
"La Educación"

Manuel Mora y Araujo
y Guillermo Jaim
Etcheverry, Rector de
la Universidad de
Buenos Aires (UBA)
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Esta
pregunta surgió en la presentación
del libro La Educación: Valores, pensamiento
crítico y tejido social luego de que el panelista
Guillermo Jaim Etcheverry, Rector de la Universidad
de Buenos Aires (UBA), contara la siguiente anécdota:
“Como todos los días, Susana acompaña
a su hija al colegio. Camino a la escuela se cruza
con la maestra, entonces la hija le comenta:
–Mamá sabías que mi profesora
es muy inteligente.
–No será muy inteligente –respondió
la madre– porque si lo fuera no sería
docente”.
A Jaim Etcheverry lo acompañaba otro panelista
el consultor político Manuel Mora y Araujo
y ambos coincidieron, dentro del marco de la Feria
del Libro, en mostrar que la temática tratada
en este libro es un aporte interesante porque señala
la pérdida en el interés de la calidad
educativa.
“Perseguimos el resultado; todos queremos
tener títulos, certificados, diplomas, etc.
pero los esfuerzos por obtener esos títulos
escasean” –reflexionó Etcheverry–
y agregó –“de nada sirve tener
un Diploma que acredite aquellos que no hemos hecho.
Aprender algo implica un esfuerzo personal y “éste
actualmente no se realiza”.
Anécdota 2: Mi hijo va a
una escuela preciosa y tiene una iglesia muy linda.
Éste ejemplo muestra una realidad argentina;
la de estar inmersos en la cultura Light, donde
todo está ligado a la imagen, al poco esfuerzo
y a que las cosas sean rápidas, fáciles
y divertidas. Pareciera que la imagen es lo que
cuenta y la educación quedó delegada.
Para el rector de una de las Universidades más
prestigiosa del mundo como es la UBA “la falla
está en el desinterés por la educación”.
Orígenes de la Educación:
En el siglo XIX la Educación era central,
esto generó una población competente
que podía crecer y progresar.
En 1945 comenzó el boom por la Educación
Universitaria y Argentina se convertía en
un país con inflación educacional.
A medida que fue pasando el tiempo y por los problemas
económicos que sufrió el país,
la Escuela dejó de ser reconocida como Institución,
lugar donde se aprende, y pasó a convertirse
en un lugar donde además de “aprender”
se almuerza.
“La escuela se está convirtiendo en
guarderías ilustradas, cada vez más
guarderías, cada vez menos ilustradas”,
comentó Manuel Mora y Araujo.
A modo de conclusión:
Lo ideal sería;
1) En primera instancia que la Escuela vuelva a
ser un lugar para aprender.
2) Empezar a respetarnos nosotros, para luego comenzar
a respetar a los demás y principalmente a
los que nos enseñan.
3) Rescatar nuestros valores, nuestro legado educacional,
para así aplicarlo en la actualidad.
4) Y nunca más desvalorizar la vocación
de nuestros hijos.
Porque de nada sirve decirle a alguien que quiere
ser docente.
¡Que horror! Cómo podes aspirar a tan
poco. |