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NBuenos
Aires de ayer y de hoy |
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por
Norma Pérez Martín »n |
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Cielo
de tambores: Ana Gloria Moya
(Salta
2002, novela, 267 páginas, primera edición) |
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"Cielo de
Tambores"

Benito Crivelli

Ana Gloria Moya |
Ana
Gloria Moya, Abogada tucumana, que publico
dos libros de cuentos (1997 y 1999), residente
en la provincia de salta (republica argentina)
acaba de lanzar su primera novela titulada
Cielo de tambores.
Este excelente libro obtuvo el Premio Sor
Juana Inés de la Cruz, en México,
y el Primer Premio en el certamen literario
"Benito Crivelli” en Salta. (Aclaremos
que el nombre de Benito Crivelli tiene especial
relevancia como promotor cultural en Salta)
La novela histórica cuenta con una
larga historia en latinoamérica y muy
justificada aceptación en nuestros
días. En las últimas décadas
se han multiplicado, además, no solo
novelas, sino cuentos, piezas teatrales, películas
que revelan con gran éxito la evocación
del pasado, desde la ficción, reconstruido
a partir de una mirada crítica. Debemos
subrayar la cantidad de mujeres que hoy se
destacan dentro del continente iberoamericano,
inspiradas en hechos y personajes mas o menos
remotos en el tiempo. Si bien, no todas las
obras aparecidas hasta la fecha alcanzan idéntico
nivel literario, contamos con no pocos testimonio
de ponderable calidad. Tal es el caso de este
libro de A. G. Moya.
Cielo de tambores resulta un texto atragante.
Construido con arquitectura discursiva singular,
la polifonía y las transposiciones
temporales dinamizan el juego de la ficcionalización.
Los niveles lingüísticos, manejados
con gran dominio expresivo, acentúan
la verosimilitud y belleza verbal de esta
obra.
Los destinos de Gregorio Rivas y Manuel Belgrano,
opositores entre sí, tejen el entramado
de amores y odios que, mas allá de
lo personal, sustentaron el destino de nuestro
país a lo largo del tiempo.
Antonio Requeni subraya el papel del tercer
personaje, que es la otra voz narrativa. Es
decir, la mulata Marta Kumba, hija de una
esclava del Barrio del Tambor. Esta mujer,
empuñando su fusil, acompañaría
a las tropas libertadoras. Además de
curar a los heridos con yuyos y conjuros aprendidos
en el culto de Orisha, recibió heridas
en Ayohuma y acompañó a Belgrano
en sus campañas (cfr. La Nación
30-3-2003). Este personaje real, esta ficcionalizado
con fuerza, rica imaginación e innegable
mensaje testimonial. La propia autora, confiesa
en la solapa de la edición salteña:
“Sospecho que la protagonista sabia
lo que yo siempre intuí: mi abuela
me lego no solo su simple sabiduría,
sino también gotas de sangre negra
de alguna contemporánea a Maria”.
Mas adelante, agrega Ana Gloria Moya: “Maria
Kumba se desliza entre estas páginas
proponiendo una sensible aproximación
al mundo de los excluidos".
Cielo de tambores interesa desde focalizaciones
literarias y extra literarias. No solo constituye
una obra muy recomendable estéticamente,
sino que se sustenta sobre una sólida
investigación acerca del complejo y
desgarrante devenir a lo largo de la historia
argentina. Desde este punto de vista, hay
que enfatizar el cuidadoso análisis
que despliega la novelista a propósito
de los conflictos y desentendimientos entre
porteños y provincianos, desde los
momentos iniciales de la revolución
de mayo. El centralismo de buenos aires frente
a las autonomías provinciales y sus
legítimos derechos, no es algo nuevo
ni acabado. A pesar del federalismo que proclama
la constitución nacional, nuestra realidad
continúa mostrando injusticias e incomprensiones
fuertemente arraigadas, no solo entre los
funcionarios, sino en la comunidad porteña.
Maria Kumba, enamorada secretamente de Belgrano,
es una heroína inolvidable. Un personaje
vibrante, pleno de tierna energía y
corazón generoso. Se irá apagando
lentamente. Se aleja como una sombra, pero
sobrevive desde este universo ficcional que
impulsa al lector a no abandonarla y a admirarla
como un símbolo silenciado.
Cielo de tambores es un libro que merece,
ser leído, analizado y meditado además
de su calidad artística, sobrevivirá
como palpitante reconocimiento hacia tantas
criaturas olvidadas que sucumbieron arbitrariamente
por los prejuicios instalados, desde la “Historia
Oficial” y que, en gran medida, sigue
reflejando nuestra sociedad. |
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