
"Viento Soplo 4 Diciembre 75"

"Caminando 3"
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Si
hubo algo que destacó a la Generación
Subterránea y que quizás observando
otros movimientos literarios y/o culturales, ésta
no centro su accionar en la Capital Federal únicamente.
Justamente se destacó porque los emprendimientos
estallaron a lo largo y ancho de nuestra Argentina.
Así
nacieron publicaciones y movidas en los sitios más
inesperados, que luego serían puntos clave
en el quehacer y desarrollo del underground criollo.
En ese contexto encontramos en el sur que un delirante
llamado Arnos Moreno revolucionó Caleta Oliva,
un pueblito de Chubut, con su revista Viento. Viento
sacudió pueblos y ciudades vecinas con sus
propuestas que integraban muestras plásticas,
lecturas y recitales de rock. Arnos mantuvo su lucha
sin descanso, denunciando, proclamando la libertad
de la palabra en los más terribles años.
Toda la patagonia comenzó a integrarse a
su proyecto y como si esto fuese poco el loco Moreno
armó lo que se denominó SURROCK, un
sitio de expresión de las bandas que jamás
podrían acceder a un escenario como los grandes
grupos. El festival SURROCK llegó a tener
cinco versiones consecutivas.
Si bien Arnos Moreno agitaba con sus vientos el
sur, otras movidas sacudían la modorra inyectada
por los dictadores de turno que pretendían
que la cultura pasase por los almuerzos fastuosos
de una tal Mirta, los movimientos danzantes de una
italiana que vino hacerse la América, sin
olvidar la anestesia de los goles mundialistas y
de aquel cantante popular, luego gobernador democrático,
que nos recomendaba tirarnos al río si no
nos gustaba la cosa. Tirarnos por propia voluntad,
ya que sino teníamos la posibilidad de que
otros señores nocturnos se encargaran de
esa nefasta tarea.
Así fue que en Córdoba capital, la
poesía tenía su difusión a
través de la revista "Simplemente".
En La Falda surge el mítico festival de rock
LA FALDA ROCK, una alternativa más que interesante
de encuentro: carpas, mochilas, fogones, amor libre,
viajes místicos y locura poética desenfrenada.
Otra señal alternativa se abría en
Mercedes, Buenos Aires con "Vivir la Esencia"
de la mano de Alejandra Monsalvo y José Luis
Lucá, unidos a una banda de díscolos
colaboradores. Vivir la Esencia fue una máquina
incontenible de difusión poética y
cultural alternativa. Una catarata de ediciones
de los más variados formatos. Estos locos
que hoy siguen a través de la web con la
"Buhardilla de José" su incansable
lucha por un mundo mejor, revolucionaron las calles
dormidas de Mercedes y sus alrededores. Quizás
Monsalvo y Lucá fueron un ejemplo de cómo
se podía extender el movimiento. Viajaron,
se comunicaron, crearon, difundieron y nunca abandonaron
el barco.
Pergamino fue uno de los pilares, los nombres de
Carlos Barbarito, Rafael Restaino, Norberto Picco,
los hermanos Bonzón, entre tantos hicieron
de esta ciudad agrícola un verdadero centro
underground. Revistas como Futuro, Pan, entre tantos
intentos, marcaron en la escena nacional un rumbo
más que interesante. También en zonas
aledañas como San Nicolás y Arrecifes
aparecieron revistas de la contracultura setentista.
En un Tucumán sangriento el andar subterráneo
no calló y en pleno "Proceso de reorganización
nacional" surgieron en el Jardín de
la República revistas, bandas de rock, movidas
plásticas que se interconectaron con los
otros estallidos del país.
En el Chaco, El Angel Subterráneo, atacó
hasta entrados los 80 con una edición excelente
desde lo ético hasta lo estético.
Todas las publicaciones tenían un movimiento
a su alrededor y así surgían los viajes,
los encuentros que se preparaban para conocernos:
todos viajábamos hasta ese punto para afianzar
el movimiento y por sobre todas las cosas para seguir
viva la comunicación y la poesía.
Había que sobrevivir en un país colmado
de asfixia y era necesario una alternativa para
seguir viviendo, para seguir cantando, para escapar
de fantasmas y asesinos. |