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NHistoria del Lunfardo
por Héctor Pablo Rubini»n
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Historias Lunfas I: Lunfardo, Chamuyo Nuestro
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...Y dijo aquel lunfa: -"Me pregunta, amigo, / que es pa mí el lunfardo.
¿Lenguaje?.. ¿Chamuyo?.. / Es una caricia con perfume a yuyo / y es un sentimiento que nació conmigo".-

(Fragmento de "El lunfardo", de Roberto Juan Beraldi,
primer premio del Círculo de Poetas Lunfardos del año 1994).-
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Tres millones trescientas mil almas provenientes mayoritariamente de Europa, ingresadas a nuestro país entre 1857 y 1974, con un altísimo porcentaje de italianos (38% según revela el Censo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires de 1887), por fuerza habrían de dejar su impronta en nuestra lengua natal; y a fe que lo hicieron. Por ello, para formar filas junto al Cockney, al Joual, al Gaunersprach, a la Giria, al Bargoens, al Balibalán, a la Germanía, al Hiant-Chang, al Argot, al Caló, al Gergo y al Slang de Inglaterra, Canadá, Alemania, Brasil, Holanda, India, España, China, Francia, Portugal, Italia o E.E. U.U. respectivamente, a partir de la segunda mitad del siglo XIX nace nuestro Lunfardo. En cuanto a la etimología del término, Amaro Villanueva sostiene que deriva de "lombardo", que en dialecto romanesco significa ladrón, y que nos llega en su forma acocolichada "lumbardo". Esa trasmutación de la "o" en "u" (lumbardo por lombardo) era común (y lo sigue siendo) en dialectos de la península itálica; un caso palpable, y por todos conocido, es el de Comparsa, con cuyo diminutivo se designa el tango quizá más representativo de ambas márgenes del Plata: La Cumparsita. Por otra parte sabemos que "cocoliche", voz que en sus orígenes fuera "cocolicho", es el nombre del castellano arrevesado que hablaban los inmigrantes italianos llegados a fines del siglo diecinueve, término derivado del apellido de un peón de ese orígen que trabajara en la compañía teatral de don José J. Podestá, un hombre llamado Antonio Cuccoliccio, cuyo lenguaje diera en imitar el actor Celestino Petray. Por ello, al decir acocolichado, queremos significar hablado al estilo de aquellos inmigrantes, con prosodia, léxico y sintáxis itálicos.

