
El testimonio
de un soldado iraquí

Manifestación en Irak

Escudos humanos,
Pancho y Rodrigo,
junto a una voluntaria
polaca en la refinería
de Doura.
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El
auditorio de la Universidad Católica Argentina
comenzó a llenarse poco a poco. Profesionales,
estudiantes, publico en general y hasta una mujer
de la Comunidad iraquí se acercaron al recinto.
La mujer de apariencia musulmana por su vestimenta
se sentó en la primera fila del auditorio
para escuchar la charla.
Algunos presentes no dejábamos de preguntarnos
que reacción tendría esta mujer cuando
Gustavo Sierra comenzara a contar su vivencia en
Irak. ¿Sería buena, mala?, en ese
momento no lo sabíamos.
La expectativa comenzó a aumentar. De repente,
los presentes nos pusimos de pie para recibir con
un aplauso al protagonista del evento: el corresponsal
de guerra y escritor argentino Gustavo Sierra.
Sus ojos, gestos y su voz, a veces quebrada por
la emoción, no podían ocultar que
vivió momentos muy tristes y amargos.
Este hombre volvió de Bagdad, de cubrir la
guerra de Irak y de presenciar de cerca la muerte
de su colega y amigo el Gallego Couso.
Gustavo Sierra es un periodista con 27 años
de experiencia en la profesión y que ha trabajado
en algunos de los medios de comunicación
mas destacados del mundo. Actualmente es prosecretario
de Redacción de un diario de Buenos Aires
para cuyos lectores cubrió, entre otras historias,
las guerras en Afganistán e Irak y las elecciones
en Estados Unidos y México. También
fue corresponsal en la Casa Blanca y editor del
servicio de la Associated Press en New York.
La entrevista comenzó y algunas de las preguntas
del publico fueron:
¿Fue una guerra
por el petróleo?
"El propósito de esta guerra es la hegemonía
mundial estadounidense, la necesidad de controlar
un sector del mundo. Es erróneo pensar que
fue sólo una guerra por el petróleo.
El petróleo es un elemento más, desde
ya que es importante, pero se necesita una inversión
muy grande y por lo menos cinco años de trabajo
para llegar a los niveles de extracción anteriores
a la sanción de Naciones Unidas. La explicación
del petróleo es una salida facilista".
¿Los periodistas
se imaginaban que podían ser un blanco de
ataque?
"Creíamos desde el principio que podíamos
ser atacados por algún kamikaze, por los
que venían de los países islámicos
a hacer la "jihad", la guerra santa. Estábamos
preocupados por esto. Pero pensábamos que
si nos iban a atacar iba a ser del lado iraquí.
Nunca pensamos que iba a venir del lado americano,
y así fue".
La mujer musulmana escuchaba atentamente la charla,
sólo discrepó con el periodista cuando
éste contó que los iraquíes
estaban contentos con la caída de la estatua
de Sadam Hussein. Ella, por supuesto, defendía
el régimen del líder musulmán.
Ante el descontento de la mayoría, un hombre
del publico rápidamente se encargó
de hacerla callar.
Por su parte, Gustavo Sierra no se amedrentó
y siguió hablando como si nada hubiese ocurrido.
El periodista vivió una temporada en el infierno
y sobrevivió para plasmarlo en su primer
libro Bajo las Bombas.
Bajo las Bombas es un libro que refleja la experiencia
personal de un corresponsal de guerra argentino
que permaneció 20 días en Bagdad para
cubrir el conflicto en Irak, una guerra a la que
prácticamente se oponía el mundo entero,
menos el presidente de Estados Unidos, George W.
Bush, quién decidió llevar la batalla
adelante.
Gustavo Sierra, periodista y escritor argentino,
plasmó en este libro su propia vivencia en
el Infierno de lo que significa permanecer en una
guerra e informar a la población de lo que
acontece, bajo un escenario interrumpido continuamente
por explosiones y bombardeos.
En sus páginas se observa la caída
del régimen Saddanista, las vivencias de
los periodistas que permanecen en Bagdad, como Bush
y Saddam decidieron ir a esta guerra, la búsqueda
de las armas de destrucción masiva, la historia
de iraquíes que se convirtieron en víctimas
de ataques, entre otros temas.
Sierra plantea el tema desde una perspectiva interesante
y atrapante para los lectores, principalmente porque
utiliza un lenguaje claro y cotidiano. Esto le permite
al lector situarse y "vivir" el conflicto
de cerca.
Además hay un capitulo entero dedicado a
los "Escudos Humanos", jóvenes
de todo el mundo que un día decidieron emigrar
de su país a fin de prevenir la guerra, a
tal punto que si era necesario se convertirían
en blanco de ataque de iraquíes y/o americanos.
¿Volvería
al infierno de lo que significa una guerra?
–Alguien preguntó–
"Yo no volvería al infierno, sino a
ser testigo de algo que está ocurriendo.
Pero volvería una y mil veces porque es mi
trabajo y es lo que tengo que hacer".
Gustavo Sierra tuvo la fuerza y el coraje para contar,
recopilar y plasmar en estas páginas los
relatos que quedaron en su memoria, cuando aún
resonaban en él las explosiones de las bombas
y el recuerdo de algunos colegas que entregaron
su vida en Irak.
Datos del libro:
Bajo las Bombas (Crónicas de la Invasión
a Irak)
Gustavo Sierra (Corresponsal de Guerra).
Ediciones B Grupo Z, 2003.
234 páginas |