»
Agregar a Favoritos
GUIA DE ARTISTAS
» Literatura
» Artes Plásticas
» Música
» Danza
» Teatro
» Cine
» Fotografía
» Arquitectura
SECCIONES
» Agenda Cultural
» Direccionario
» Publicaciones
» Concursos
» Página Abierta
COLUMNISTAS
» Buenos Aires
» Desde Argentina
» Desde el Mundo
» Entrevistas
GALERIA ON LINE
» Artistas de El Muro
» Obras en Venta
TANGO | Nuevo
EVENTOS
BENEFICIOS
MEMORIA URBANA
SERVICIOS
PUENTE CULTURAL
.
CONTACTENOS
» Info
» Publicidad
» Gacetillas
» Ventas
» Expo
» Webmaster
NHistorias de Buenos Aires
por Daniel Mojica»n
m
Intensidad.
m

Buenos Aires es tal vez una de las ciudades, en las que el culto a la amistad esté más arraigada que en otras. Aunque quizás, esta afirmación sea tan solo una de las tantas falsas verdades que los habitantes de esta querida y lastimada Buenos Aires, echamos a rodar para sentirnos acariciados, cuando ese rumor vuelve en otras bocas y lo aceptamos, casi sin pensar. Porque nosotros pensamos que es verdad. Pero sea o no real esa primera afirmación, lo que no se puede negar es que innúmeros bares aglutinan amigos alrededor de unos cafés humeantes o de una cerveza bien helada que acompaña a la infaltable pizza de muzzarela. Y en esas mesas, donde tantas veces se ha pretendido cambiar el mundo, y de donde han sido arrancados muchos soñadores de los que no hemos vuelto a saber, aunque sigan por siempre en la memoria; también se han sentado incorregibles enamorados que han entablado una desigual lucha con el tiempo, con diverso resultado. Esta es una de esas historias.

El tiempo, ondula entre los pliegues del ser. Arrastra vivencias, deseos, miradas, besos, caricias, sueños.
Gotas de felicidad. Océanos de desdicha. Mares de alegría.
Atraviesa hacia arriba y hacia abajo, desde lo material a lo inmaterial, todo aquello que existe, y lo que no.
Sus invisibles naves, zarpan hacia todos los destinos. Sin urgencias. Con certezas.

Nada puede detenerlo, acelerarlo, modificarlo. Sin embargo, rige los ritmos diferentes, los cambios. Entre sus huecos siempre iguales. Eterna tiranía, que se sucede a sí misma por siempre.
Aunque, como todo tirano, puede ser derrotado.
Hay algo que no puede controlar. Aquello que sucede en sus simétricos intervalos.
Dentro de sus espacios, la libertad es toda mía.
Así, puedo amarte con tal fuerza, y hacer que un día parezca un fugaz intento de pequeños segundos.

Puedo extrañarte con tanta vehemencia, hasta transformar una pobre hora, en siglos de espera.
Beneficios de la libertad. Allí, el dolor de una pérdida puede ser infinito, caber en medio segundo, y parecer eterno.
Tus caricias, parecen detener el tiempo. Tu piel, eterniza el placer en mis dedos. El sabor de tus labios no se extingue.
Juntos, vencemos al tirano.

Victoria de la libertad de amar, en donde Cronos no reinará jamás, con sus rígidos registros. Su dominio fenece, entre besos y caricias. En el volar de la piel, que nunca podrá ser medido de tan mezquina forma.
¿Cuánto dura esta caricia entre tu alma y la mía? ¿Cuánto este beso?
Ajeno territorio liberado. Sin límites para sentir.

Placer de espacios sin contornos.
Patria libre del alma. Libertad de amar, sufrir, sentir, agonizar, volar, gozar, morir, esperar, reír.
Los minutos, los segundos, son tuyos, tiempo. Las horas, los días y los meses.
Pero la pasión que yo pongo en esos espacios, nada ni nadie; nunca, podrá determinarlos.

m
<< ANTERIOR SIGUIENTE >>
m
Pagina de Inicio Escribanos Agregar a Favoritos