»
Agregar a Favoritos
GUIA DE ARTISTAS
» Literatura
» Artes Plásticas
» Música
» Danza
» Teatro
» Cine
» Fotografía
» Arquitectura
SECCIONES
» Agenda Cultural
» Direccionario
» Publicaciones
» Concursos
» Página Abierta
COLUMNISTAS
» Buenos Aires
» Desde Argentina
» Desde el Mundo
» Entrevistas
GALERIA ON LINE
» Artistas de El Muro
» Obras en Venta
TANGO | Nuevo
EVENTOS
BENEFICIOS
MEMORIA URBANA
SERVICIOS
PUENTE CULTURAL
.
CONTACTENOS
» Info
» Publicidad
» Gacetillas
» Ventas
» Expo
» Webmaster
NGeneración subterránea de los '80
por Marcelo Marcolin»n
m
La euforia de aquel 73.
m




Corría el verano de 1973 y el país se preparaba para derrocar, en las urnas, a otra dictadura militar que venía azotando estas tierras desde 1966. Los aires de liberación corrían incontenibles por la américa india. Ya había sacudido a nuestro planeta el irreverente "mayo francés", la muerte del Che, los tanques rusos en la primavera de Praga, Woodstok, el amor libre. Vietnam resistía heroicamente el avance de los B52.

En ese contexto y con 15 o 16 años, nos juntábamos para leer, compartir la música, cada vez más afianzada, del rock nacional, para planear viajes con mochilas cargadas de ilusiones. Es ahí, en los caminos, en los fogones donde nos conocimos. Había un antecedente más que interesante: la generación del 60. Aún estos monstruos ciudadanos agitaban las calles con sus revistas y pensamientos. El primer contacto formal se hizo con Miguel Grinberg a través de su revista Eco Contemporáneo. Miguel nos interesó con la idea de marchar hacia los parques a compartir poesía, charlas, libros, música y otras etceteras.

Eran tiempos cubiertos de euforia: el peronismo retornaba al gobierno de la mano de Campora, Perón regresaba al país, se liberaban los presos políticos y aparecía en los kioscos la revista más importante de cultura que haya existido tal vez: Crisis. Transitábamos las calles enloquecidos y frenéticos. Buscábamos en los suburbios las perlas de la imaginación, el delirio en los rincones más inhóspitos.

Nos sacudía esa idea de comunicación constante. El encuentro, el darse cuenta que había otro igual a vos: que usaba el pelo largo, que tenía colgantes y pulseras, remeras desteñidas y zapatillas flechas pintadas deliberadamente. Creíamos en el amor sin perjuicios, las rutas eran nuestros territorios infinitos, los bares sucios eran nuestros "comités" de reunión. Las estaciones servían como lugar de cita: así en la confitería de Retiro (donde hoy funciona un Mc Donald) se fundaron varias publicaciones. Eran tiempos de wincofón, lecturas hasta el amanecer.


En ese 73 lleno de locura fuimos a los parques a compartir la poesía: primero fue el Rivadavia, luego Centenario, más tarde Plaza España. Fundamos el Sindicato de Prensa Alternativa, que tenía comunicación postal con otras experiencias similares del planeta. En esos meses aparecieron las primeras revistas: Confluir, Antimitomanía, Regar, Galaad, Futuro, Caminando, Viento etc. Comienzan a circular los primeros nombres pioneros de este movimiento: Luis Aguirre, Daniel Serra, Rafael Restaino, Carlos Barbarito, Alberto Nigro, Daniel Mourelle, Daniel Narvaez entre otros.


El viento nos guió hasta el sitio exacto de la confluencia: armamos una ronda infinita e imperfecta, mezclamos en un gran recipiente a Spinetta, Alan Wats, Jack Kerouac, Ernesto Che Guevara, Jesús, Jim Morrinson, Janis Joplin, Floyd, Bob Dylan, Allen Ginsberg, Pablo Neruda, Julio Cortazár, Antonin Artaud, Rimbaud, El conde de Lautremont, Gandhi, Santucho, Thomas Merton, Tanguito, Buda, Lennon, Dylan Thomas, entre otros. Le agregamos pasión, locura, imaginación, comunicación, hermandad, viajes, delirios y otras yerbas experimentales. Vaciamos el contenido a nuestras bocas sedientas. Aquel brebaje se llamó Generación Subterránea. Hoy algunos lo seguimos bebiendo en aquellas noches de primavera que andan dando vueltas.
m
<< INTRODUCCION SIGUIENTE >>
m
Pagina de Inicio Escribanos Agregar a Favoritos