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NGeneración subterránea de los '80
por Marcelo Marcolin»n
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Rutas Argentinas.
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"Viento Soplo 4 Diciembre 75"


"Caminando 3"
Si hubo algo que destacó a la Generación Subterránea y que quizás observando otros movimientos literarios y/o culturales, ésta no centro su accionar en la Capital Federal únicamente. Justamente se destacó porque los emprendimientos estallaron a lo largo y ancho de nuestra Argentina.

Así nacieron publicaciones y movidas en los sitios más inesperados, que luego serían puntos clave en el quehacer y desarrollo del underground criollo.

En ese contexto encontramos en el sur que un delirante llamado Arnos Moreno revolucionó Caleta Oliva, un pueblito de Chubut, con su revista Viento. Viento sacudió pueblos y ciudades vecinas con sus propuestas que integraban muestras plásticas, lecturas y recitales de rock. Arnos mantuvo su lucha sin descanso, denunciando, proclamando la libertad de la palabra en los más terribles años. Toda la patagonia comenzó a integrarse a su proyecto y como si esto fuese poco el loco Moreno armó lo que se denominó SURROCK, un sitio de expresión de las bandas que jamás podrían acceder a un escenario como los grandes grupos. El festival SURROCK llegó a tener cinco versiones consecutivas.

Si bien Arnos Moreno agitaba con sus vientos el sur, otras movidas sacudían la modorra inyectada por los dictadores de turno que pretendían que la cultura pasase por los almuerzos fastuosos de una tal Mirta, los movimientos danzantes de una italiana que vino hacerse la América, sin olvidar la anestesia de los goles mundialistas y de aquel cantante popular, luego gobernador democrático, que nos recomendaba tirarnos al río si no nos gustaba la cosa. Tirarnos por propia voluntad, ya que sino teníamos la posibilidad de que otros señores nocturnos se encargaran de esa nefasta tarea.

Así fue que en Córdoba capital, la poesía tenía su difusión a través de la revista "Simplemente". En La Falda surge el mítico festival de rock LA FALDA ROCK, una alternativa más que interesante de encuentro: carpas, mochilas, fogones, amor libre, viajes místicos y locura poética desenfrenada.

Otra señal alternativa se abría en Mercedes, Buenos Aires con "Vivir la Esencia" de la mano de Alejandra Monsalvo y José Luis Lucá, unidos a una banda de díscolos colaboradores. Vivir la Esencia fue una máquina incontenible de difusión poética y cultural alternativa. Una catarata de ediciones de los más variados formatos. Estos locos que hoy siguen a través de la web con la "Buhardilla de José" su incansable lucha por un mundo mejor, revolucionaron las calles dormidas de Mercedes y sus alrededores. Quizás Monsalvo y Lucá fueron un ejemplo de cómo se podía extender el movimiento. Viajaron, se comunicaron, crearon, difundieron y nunca abandonaron el barco.

Pergamino fue uno de los pilares, los nombres de Carlos Barbarito, Rafael Restaino, Norberto Picco, los hermanos Bonzón, entre tantos hicieron de esta ciudad agrícola un verdadero centro underground. Revistas como Futuro, Pan, entre tantos intentos, marcaron en la escena nacional un rumbo más que interesante. También en zonas aledañas como San Nicolás y Arrecifes aparecieron revistas de la contracultura setentista.

En un Tucumán sangriento el andar subterráneo no calló y en pleno "Proceso de reorganización nacional" surgieron en el Jardín de la República revistas, bandas de rock, movidas plásticas que se interconectaron con los otros estallidos del país.

En el Chaco, El Angel Subterráneo, atacó hasta entrados los 80 con una edición excelente desde lo ético hasta lo estético.

Todas las publicaciones tenían un movimiento a su alrededor y así surgían los viajes, los encuentros que se preparaban para conocernos: todos viajábamos hasta ese punto para afianzar el movimiento y por sobre todas las cosas para seguir viva la comunicación y la poesía. Había que sobrevivir en un país colmado de asfixia y era necesario una alternativa para seguir viviendo, para seguir cantando, para escapar de fantasmas y asesinos.
 
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