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NHistorias de Buenos Aires
por Daniel Mojica»n
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Contrastes en la ciudad. No dejemos de mirar y ver.
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Buenos Aires nunca deja de sorprender. Entre los numerosos hechos con que los medios nos bombardean, haciéndonos creer que nos informan hubo uno que resalta por lo absurdo. Una mujer policía realiza una denuncia ante la autoridad correspondiente, por hurto, del que fuera víctima su hijo, alumno de primer grado de una escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires. La justicia toma manos en el asunto y el fiscal pide la indagatoria del acusado: ¡Un niño de 5 años! compañerito de grado de la "víctima". Sin palabras. El ridículo de semejante situación movería a una interminable carcajada, luego de hacer a un lado la bronca, porque la inteligencia sigue siendo la presa predilecta, de un sistema que se recicla a sí mismo desde hace siglos. Pero al contrastar la celeridad con que la justicia de menores encaró el hecho mencionado y compararlo con la negación mediática de otro suceso que vincula a la justicia de menores, los medios, la responsabilidad de las instituciones, y tantos otros ítems que con seguridad podrían ser incluídos entre las carencias que arrastramos como sociedad para contener a nuestros abuelos y, como en este caso a nuestros hijos. La negación es respecto del caso del chico de 13 años que el jueves 13 de mayo (de 2004) pasado se fuga de un instituto de menores de La Plata, nadie registra, percibe, denuncia, ni nota esta ausencia. El día sábado siguiente este chico, en la Plaza Italia de la ciudad de La Plata, mientras juega con un bidón de nafta, se incendia.

Recién cuando es ingresado en el Hospital Garrahan de esta Ciudad de Buenos Aires, con el 95% de su cuerpo quemado, las autoridades del instituto se enteran del escape de este pibe. Salvo en Concepto Radio AM 1150, programa "La Nave" que conduce Liliana López Foresi, ningún medio se hizo eco de este hecho. ¿Es necesario realizar algún comentario?

Algunas de las características que nos diferencian de otras especies vivas son: el discernimiento, la capacidad de planificar un futuro, la posibilidad de hacer una autocrítica y corregir el rumbo equivocado, para arribar por fin a la felicidad que, supuestamente, como seres humanos buscamos para nosotros y para quienes amamos.

Es hora que ejercitemos el discernimiento, para no caer en trampas inmovilizantes. Muchas veces el bombardeo mediático de ciertas noticias y la negación de otras tiende a eso, a inmovilizar. La inmovilidad nos impide avanzar hacia ese futuro, y muchas veces a conformarnos con el flaco presente, porque todo podría ser peor. Entonces, a quedarse quieto donde nos ha tocado estar y moverse lo menos posible.

Siempre el futuro puede ser y debe ser mejor. La autocrítica viene de la mano de una mirada crítica de la realidad, y de nosotros mismos. Lo que nos permite mejorar, superarnos, no quedarnos con lo que nos muestra la primera vista, la primera impresión, lo que pretenden que miremos. Mirar y mirarnos con el alma.
Para planificar el futuro, hay que sembrar la semilla en el presente. Dar los pasos necesarios en el camino hacia donde queremos llegar. Si lo que hacemos hoy no es acorde con la meta elegida, será muy difícil que lleguemos allí.

Tal vez, la felicidad sean sólo momentos, un estado de ánimo, o un estado del espíritu que pugna por manifestarse y pocas veces escuchamos. Lo más seguro es que si no tomamos conciencia de esas características que nos diferencian, pero que no nos hacen mejores, nos habremos perdido la posibilidad de vivir en plenitud sabiendo que la construcción de ese futuro que anhelamos, sólo depende de cada uno. Aunque quieran convencernos de que nada podemos hacer por cambiar esta realidad, absurda, ridícula, agobiante, injusta y asfixiante. La magia existe, está en nuestras manos. Imaginemos ir sumando manos que piensan un futuro similar.

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