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NHistorias de Buenos Aires
por Daniel Mojica»n
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De espejismos, conciencia y otras cosas.
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La noche ya no es una amenaza para las pupilas de quienes caminan por las calles de Buenos Aires.

Subjetividad ¿Qué es lo que hace que usemos una mirada distinta hacia las víctimas de un sistema injusto, insensible y sembrador de mediocridad? Los ojos, la piel, la ropa, la geografía. Los medios y su visión que induce.

Hubo momentos de solidaridad más amplia, que parecía extenderse con una horizontalidad prometedora. ¡Tantos espejismos nos han hecho sonreír ingenuamente!

Discriminación. Hay víctimas defendibles con marchas veladas y hay víctimas ignorables por su origen y residencia no conveniente.

Pueblo. Vacua invocación para fines contrapuestos. Caleidoscópica integración de disímiles intereses que se pretende uniformar desde extremos que aparentan ser opuestos.

Energía. Los opuestos se atraen enseña la física desde el magnetismo.

Tantos años de armamentismo. Guerra fría. Miles de millones dilapidados. El Este versus el Oeste. Hoy la guerra preventiva los vuelve a unir. Los pone del mismo lado ¿Alguna vez fueron distintos? Espejitos de colores.

El mundo es tan grande que Buenos Aires parece diminuta. Similitudes. Imitación de lo peor. Conciencia de las diferencias. Volátil conciencia que aúna en segmentos diferentes a quienes la conservan de quienes no la usan. O no asumen su existencia. Oscuridad del alma.

La noche ya no es una amenaza. Es un hecho concreto para los esquivos ojos de quienes transitan tus calles, Buenos Aires. Temerosos e inquietos. Por el presente y por el futuro.

Las estrellas titilan allá arriba. Acá abajo, los pasos se apuran por llegar a destino. El mundo sigue girando, con tan pocos cambios que parece haber vuelto a los setenta. O tal vez cambió tanto. Vaya a saber.

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