
Amelia Biaggioni

Olga Orozco |
Ranas,
hormigas y cazadores se levantan en el poemario
Las Cacerías (1976) de Amelia Biaggioni,
fallecida en noviembre del 2000. Esta creadora,
nacida en la provincia de Santa Fe, fue calificada
por Tamara Kamenszain como la "poeta del vértigo".
En sus poesías lo cambiante, lo fugaz se
vuelve presencia estética. La hormiga pensante,
por ejemplo, así monol-oga: "Cruzando
eras/ sobrellevo la paradoja/ de ser mínima,
y sin carisma/ con poderes enormes..." (Hormiga).
El león también acecha en los versos
de Biaggioni.
Estableciendo circuitos y transformaciones entre
el rey de la selva y la artista "que amontona
palabras tibias", habla el león, dirigiéndose
a Ia autora: "Cuando duerme/ de un rojo salto/
la arrebato y enciendo/ la llevo a su selva/ Ie
infundo mi dinastía/
y la obligo a reinar, a avanzar segura y espléndida..."
(León). Ahora, yo deambulo por el Zoo y murmuro
aquellos versos de mi libro Animal Desterrado: "Uno
a uno van sumándose/ los tigres, los pájaros,
los buitres, las palomas/ en este corazón
de piedra y de cristales" (Poema IV). En el
poema IX del mismo poemario, añorando gozos
desvanecidos, canto: "Desde la fidelidad milenaria
de sus ojos/ los perros/ saludan la tristeza del
hombre." (Norma Pérez Martín:
Animal Desterrado, Bs. As., Botella al Mar 1984).
Mientras cae la tarde se cierran los portones del
Jardín Zoológico de mi ciudad. Las
voces de Quiroga, Borges, Orozco, Bustos, Biaggioni
y otros creadores escondidos entre los árboles,
repiten a coro con Rainer María Rilke: "Todos
los dragones de nuestra vida tal vez sean princesas
que sólo esperan vernos un día hermosos
y atrevidos". |