
Ernesto
De La Carcova |
Fue
sin dudas uno de los más destacados pintores
de la llamada Generación del Ochenta, durante
los últimos años del siglo XlX y
los primeros del siguiente. Por entonces estaba
naciendo la Argentina moderna merced a la transformación
social y económica mas profunda de su historia.
Ello provocó una serie de transformaciones
positivas pero también agudos problemas
sociales, que fueron severamente denunciados y
combatidos por los iniciadores de los movimientos
anarquista y socialista.
La pintura del país dio su primer paso
hacia el desarrollo de un arte social con los
lienzos “La sopa de los pobres” (1884)
de Reinaldo Giudici, premiado en Berlín,
“El despertar de la criada” (1887)
de Eduardo Sívori y “Sin pan y sin
trabajo” (1894) de De la Cárcova,
atesorado
en el Museo Nacional de Bellas Artes. Esta obra
constituyó una vibrante reacción
contra el academicismo no sólo por su tema,
patético e impresionante, sino también
por la técnica de modelar mediante el color,
impecablemente aplacada por el artista. Dos décadas
mas tarde, hacia el final de su ciclo creativo,
De la Cárcova comenzó a utilizar
una viva luminosidad, que aclaró mucho
su paleta y anunció el impresionismo a
la argentina que habría de florecer en
el país durante el período subsiguiente.
Nuestro pintor inició sus estudios (1885)
en la Sociedad “Estímulo” de
Bellas Artes y posteriormente viajó a Italia,
donde en 1891 una obra suya expuesta en Turín
fue adquirida por la casa real. De regreso en
su Buenos aires natal (1893), obtuvo un alto galardón
con su mencionada tela del 94 y posteriormente,
sin abandonar su obra creativa, se dedicó
intensa y fecundamente a la enseñanza.
Fundador y primer director tanto de la Escuela
superior de Bellas Artes que hoy lleva su nombre
como de la Academia Nacional de Bellas Artes,
formó numerosos discípulos, algunos
de los cuales llegaron a las máximas cumbres
de la plástica como Carlos Miguel Victorica,
Cesáreo B. De Quirós, Carlos Ripamonte
y otros.
Al lauro ya mencionado se le sumaron, entro otros,
el Premio de Honor en la Exposición Internacional
de Saint Lois, USA(1904); la medalla de oro en
la Exposición del Centenario realizada
en Buenos Aires (1910); el Primer premio Adquisición
en el Salón Nacional (1914); la medalla
de plata para artistas extranjeros en Paría
(1916). La Presidencia de Francia le otorgó
la Legión de Honor en el grado de Caballero
y posteriormente en el de Oficial.
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