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NBuenos
Aires desde Neuquén |
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Claro. |
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"Niño geopolítico
cuidando el nacimiento
del nuevo hombre"
(Salvador Dalí, 1943)
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En
la historia de esta nación, hubo muchas manifestaciones
populares, manifestaciones del pueblo, hubo un pueblo en la
Santa María de los Buenos Ayres que expulsó a
los invasores británicos, mientras los políticos
de aquel entonces le rendían un desagravio a puertas
cerradas y firmaban los negociados colonizadores, que se sucedieron
hasta hoy, hubo una revolución de mayo, donde nos liberamos
del primer invasor, hubo un 17 de octubre, donde el pueblo oculto
emergió a la superficie, llegó al centro de la
ciudad y sacó de la cárcel a un hombre y nació
un líder político cuyo paradigma ha provocado
innumerables desencuentros en nuestro pueblo y lecturas tan
opuestas que se suceden hasta hoy, hubo un rosariazo y un cordobazo,
hubo unos idealistas que soñaron un mundo mejor y decidieron
salir a crearlo y la respuesta fue la represión más
asesina que tuvo este país, hubo un -NO- a un grupo de
militares carapintadas que querían orden y limpieza,
hubo unas señoras de inmensa valentía y dignidad
exigiendo la aparición de sus hijos, que los usurpadores
de turno llamaban "las locas de la plaza", hablo,
claro está, de las Madres de Plaza de Mayo, y hubo un
grupo de jubilados peleando por sus nietos, y más recientemente,
hubo una extraña "revolución de cacerolas",
que hicieron que otro presidente, saliera de la casa de gobierno
literalmente volando, y en medio de estas manifestaciones populares,
innumerables golpes militares avasallando con las más
elementales libertades del ser humano.
Y
ahora.
Ahora
hay gente que apaga las luces y los teléfonos para enfrentar
el abuso, hay gente que se reúne para que se vayan todos,
hay gente que sé autoconvoca en asambleas populares y
discuten las formas del poder, hay gente que sale a |
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reclamar
trabajo, otros que piden un pedazo de pan, y algunos que decidieron
que esta democracia falaz no sirve, y que el pueblo deberá
generar nuevos dirigentes y llegar al poder desde la calle, también
hay gente que golpea cacerolas para que le devuelvan los dólares
y hay tipos que siguen matando, vestidos con uniforme o camuflados
de personas, pero siguen matando a aquellos que luchan por la dignidad
de un pueblo.
Viejos
asesinos entre desprevenidos, nuevos ladrones entre honestos.
El
país es extenso, hay muchos países dentro de los límites
del mapa, hay muchas opiniones, hay muchos encandilados con el brillo
de las infinitas pantallas, que iluminan el mundo.
Hay muchos que olvidaron que somos una comunidad, antes que una sociedad
convertida en un mercado mundial, en un mercado de patrones poderosos
y empleados empobrecidos, que somos personas antes que ciudadanos,
que somos ciudadanos antes que clientes.
La
situación es compleja.
Antes fue liberación o dependencia, ahora parece ser, que se
vayan todos o que sigan los mismos.
Pero debemos tener claro que estamos en un hito histórico,
que si se van todos vendrán otros y si esos otros siguen pensando
que esto es un gran mercado harán algo muy parecido a los anteriores.
La disyuntiva es: mercado o comunidad.
Este modelo basado en las leyes de Darwin aplicadas al hombre u otro
basado en la solidaridad y el esfuerzo común.
Buenos
Aires está allí, como punta de lanza de una comunidad
en pie de debate.
Buenos Aires es desde el interior una imagen en TV, es casi una abstracción,
un lugar donde se han diseñado las políticas que después
pagamos entre todos.
Buenos Aires, son muchas ciudades en una.
Buenos Aires hoy, tiene una responsabilidad parangonable a aquella
gesta del 25 de junio de 1.806. Buenos Aires es el centro de un torbellino
que puede convertirse en un huracán.
Buenos Aires, su gente, el país todo, tienen la tremenda responsabilidad
de poner en crisis nuestro pasado para renovar nuestro destino, nuestra
mezquina forma de ver la realidad, producto de la filosofía
que sustenta este mercado global, deberá entrar en crisis,
deberá cambiar si queremos un mundo mejor.
Una
sociedad es un sistema complejo, donde interactúan diversas
instituciones, cada institución es un sistema de acción
regido por un sistema de pensamiento, hoy asistimos a la corrupción
moral del sistema judicial, del sistema policial, militar, político,
educativo, informativo y del sistema gremial, pero cuidado, no todo
está perdido, no todos responden al determinismo, corrupción-impunidad;
hay hombres y mujeres desconocidos por el sistema de información,
que aún sueñan y están dispuestos a luchar por
esos sueños.
Hay
hombres y mujeres que se resisten, con dignidad y honestidad.
Hay un juez llamado González en el poder judicial, hay un cabo
González en la policía, hay un subteniente González
en el ejército, hay un dirigente barrial González, hay
una maestra apellidada González en una escuelita del gran Buenos
Aires, hay un activista sindical de nombre González que nadie
conoce. También están los otros González, el
barrendero, el artista, el panadero, el poeta, el ingeniero, el artesano,
el médico y muchos más.
Y éstos seres, sin saberlo siquiera, están salvando
el mundo.
Si
estos innumerables González no existieran, el mundo ya no existiría.
Hay
algunos González que conocemos, uno se llama Darío Santillán
y el otro Maximiliano Kosteki, pero ya no están, fueron asesinados.
Debemos
empezar a conocer a los González que aún están
vivos.
Debemos
conocerlos, antes que los maten. |
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