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NGrandes Pintores
por Juan Carlos Lombán»n
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Prilidiano Pueyrredón (1823-1870)
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Uno de los fundadores de la pintura argentina, en sus retratos de personalidades de su tiempo, sus escenas populares, sus paisajes y sus desnudos femeninos logró amalgamar una depurada técnica europea con una emoción y un espíritu profundamente argentinos. Todo ello, impregnado de un romanticismo más contenido que el de Carlos Morel por su actitud reflexiva y por las influencias neoclásicas, que asimiló durante sus dos estadías (1835-41 y 1844-49) en Francia -donde se graduó de ingeniero- así como por sus análisis de creadores españoles como Vicente López y José de Madrazo.

En el ejercicio de su profesión realizó numerosas obras: La quinta de Azcuénaga en Olivos, hoy residencia presidencial; la reforma de la Pirámide de Mayo; la restauración de la capilla del cementerio de la Recoleta; modificaciones en la Casa de Gobierno; remodelación y forestación de la Plaza de la Victoria (actual de Mayo); el puente sobre el Riachuelo al que

"La siesta"
posteriormente se le impuso su nombre: reparaciones en el templo de Quilmes; el parque de la estancia "San Juan", de Leonardo Pereyra.

Sus más de 220 cuadros (cerca de 140 son retratos), fueron ejecutados durante las décadas de 1850 y 60, que coinciden con el período de la Organización Nacional y sus consecuencias inmediatas. Una de sus primeras obras importantes fue el retrato de su ilustre padre Juan Martín de Pueyrredón, quien murió en marzo de 1850. Al año siguiente pintó el magnífico retrato de Manuelita Rosas y posteriormente los de casi todos los personajes más representativos de la sociedad porteña de entonces, lo que no le impidió fijar en la tela la imagen de Garibaldi.

Son, así mismo, dignos de la más atenta observación sus paisajes a la acuarela, sobre todo los ribereños de San Isidro, San Fernando y el Tigre, como también los de la Recoleta y los de la llanura bonaerense cercana a la ciudad capital. Aciertos similares se encuentran en los cuadros donde inmortalizó a personajes populares característicos de esa época y, muy en particular, a sus célebres lavanderas. Los notables desnudos que pintó en la década de 1860, y especialmente la obra titulada La siesta, provocaron un gran escándalo, fueron terriblemente criticados por el sector más influyente de aquella sociedad y nunca pudieron ser exhibidos en público.
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