, en el barrio humilde
de Salvador, y en casas ricas a las que se ingresa a robar
o a buscar, lo que nunca encontraran: protección.
Cordero, hace un trabajo ajustado, profesional sin encuadres
que intenten hacer escuela, trabaja como la gente que
sabe hacerlo. La persecución por el cementerio
al momento de iniciarse el film nos pone en aviso: atentos
y con los ojos bien abiertos como los mejores thriller
El estreno mundial de la película se realizó
en el Festival de Venecia el 7 de septiembre de 1999.
El estreno al público ecuatoriano se realizó
en Quito y en Guayaquil, simultáneamente, el 24
de diciembre de 1999 Ratas, ratones, rateros fue premiada
en el Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia,
como Mejor Película y mejor opera prima (Septiembre
de 1999). En el festival de Cine Iberoamericano de Huelva,
España, también obtuvo el premio Mejor Opera
Prima y Mejor Actor (Carlos Valencia). En el XXI Festival
de La Habana (Diciembre de 1999) Sebastián Cordero
y Mateo Herrera obtuvieron el Premio a la Mejor Edición. |
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