|
 |
 |
 |
NGeneración
subterránea de los '80 |
|
| |
|
| m |
| La
leyenda sigue viva. |
| m |

 |
La
movida subterránea, también denominada
"prensa alternativa" o "contracultura"
tuvo su centro de acción principal en los
parques de la ciudad de Buenos Aires. Sí
bien, como expliqué en la nota anterior,
la plaga under se desparramó por todo el
país, Buenos aires no escapó a las
reglas y quizás con la suprema influencia
del rock de aquellos años, la red cultural
antiasfixia pululó incansablemente las callecitas
porteñas y los suburbios. Parque Rivadavia
y Parque Centenario fueron experiencias inolvidables:
domingos por la mañana con la sonora del
sábado por la noche y los vestigios del imbatible
peregrinar llegábamos para ensayar una especie
de feria desordenada. Cada uno ofrecía lo
que tenía: revistas viejas, vinilos, remeras
pintadas, colgantes, viajes cósmicos, y entre
tanta locura se colaban las publicaciones under.
Si la policía no molestaba demasiado se armaban
guitarreadas y lecturas de poemas.
En estos sitios nos podíamos ver la cara
ya que la comunicación postal era la habitual.
Así rodaban las nuevas ideas en aquellos
días en que la metáfora fue una necesidad
para sobrevivir al imperio de uniformes, balas,
muertes y fantasmas.
En estos parques errantes agitaban sus pasos publicaciones
como: Solosol, Raneinai, El Perof, Equilibrio de
los silencios, El ojo de la ballena, Antimitomanía,
Caminando, Eco contemporáneo, Pleamar, Visceral,
La gran aldea, Escritos, Oblicuo, Merlina entre
otras.
Las revistas subterráneas estaban agrupadas
en el sindicato de prensa alternativa, llamado INDO
UAPS. Este organismo funcionaba en Estados Unidos
y Europa y se solidarizaba con los locos de la América
india que sufrían los desmanes dictatoriales,
tan frecuentes en aquellos años.
Este sindicato nos conectaba con otras experiencias,
difundían nuestros trabajos y denunciaban
los atropellos de los dementes militares. De esta
manera pudimos denunciar la desaparición
de nuestros compañeros de viaje en plena
fiesta de papelitos que sacudían los cielos
en aquel mundial de la muerte, solidarizarnos con
la revolución Sandinista y festejar el nombramiento
de nuestro hermano Ernesto Cardenal como Ministro
de Cultura de Nicaragua, Ernesto albergó
varios poetas que escapaban a la muerte.
Es necesario aclarar, que la movida subte no centralizó
sus labores en la prensa únicamente: la poesía
fue el eje principal. La poesía brotaba incesante
de nuestras cabezas y permitió generar un
lenguaje propio, con las influencias lógicas
que todos bebemos. Así los beatnicks tuvieron
un espacio importante en nuestras cabezas. La poesía
subte no aparece en los libros especializados, no
les importa a los editores y muchos niegan este
movimiento. También es preciso denunciar
aquellos subtes que hoy ya no lo son porque así
les abre otra puerta y niegan aquella experiencia
de la cual fueron parte. Pero pese a todo, un grupo
seguimos bregando con la difusión de nuestra
generación gracias al apoyo de algunos medios
como EL MURO. Seguimos siendo subterráneos,
en nuestra vida, en nuestra poesía, en nuestra
actitud frente a las cosas de todos los días.
En la próxima entrega entraremos definitivamente
en la experiencia poética.
Mientras
tanto, esta nota llega a su fin y en los parlantes
Spinetta me dice que tiene los dedos super adheridos
de tanto esperar a ese idiota que lo lleve por las
rutas argentinas...
Creo que llegó el instante preciso de seguir
este viaje, el que nunca dejamos y que ahora festejamos
nuestra victoria con el vino de la inspiración
rodeados de compañeros, hijos y recuerdos
en el patio de la memoria con fresco aroma a malvón
recién regado. |
|
| m |
| |
| m |
|
|