»
Agregar a Favoritos
GUIA DE ARTISTAS
» Literatura
» Artes Plásticas
» Música
» Danza
» Teatro
» Cine
» Fotografía
» Arquitectura
SECCIONES
» Agenda Cultural
» Direccionario
» Publicaciones
» Concursos
» Página Abierta
COLUMNISTAS
» Buenos Aires
» Desde Argentina
» Desde el Mundo
» Entrevistas
GALERIA ON LINE
» Artistas de El Muro
» Obras en Venta
TANGO | Nuevo
EVENTOS
BENEFICIOS
MEMORIA URBANA
SERVICIOS
PUENTE CULTURAL
.
CONTACTENOS
» Info
» Publicidad
» Gacetillas
» Ventas
» Expo
» Webmaster
NBuenos Aires de ayer y de hoy
por Norma Pérez Martín »n
m
Los poetas de Buenos Aires cantan a los barrios II
m

"Volante que repartía el Grupo De Los Siete para anunciar sus eventos"



Avanzaron los años y el pueblo argentino padecerá tiempos trágicos. El '60 reunió poetas y adhesiones generacionales insobornables. Juan Gelman, Miguel Angel Bustos, Paco Urondo, Leónidas G. Lamborghini, Eduardo Romano, Noé Jitik, Susana Thenón, Nélida Salvador, Alejandra Pizarnik, Norma Pérez Martín, Rafael Vásquez y tantos otros seríamos testigos unos y mártires desaparecidos muchos, entre tribulaciones, torturas y desencuentros: que en la década siguiente estallarían.

Recordemos algunos títulos de Lamborghini: El saboteador arrepentido (1955), Las patas en la fuente (1965), La canción de Buenos Aires (1968). En este último, el poeta incluye su texto: Hablando solo, en el cual repite esta anáfora dramática: "La ciudad es un hospicio". En su poema Ciudad II el desgarramiento se vuelve desafiante: "La ciudad estaba allí y en todas partes / y esa presencia era una ausencia".

En los años de la dictadura el Grupo de los Siete (todos pertenecientes a la generación de '60) nos cobijamos en los cafés literarios porteños. Allí la poesía nos unió más que nunca. Afortunadamente nuestros textos y los de tantos otros poetas, no eran entendidos por los torturadores. Nuestras miradas seguirían focalizando aquellos años de infierno, ya entrada la democracia. En mi libro Ceremonial de la piedra (1982), en la segunda edición (1989) incluí poemas que habían quedado inéditos. entre ellos, uno que lleva por título: La necia pulcritud de mis barrios. Su epígrafe: " A los demonios de la destrucción: 1976-1982". Diez versos componen dicho texto, que ahora transcribo: "si en la tortuosa disciplina / del censurado ejercicio de los días, / mis calles y mis parques / no tienen papeles, ni barro, ni hollín / sobre la musiquera alcantarilla / si todo huele a limpio / con rigurosa pulcritud cada fachada, / de que me sirve / si perdimos la libertad / bajo los cuerpos demolidos." (Norma Pérez Martín, ob. cit.).

La historia siempre ha transcurrido entre amaneceres y tormentas. es por ello, que no faltan en la poesía argentina de las últimas décadas algunas voces no tan desgarradoras y aunque a veces aludan a las miserias y segregaciones, por momentos alientan ráfagas angelicales. Tal es el caso de Emilio Breda con su libro: los Villancicos porteños ( 1977, que incluye ilustraciones de Norah Borges) Los ángeles de Breda: como lo ha señalado león Benaros "fluctúan entre lo humano y lo divino" publicación aplaudida, tanto en e país como en el extranjero, reune acentos de la picaresca, metros clásicos con perfecto equilibrio fónico, que cantan a todos los barrios porteños. Villancico de San Telmo, comienza así: "En las casa de San Telmo / cerca de la nochebuena, / se oyen voces misteriosas / pasando sus viejas puertas."

La calle Corrientes no esta ausente en el vagabundeo colorido de Breda: "Dos arcángeles porteños / tocan un tango celeste, / cuando el travie-so obelisco / pincha las nubes tres veces ". .. " en la esquina de Esmeralda / un querubín de alas verdes / toma un vaso de vino. / Discépolo dicta preces ( Villancico de la calle Corrientes).

La Ayenida de Mayo se presenta con señorio hispánico en estos octo-sílabos: "Desde la Casa Rosada / al Palacio del Congreso / por la Aye-nida de Mayo / le cantan al Nazareno".

Emilio Breda no se olvida de los rincones amargos multiplicados dentro de la ciudad cosmopolita y turbulenta: "con sus techitos de chapa / y paredes de madera / te cantan un villancico, /hambriento, pobre y sin prendas. A ti, que qué como en las villas / duermes en piso de tierra".

No queda aquí cerrada la galería poética que ha inspirado la paradójicamente llamada Ciudad de los "Buenos Aires". Diferentes acentos y lenguajes siguen enriqueciendo el panorama lírico de la porteñidad.
m
<< ANTERIOR SIGUIENTE >>
m
Pagina de Inicio Escribanos Agregar a Favoritos