Con
su suave voz, profunda, de café recién
torrado, volcó una duda sobre el misterio de
la tristeza. Verás, aquí, la tristeza
está atrapada en una esquina y la melancolía
se encuentra impregnada en los baches de cada encuentro,
casi, como en todo bar.
La delicada dicción de la mujer latina preguntaba
filosofías vedadas y el latir... Un puerto como
calesita con los ojos abiertos, la grasa del adoquín
hecho camino y pasaporte; se agolpaban ante su figura
y unas lágrimas saladas que a nosotros... a nosotros
nos redimen.
¿Tristeza dulce?
Así es, mi querida Colombiana, así es.
El acento que se escapa en una respuesta entre dientes
perezosos, a la izquierda de la boca, haciéndose
lugar entre unos labios en huelga, saliendo el discurso
en sentencia... y así somos. Después:
la poesía. Y decir lo que no haremos nunca.
Hay dos verdades enseñadas como mentiras y estas
son: que Buenos Aires, el micro centro, treinta cuadras
a la redonda, no es el ombligo del país, sino
del universo. Toda existencia humana descansa aquí
y ha de comparecer ante el tribunal terrestre, imperfecto,
equivocado, desleal, pero real, con dirección
en la ciudad porteña del lado de acá.
(Hay otra ciudad porteña del lado de allá).
Latinoamérica lo sabe y algunos entes espirituales
también, por eso, los viernes por la noche, almas
blancas recorren los barrios, descalzas, llorando en
lunfardo, insultando en catalán, haciendo zafarranchos
al estilo italiano y serbio... quizás se parezca
mejor al Coreano, no el de allá sino el de acá.
Ahí, ¿ves?, mas allá de aquella
esquina... dicen que se eleva una torre nueva cada día.
Nadie la ve, mejor dicho: vos la estás tocando
¿verdad? Claro, los turistas, los vecinos, los
otros, nos hablan todo el tiempo de ella. El ojo soslayado
del anfitrión indiferente (de poro municipal
–de ahora, no de antes–) se carga de inquina,
chorreando el desprecio, descalificándolo todo,
indignado, este porteño no permite otro culto
que no sea a el mismo y a sus signos milenarios por
eso no se la ve.
Se dice que el tango es tan antiguo como la misma humanidad,
teoría apoyada en leyendas que afirman paraísos
de glorietas y edificios en comparsa. Formaciones de
vegetación mágica y gris, donde cada personaje
del lunfa es parte de una naturaleza macabra. No cuesta,
entonces, imaginar que los frutos son farolitos y el
grano ventanales. Creciendo calles en forma desmedida
hasta transformarse en rústicas enredaderas de
autopistas... Decía, que no es imposible pensar
en bandoneones retoños, a la espera de un rocío
fantástico de lágrimas. Malevos, mozos
y percantas brotando en diferentes ramas ¿te
imaginás?
A veces Londres embriaga la ciudad con su bruma, sobornándola
con humedad letal. El sí fácil de la calle
Corrientes, lo adopta como propia, cayendo una y otra
vez, en la trampa que la prostituye sin saber.
Como habrás notado, mi cómplice amiga,
la sustancia que une nuestros pueblos es solo un detalle
de picardía y encanto, cualidades que nos definen,
creando así, un patrimonio difícil de
adquirir si no se es de estos lugares. Hay señales,
argumentos, túneles y puentes amistosos por ejemplo
los domingos. El tuco de Italia y los italianos hipnotiza
las narices de todos los argentinos. (Dicen que también
de los ángeles, se puede ver en el aire...) Los
lunes el Swar-ma seduce al transeúnte, que la
milanesa del martes, con puré de papas y zapallo,
hará olvidar. Que las albóndigas en hileras,
que los canelones de carne, el locro del sábado
a la noche... pero por sobre todo: el pucherito de mamá,
funcionando como comodín, nos hará mejores
a todos. Milagro que no ha dejado de cumplirse año
tras año en la alquimia de la cocina, en esas
manos que son estrellas. ¿Viste que no mencioné
el asado? Mejor así... no es bueno ser cruel
con los vecinos...
La otra gran verdad, en el marketing de la mentira,
es el tiempo. Ves, mi amor, esas nubes grises, ese olor
asqueroso como de cloaca... disculpanos, proviene del
infierno. Es verdad: cielo e infierno conviven en esta
especie de purgatorio a medias. No te aflijas acá
todo es a medias: jamás dan los presupuestos.
