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NGrandes
Pintores |
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por
Juan Carlos Lombán»n |
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| Eduardo
Sívori (1847-1918) |
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Uno
de los plásticos más importantes y representativos de la llamada
"Generación del Ochenta" -cuando se origino la argentina moderna-
sin dejar de cultivar su depurado dibujo, supo captar el espíritu
progresista de esos finales del siglo XIX y comienzos del siguiente,
diversificando no solo su temática sino también su paleta. Nunca
abandono del todo el retrato ni la rica herencia del naturalismo
a la italiana, y contribuyó como pocos a fijar una característica
esencial de la pintura argentina: el fuerte sustento de un dibujo
utilizado con rigor y acierto tanto para la búsqueda del carácter
y la expresión, como para la captación del movimiento y lo fugaz.
En sus últimos años, Sívori ejecutó paisajes campestres que
fueron verdaderos anuncios del impresionismo en la Argentina,
triunfante poco después en el país.
Nuestro artista estudió en la Sociedad "Estímulo" de bellas
artes que en 1876 había contribuido a fundar en su natal Buenos
Aires, y recibió lecciones de Aguyari, Francesco Romero y otros.
En 1882 se radicó en Paris, donde hasta 1891 trabajó bajo la
dirección de Pubis de Chavanne, Hannoteau y Laurens, y en cuyo
Salón expuso hasta su regreso a su tierra. Aquí ejecutó algunos
de los primeros aguafuertes creados por artistas nuestros y
dirigió el Museo Nacional de Bellas Artes.
La primera etapa de la producción pictórica de Sívori, que se
caracteriza por su impecable dibujo y su paleta casi monocroma,
nos muestra su obra más famosa, "El despertar de |

"El
despertar de la criada" |
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la criada", que envío al Salón de Paris en 1887, notable trabajo de
excelente factura. En un segundo período, de transición, continuó
utilizando un gran dibujo, pero ya con mayor riqueza de color y una
paleta más alta. Finalmente, de su tercera etapa sobresalen sus claros
paisajes campesinos y su óleo "Primavera" (1914).
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