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Mi ciudad, contiene
disímiles matices, que hablan en esencia, de la multifacética
cultura que atraviesa su castigada geografía. Desde aquellos que
escrutamos los paisajes circundantes y creemos ver allí el país
todo, hasta aquellos que sólo miramos nuestro ombligo/bolsillo/circunstancia,
y esta resulta ser la única realidad posible. Están los que
con dolor y actitud preservan la memoria a toda costa, y aquellos que quieren
borrar la historia, suprimiendo el arte que la muestra. Estamos los que
soñamos a destajo y buscamos construir, desde esos sueños
un presente distinto, y están los que disparan, leyes y decretos
para convencernos que soñar no sirve de nada, pero por las dudas,
cada tanto disparan en vivo y en directo contra algún soñador.
Como muestra o ejemplo de la pedagogía mortal que nunca han abandonado.
Amada Buenos Aires, caminar tus calles se ha transformado en una aventura
cuyo final no sabemos. Es que los comunes ciudadanos hemos quedado a merced
de la única industria que ha crecido desde que ganamos esta perfectible
democracia, es la de la delincuencia en todas sus facetas posibles. Entonces,
aquel que no ha sido secuestrado, robado, intimidado, tomado de rehén,
violado, asesinado por esta creciente actividad privada, seguro habrá
sido víctima del mixto emprendimiento (privado-estatal) que le impide
disponer de sus ahorros. De esta manera se hace presente la igualdad de
oportunidades tan pregonada desde el '83 en adelante.
La sangre hierve piel adentro, cuando vemos que ciertos medios de comunicación
han descubierto hace unos pocas semanas, que nuestros pibes se mueren de
hambre.
Trágica realidad que tiene varios años, y a cuya lista se
pueden agregar las curables enfermedades que también hacen estragos.
Nada es casual. Todo es producto de las causalidades que se vienen sucediendo
sistemática y premeditadamente desde el '76 a la fecha. Quizás
en algún momento nos demos cuenta que el gran secreto que hizo posible
esta victoria de las sombras, es habernos dispersado. Mientras el sistema
se unifica y atrinchera detrás de unos pocos conceptos desde los
cuales nos empuja hacia la marginalidad, los ciudadanos nos dispersamos
en medio de estériles discusiones, que las más de las veces
el propio sistema fomenta para mantener esa desunión que nos impide
unirnos en base a dos o tres ideas que podrían ser la semilla de
la transformación, que sin duda buscamos.
La falta de memoria nos lleva de abismo en abismo. Ojalá este nuevo
año ilumine nuestro entendimiento y seamos capaces de recordar y
llevar a la práctica aquellos versos del Martín Fierro "...los
hermanos sean unidos/ porque esa es la ley primera/ tengan unión
verdadera/ en cualquier tiempo que sea/ porque si entre ellos pelean/ los
devoran los de afuera."
Ya es tiempo que dejen de devorarnos.
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