|
No
bastaba el taller, no bastaba la revista, no bastaban las
lecturas de poemas en bares, sociedades de fomento, clubes
de barrio, universidades y teatros que el grupo Barrilete
hacía cada fin de semana y a veces hasta cada día.
El vértigo de la década del 60 exigía
más: más trabajo, más presencia, más
velocidad. Así nacieron los INFORMES, para responder
a esa necesidad. El primero: el INFORME SOBRE LAVORANTE. Como
se recordará, Alejandro Lavorante fue un boxeador de
peso pesado que, apresado en la maquinaria de los promotores,
fue obligado a sostener un combate muy poco después
de haber perdido una o dos peleas por KO, mucho antes de lo
señalado por los reglamentos en casos semejantes. Le
costó la vida. La muerte de Lavorante acongojó
al país, porque era muy querido y se la equiparó
- y lo fue, en realidad - al homicidio. Allí la idea
fundamental de los Informes se puso en marcha. Cuando el casi
cadáver del infortunado muchacho arribó a Buenos
Aires - en estado vegetativo, murien-do poco después
- ya el grupo Barrillete había vendido, en las calles,
bares y plazas, más de 3.000 ejemplares de ese primer
Informe, en donde se atacaba fundamentalmente ese comercio
al que no le interesa para nada la vida de las personas. Y
al sistema que lo produce y protege, por supuesto.
Los Informes eran algo así como periodismo poético.
O poesía periodística, no sé muy bien
como definirlos; es decir, poemas pegados al suceso, hechos
al vapor, de un día para otro, urgentes, de emergencia
- en los dos sentidos posibles de esta palabra: asomarse y
eventual - con la sola pretensión de dar testimonio,
de participar desde la poesía en aquellos aconteci-mientos
que conmovieran a nuestro pueblo. Si un hecho grave o destacado
se producía, o un tema preocupaba a la opinión
pública, por decirlo de alguna manera, el grupo se
reunía, como cualquier redacción de cualquier
diario: para el día siguiente todos deberíamos
traer nuestro poema. Se leerían, como siempre, en voz
alta y aquellos que la mayoría aprobara, uno o dos
días más tarde - no más - estarían
en la calle. No todos se aprobaban. Así eran las reglas.
A casi todos los poetas del grupo les tocó alguna vez
quedarse fuera. En el pico de estos infor-mes llegaron a venderse
25.000 ejemplares en una semana. Si no me equivoco, fue el
INFOR-ME SOBRE SANTO DOMINGO, al ser invadida la República
Dominicana por los marines. El costo de los INFORMES, desde
luego, era muy accesible.
No hace mucho, en una entrevista concedida a DIARIO DE POESIA,
Juana Bignozzi, una de las fundadoras del grupo EL PAN DURO,
autora, entre otros, de un estupendo libro: "Mujer de
cierto orden", excelente poeta hoy extraviada en los
esteticismos decadentes de la frívola, amurallada y
decadente vanguardia francesa - vive en París, claro
- preguntada que fue sobre la poesía del 60 dijo algo
así como "y dónde están ahora los
poetas de Barrilete, que tenían la presunción
de haber revolucionado la poesía con sus Informes...".
Nos enojamos mucho con Juana Bignozzi por eso. Porque nadie
dijo jamás en parte alguna que los Informes del grupo
Barrilete fueran a revolucionar la poesía. Nunca tuvieron
esa pretensión ni esa presunción. Alguien dijo
que atribuirle al oponente una necedad y refutarla luego victoriosamente
es un procedimiento de personas no muy inteligentes. Este
es el caso: los Informes no intentaban revolucionar ninguna
poética. Todos cuantos participamos en ellos sabíamos
que estaban inmersos en las generales de la ley periodística:
nada hay más viejo que el diario de ayer. O, en este
caso, el poema de ayer. Lo distinto no era lo poemático,
sino los Informes en sí mis-mos, los Informes en cuanto
tales: poesía periodística, género de
la inmediatez no destinado a eternidad o revolución
alguna sino a decir simplemente que la poesía estaba
presente, com-partiendo la misma calle en donde estaba el
pueblo. Juana Bignozzi, cuya visión de la genera-ción
a la que pertenece por derecho y calidad propias es por lo
menos miope - y no sólo por este juicio sibilino -
sigue demostrando desde hace rato que vive en un placard.
De luxe, pero placard al fin.
El último Informe del grupo Barrilete fue el INFORME
SOBRE TRELEW, desde luego alu-diendo a los fríos y
cobardes asesinatos de guerrilleros producidos en la base
militar de esa localidad. Recuerdo perfectamente al Toto Santoro
proponiendo que esta vez no hiciéramos lo de siempre,
sino algo distinto: una especie de sobre grande de donde el
lector pudiera ir sacando cosas: poemas, dibujos, grabados,
notas, etc. Explicaba su idea actuando la fruición
con que un niño sacaría cosas inesperadas y
maravillosas de una inesperada y maravillosa galera. Lo estoy
viendo...
Así se hizo este Informe. Por desgracia, una de las
cosas que salieron de esa galera fue la persecución,
la prohibición definitiva del grupo y de la revista
Barrilete, además de la muerte para varios de sus participantes.
Nosotros no ignorábamos el riesgo que significaba publicar
ese Informe. La Triple A de López Rega nos tenía
en la mira; había sacado una solicitada a toda página
en los principales diarios "denunciando" a Barrilete
como subversivo, incluyendo los nombres de todos los poetas
del grupo, incluso de quienes ya se habían ido, como
por ejemplo Miguel Angel Bustos, poeta místico que
no compartía la idea de mezclar poesía y política
y por eso dejó el grupo. Pero que se mezclan inevitablemente,
lo prueba el propio e infortunado Miguel Angel Bustos, desaparecido
por la dictadura militar, que no reparaba en estas sutiles
distinciones. Pero el Informe sobre Trelew era tal vez el
Informe que más debía hacerse. Lo prueba el
hecho de que en ese Informe participó la mayor cantidad
de poetas, escritores, pintores y periodistas, incluso no
pertenecientes al grupo, de toda su historia. Hoy es prácticamente
inhallable.
Por último, para dar una idea concreta y actual sobre
qué eran los Informes del grupo Barrilete, si hoy estuviera
en vigencia ya andaría poetizando las calles - y sus
poetas distribu-yéndolo en cada piquete, en cada movilización
- un INFORME SOBRE SALTA.
|