Se encuentran separados por una delgada reja de barrotes
cuadrados, ahí: en la avenida Mitre, verde y
marrón... Nadie lo sabe pero esos perros, si
esos, no son animales comunes: son guardianes de los
portales celestes. Ya sé... es lo que te decía
antes: no alcanzó para la pintura... Si se vive
en Buenos Aires es bueno tener alguna información
acerca del infierno. Verás, todo se halla mezclado,
nada es lo que parece y menos con el tiempo y las calles.
Un colectivero(1) puede
ser “el santo de las llaves” y uno, sin
saber, hasta le raje un infortunio porque la máquina
de boletos no nos dio el vuelto adecuado... No es fácil
andar por estas calles, ¿Y por las veredas? Y,
como todo es susceptible de cambios es menester poseer
una virtud en la billetera, por las dudas... Siempre
hay una “patota”(2)
de recuerdos que nos pueden “apretar”(3).
Ante esos casos, para conservar la integridad, es recomendable
pagar o ser un creador de nuevas artes... te digo mas:
el boleto del cine puede ser una puerta a otras dimensiones
o solo una boleta de luz antigua. ¿Cómo
te crees que han existido tantos capos, acá,
en todas las épocas?
Y entre tantas extrañezas, estoy convencido,
que el café hay que tomarlo amargo (vos ni lo
vas a probar, por supuesto...), pues dicen que en el
azúcar habitan enanos de algodón que crecen
en las regiones más caras. Hay que tener cuidado
con el azúcar. Pero vos no tenés ese problema,
la calidez que brota de tus dulces poros sudamericanos
excitan los sentidos, estremeces los huesos con tu aliento
de miel y de primavera... Eso sí: tené
cuidado, acá te van a violar... no lo digo por
eso sino por el asunto de los poros. Esta gente (me
incluyo), entendedlo bien, no hace más que esconderse
y lo hace en los lugares más difíciles
que te puedas imaginar.
¿Me dejás que me ponga en el pocito de
tu mejilla?
¿Ves? El tiempo es nuestro jefe más tirano.
Insensible, amoral, no descansa, no duerme, y se olvida
que alguna vez fuimos humanos.
¿Sabés lo que es levantarse cada mañana
con el tiempo metido por todos lados?
¿Sabés lo que se siente perder la noción
de animalidad en cada circunstancia?
Si pudiéramos elegir preferiríamos la
risa u otras prisiones más adecuadas. Que sea
la música quien ocupe el lugar del tiempo...
Cumpliríamos “acordes”, festejaríamos
sinfonías y en vez de años contaríamos
compases pero basados, no en una sucesión, sino
en una simultaneidad. Y al ser la medida: vertical y
no horizontal, el ritmo se basaría en experiencias
de vida en donde el aprendizaje modelaría la
apariencia. Entonces las arrugas y las canas no serían
lo que ahora son, y que nos separan, y vos y yo (tendría
alguna chance más) podríamos hacer planes
a notas largas sobre un pentagrama circular pero no
curvo, en pos de un anecdotario sublime cargado de esperanzas,
con la poesía en los colores de la pasión.
No tendría la premura que me embarga al sentirte
perdida de mí, cada vez más alejada de
mis años, más cerca de otros brazos. Tus
delicados pies turísticos han de profanar este
territorio de accidentes como reglas. Dichos inconvenientes,
en estas callecitas, son casi de orden obligatorios,
lo cual no significa que suceda lo mismo con la tragedia,
es extraño pero no van de la mano en esta ciudad.
Ya sé que es complejo para vos pero tu lucha,
ojos oscuros, piel de almendra esencial, entiende simplezas
y bellezas que nuestra oscuridad no nos permiten ver.
Sí. Yo te estoy agradecido también. Quizás
no he sido el mejor guía turístico, el
más indicado, pero pensé en vos, y claro,
en nosotros…
La nostalgia es nuestra arma mortal, nuestra fuente,
nuestro poder. Renegar de ella es aniquilar nuestra
identidad. Volverás a tu país queriendo
volver aquí.
Pero tené cuidado... porque hay tipos que andan
diciendo giladas...(4)
cosas así como que el diablo seduce a extranjeros,
vestido de argentino y porteño... no les hagas
caso, es chusmerío barato, ellos lo dicen de
envidia... y de puros nostálgicos que son.
1 Colectivero: Chofer de autobús
en Argentina.
2 Patota: Grupo de jóvenes que hacen de la violencia
su lenguaje. Pandilla. (A veces puede existir un sentido
étnico y pacifico pero no es el uso dado en este
texto.)
3 Apretar: (Sin presionar) (Lunfardo o modismo argentino)
Robar, asaltar, coimear.
4 Giladas: Tonterías. |