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| Las
influencias confluentes de la |
| Generación
del 60 (Segunda Parte). |
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| DE BOSTEROS,
BOLICHES Y LOCURA |
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Mario Jorge de Lellis |
Para
mí, personalmente, una de las influencias fundamentales
para la concreción de una estética particular
y significativa, de una estética característica
de la Generación del 60, se llama Mario Jorge de Lellis.
El descubrimiento de su obra fue, para mí, como hallar
decenas de respuestas a decenas de preguntas. Como dije alguna
vez, yo andaba por ahí solitario y rilkiano, perdido
en divagaciones metafísicas, sobaco ilustrado en torres
de marfil y ciego al esplendor de vida que me rodeaba. En alguna
olvidada lectura de poemas conocí a Marcos Silber y Marcos
me rescató de esas oscuridades llevándome al grupo
Barrilete. Pero las cosas no podían ser automáticas,
no es posible que por el solo hecho de que conozcas a un grupo
de gente que expresa concretamente ese algo oscuro que bulle
en tu interior sin encontrar salida, mágicamente aparezca
lo nuevo. Se necesita un proceso, un aprendizaje, un amontonamiento
de hechos coincidentes que modifiquen tus puntos de vista y
en especial tu modo de encarar la creación. Trabajosamente
los fui asimilando. Pero el quiebre hacia esa particular concepción
estética fue Hombres del vino, del álbum y del
corazón, Editorial Lautaro, 1962, por supuesto, de Mario
Jorge de Lellis.
Recuerdo perfectamente el impacto emocional que me causó
leer ese extenso poema, a pesar de no aprobar algunas sensiblerías
desde mi punto de vista baratas que de cuando en cuando contiene.
Pero el todo, el lenguaje, el enfoque, la |
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intención,
la invención lingüística y el clima que supo crear
Mario evocando la gente del pueblo, del boliche, de la tribuna futbolera,
de la calle y de la ciudad de Buenos Aires fue dar con el adelantado
que decía las cosas que yo quería decir y no sabia cómo
decirlas. De mas esta decir que en un comienzo fue pura y desdichada
imitación. Es que no es sencillo hallar la propia palabra,
todo el secreto del asunto. La palabra propia, la nuestra, la que
dice aquello que únicamente nosotros podemos expresar de esa
manera. Pienso que toda la tarea del poeta es precisamente esa: encontrar
la propia palabra, la inconfundible.
Uno también leía a Gelman, a Luchi, a Costantini, tipos
que ya habían hallado SU palabra. Pero esto a uno no le era
útil. Era la palabra de ELLOS, no la nuestra. Y la nuestra
andaba por territorios de de Lellis, por esa delgada frontera entre
el costumbrismo, la cursilería, el lenguaje popular, el compromiso
y el contenido humano que sudaban los adoquines de Buenos Aires. Manteniendo
o encumbrando un LENGUAJE POÉTICO. Peleamos por conseguirlo
y la historia dirá si lo logramos. Uno no es buen juez de su
trabajo. En realidad, es el peor de los jueces. |
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Retrato de Mario Jorge
de Lellis por Carlos Alonso |
Vi a de Lellis en su lecho de muerte, transido por un cáncer
de piel. Antes, cuando todavía la enfermedad no había
obrado su infinita crueldad, hablamos largamente durante un
atardecer en su casa del barrio de Almagro. Me regaló
todos sus libros, desde aquellos "cultos" del principio,
hasta aquellos en que de Lellis halló su propia palabra.
Recuerdo como si estuviera viendo estas letras que, cansado
y harto de dedicatorias, en los dos últimos puso "este
libro también es de Patiño". Y recuerdo que
en la última visita que le hicimos, casi en bloque, la
gente de Barrilete, mientras Lucina Alvarez, su última
mujer, poco más que una niña, diligentemente lo
atendía, me dijo en un aparte "Negro, dame un pucho,
la mina esta no me deja fumar". Y yo se lo di. ¿Cómo
privarlo? Y recuerdo que cuando Lucina -una muchacha muy bella,
poeta cercano al grupo de Abelardo Castillo, que el Proceso
"desapareció" unos años después,
cuando acababa de ser madre de un niño de su pareja de
ese momento, el escritor Oscar Barros, también desaparecido,
junto con ella, en 1976- pasó a su lado, de Lellis le
tocó el trasero. En su lecho de muerte, todavía
tuvo fuerzas para pensar en el amor. O en el sexo. O en el placer.
Todos signos de vida.
Mario Jorge de Lellis fue un gran poeta. Es justo que quienes
no tuvieron la fortuna de leerlo, lo hagan. Entenderán
buena parte de lo que fue la Generación del 60. |
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| Tres
poemas del libro Hombres del vino, del álbum, del corazón.
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