El 18 de junio de 1878, La Prensa publica una nota sin firma, en la que se dan a conocer algunos términos compilados "por un comisario", para que, según reza textualmente la nota: "Alguno de nuestros lectores saque provecho de retener algunas de las siguientes frases si las oye en la calle y se precave de la gente que de ellas se sirve". Perdonen el estilo, pero reitero que es textual. Luego de esta introducción, se dan a conocer diversos términos y su significado: MARROCA (Cadena); BOBO (Reloj); MINA (Mujer); y, entre otros, LUNFARDO (Ladrón). El 18 de marzo de 1879, Benigno Baldomero Lugones publica en el diario La Nación un artículo titulado "Los Beduinos Urbanos". En él, Lugones proponía: "Hablemos un momento el Caló De Los Ladrones... Y en nota a pie de página, refiriéndose a la pronunciación de algunos términos: Pronúnciese en ésta y demás formas del lunfardo la che como en la lengua francesa. Es decir, asimilaba el término lunfardo al inicial Caló De Los Ladrones. En un segundo artículo aparecido en La Nación el 6 de abril de 1879, y que intitulara "Los Caballeros de Industria", el mismo autor recoge y aclara diversas voces, a saber: ANGELITO (Tonto); ATORRAR (Dormir); BACÁN (Rufián); BOLÍN (Hoy BULÍN, Habitación); BREMA (Naipe); BUFOSA y BUFOSO (Pistola y Revólver, respectivamente); PIANTAR (Con el tiempo convertida en ESPIANTAR, Irse); LUNFARDO (Ladrón); VAIVÉN (Cuchillo), y muchos más. Por otro lado, en 1888, Luis María Drago escribía: "En el lunfardo de los ladrones bonaerenses", etc... Y agregaba al repertorio que compilara Lugones algunos términos: LLANTAR (Deformación del castizo Yantar, Comer); POLIZAR (Predecesora de APOLIYAR, Dormir); TRAYA (Modalidad de hurto); VIANDA (Piedra) y VIANDA A DOMICILIO (Pedrada).- Para Antonio Dellepiane, el lunfardo era el argot criminal. Lo prueba cuando escribe: "Los criminales y ladrones de los grandes centros del mundo se sirven de un lenguaje especial. En los distintos países recibe diversos nombres. En Argentina se lo llama lunfardo ". También Borges en otro punto de la historia llama al lunfardo "Vocabulario gremial, tecnología de la furca y la ganzúa". Aunque personalmente adhiero a la teoría de que "tal definición es más hija del amor que el maestro sintiera por la metáfora que de una íntima convicción", sobre todo teniendo en cuenta la fascinación que ejercieran sobre él personajes que, sin duda, se expresaban con dicho vocabulario. Retomando el hilo de nuestras reflexiones diremos que pese a los conceptos mencionados, el primero de febrero de 1887 aparece en La Nación un suelto sin firma titulado "Caló Porteño", que finge un diálogo en el que dos compadritos expresan su repulsa por el delito utilizando muchos de los términos que Lugones, Drago y Dellepiane dan por exclusivos de lunfardos; y aquí viene a cuento la referencia de Drago cuando dice que lunfardo es voz referida tanto a la jerga como a los que se valen de ella. Respecto a los términos, eran Atorrar, Bullón, Chafe, Estrilar, Falluto, Paica, Seneisi (Xeneise), Tano, Zarzo y otros. Tiempo después, Luis Soler Cañás logró establecer que el autor del suelto de marras fue Juan S. Piaggio. Así pues, lo que para los tres primeros era un caló de ladrones, para Piaggio podía considerarse algo distinto. Lugones, escribiente del departamento de policía, había escuchado esos términos, al igual que el anónimo comisario mencionado al principio, y que los criminalistas Drago y Dellepiane, de boca de ladrones y delincuentes, pero esto no es de extrañar pues suponemos que también los malvivientes conocían la jerga. En cambio Piaggio, periodista, y por tanto más familiarizado con el lenguaje de la calle, lo oye y pone en labios de los compadritos. Y aquí cabe aclarar que el eminente lexicógrafo don José Gobello, que fue uno de nuestros referentes, y de quien reproducimos conceptos, nos ilustra al decirnos que éste fue un personaje característico de Bs. As., y que su nombre, "compadrito", se usa con el sentido general de "hombre del pueblo bajo". Así, mientras los investigadores nombrados antes, creyendo que se trataba de una tecnología exclusiva de ladrones o lunfardos, llaman al conjunto de términos "Lunfardo", Piaggio, más sagaz, advierte que se trata de un repertorio léxico-popular y no de una tecnología, nominando entonces al conjunto de voces como "Argentinismos del pueblo bajo". Si echamos un vistazo a los términos recogidos por Lugones, Drago y Piaggio, y aún a los 414 recopilados en 1894 por Dellepiane, advertimos muchos -la mayoría- de orígen italiano (Bacán, Biaba, Mayorengo, Punga). Esto se explica dado el enorme número de residentes italianos en Bs. As. a fines del 1800. Pero también las vertientes de extranjerismos de otros lares contribuyeron a incrementar el caudal de este río de palabras. Lusitanismos tales como tamango, buraco, cafúa, cachar, chumbo, amurar, fariñera, anteriores muchos de ellos a la inmigración en masa, por lo que deben considerarse "pre-lunfardismos", llegados, la mayoría, en labios de los esclavos negros que hablaban, al arribar a América, un intento de créole de base portuguesa. El caló, que aportó de suyo voces tales como afanar, chamullar (aquí, chamuyar), junar, choro (devenida chorro). Términos del español antiguo ( yantar ), y moderno (rajar ). Vocablos argóticos acercados por el proxenetismo francés (chiqué, mishé, gigoló, bullón, embrocar, escracho, morfar), y aún voces aborígenes; del quechua, chucho y pucho; del guaraní, catinga y bataraz. Y hasta aquí llegó mi amor. La seguimos en el próximo número. Y mientras llega, les dejo un sonetito lunfa que escribí en un rato de ocio (de los tantos...) y que dedico con cariño a todos mis invisibles seguidores:
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¡Mirá que llamo a mi Hermano!

La runfla usó los guantes, y abrió la pateadora
sin violencia, sin gritos, sin un gesto guarango,
y amparándose en leyes, en los fueros y el rango,
tras currarles los cobres, no les dio ni la hora.

Acamaló monedas la clase yugadora,
para llegar a vieja disponiendo de un mango,
y ellos se las fanaron; y hoy, igual que en un tango,
sin fuerzas y sin vento, la angustia la devora.

Por eso ante tu imágen, postrados de rodillas,
Señor de los milagros y de las maravillas,
Te piden que los libres de sus trampas y curros

con una simple gracia que les cure las penas:
-"Vos, que tenés plaquetas de moishe entre las venas...
¡Dale un shot en el tujes a esa manga de turros!"
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Otro sí digo: Si puedo ser de utilidad contestando alguna pregunta relacionada con el lunfardo, quedo a vuestra disposición. Fraternalmente.
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