
Abel |
Si
bien este espacio esta dedicado a la pintura argentina,
al estar tan poco y mal difundida la importante
obra del fundador de la escultura en nuestro país,
he decidido hacer una excepción e incorporar
una breve y precisa referencia a Lucio Correa
Morales.
En
las últimas décadas del siglo XIX
y la primera del XX, la Argentina realizó
la transformación más profunda de
su historia. De un país pastoril casi detenido
en su evolución, pasó aceleradamente
a otro con impresionante aumento de áreas
cultivadas, ganadería que refinaba las
razas, incipiente industrialización, fuerte
irrupción en el comercio internacional,
enérgico desarrollo de la educación
y la cultura.
Todo ello fue posible por la ocupación
total de su vasto territorio mediante la llamada
Conquista del Desierto y otras acciones, la inmigración
masiva del oeste y el centro de Europa, el gran
desarrollo de las redes de transportes y comunicaciones,
el enorme progreso económico en casi todos
los rubros. En aquella gran época en que
se fundaban la Sociedad Estímulo de Bellas
Artes (1876), el Ateneo de Buenos Aires (1893)
y otras instituciones afines, surgió Lucio
Correa Morales, el primer escultor importante
que tuvo el país.
El joven artista obtuvo una beca en la que se
había interesado el presidente Sarmiento
y así en 1874 pudo viajar a Florencia,
donde estudió en la Real Academia de Bellas
Artes hasta que regreso al país en 1882,
cuando expuso sus primeras obras relevantes, “Indio
Pampa” y “El Río de la Plata”,
elogiadas por la crítica. Siguió
creando con éxito durante cuatro décadas
obras notables como “Falucho”, “El
gaucho”, “La cautiva”, inspiradas
en lo más definitorio de la vida argentina,
y asimismo estatuas de grandes prohombres del
país como Mitre, Alberdi, Laprida.
Correa Morales realizó numerosos viajes
por el interior en los cuales se aplicó
en la observación y el estudio de aborígenes
y criollos, tipos humanos de nuestra tierra que
inmortalizó en sus creaciones. Ejerció
una acendrada docencia en la Universidad de Buenos
Aires, la Escuela Normal de Profesores y la Sociedad
Estímulo de Bellas Artes. Su influencia
en la escultura argentina fue sumamente beneficiosa
y trascendente no solo por sus obras, sino también
por los brillantes discípulos que formó,
como Rogelio Yrurtia, Pedro Zonza Briano, Miguel
Angel de Rosa y otros. |