


El autor:
Luko Paljetak
El traductor:
Ivo Kravic |
La
Revista El croata errante, que dirige Ivo Kravic
(nacido en Buenos Aires en 1951, hijo de padres
croatas, escritor y traductor) nos trae informaciones
culturales y reseñas históricas de
esa cultura que para la mayoría de los argentinos
resulta poco conocida. En esta publicación
periódica, editada en la ciudad de Buenos
aires, encontramos ponderables colaboraciones sobre
la vida, costumbres y evolución a través
de los siglos de dicha comunidad.
Los inmigrantes croatas arribaron a Argentina en
las primeras décadas del siglo XX.
La rica conformación socio-cultural del pueblo
que nos ocupa ha dejado fuertes influencias de Oriente
y Occidente. Diferentes aportes del mundo mediterráneo,
desde los comienzos de la edad media se han conjugado
en aquella región víctima de guerras
y persecuciones de índole religiosa, política
y económica, a lo largo de los siglos.
La revista El croata errante registra abundante
bibliografía y medulosos artículos
sobre encuentros y desencuentros históricos.
La creatividad literaria croata llega hasta Buenos
Aires. En estos días, la obra Háblame
de Augusta lo demuestra.
Esta obra conmueve, inquieta, hace sonreír
con no poca amargura.
Escrita por Luko Paljetak, nacido en 1943, con una
trayectoria tan abundante como sólida, Háblame
de Augusta, tiene como traductor a Ivo Kravic, excelente
escritor, traductor, director teatral e inquieto
promotor cultural en nuestro medio.
El libro Háblame de Augusta, cuya edición
fue auspiciada por la Embajada de Croacia en Argentina
(Bs. As. 2001) lleva prólogo de Ivo Kravic.
En dicho prefacio, el citado traductor recuerda
como y porque esta obra llega a Buenos Aires. Señala,
además, entre las características
del texto las variadas lecturas que admite el mismo;
así como su fuerte mensaje metafísico,
ya que habla sobre la gratuidad de la existencia.
El absurdo, la parodia, el erotismo sin atenuantes,
las pinceladas dramáticas se cruzan con un
ritmo dinámico, donde las “dialectales
picardías” también asoman en
el lenguaje de los personajes que alternan tanto
en la retórica altisonante como en los discursos
vulgares que acentúan connotaciones agresivas
nada ingenuas. Los tonos de esta obra son disímiles.
Momentos de intenso lirismo se suceden con grotescas
canciones que consolidan aspectos humanos y sociales
que van desde la más cruel visión
del mundo hasta referencias filosóficas muy
intensas. Escrita en lengua croata y traducida a
nuestro idioma por un hijo de croatas, tiene proyección
universal. No se trata de un texto localista.
La soledad del poder, las rebeldías populares
clamando justicia y honestidad en los mandatarios
de turno, nos involucra a todos, sin distinción
de nacionalidades ni razas.
Símbolos sugestivos iluminan las descripciones
que Heliande detalla acerca de Augusta. Cada comparación
abre contrastes y semantizaciones diversas sazonadas
con fuertes dosis prosaicas. Los vuelos poéticos
atraviesan el texto, conformando así una
suerte de calidoscopio discursivo atrapante y tenso.
El “juego” entre el ángel y el
demonio intensifica el mensaje trascendente que
recurre con innegable originalidad a un planteamiento
totalmente inesperado.
A partir del insinuante título de esta obra,
nos preguntamos ¿Quien es Augusta? ¿Es
ella un sueño, una imagen creada por la fantasía
enfermiza de los personajes centrales? Cuando se
mencionan las características de Augusta
el discurso autoral se desplaza entre líricos
diseños estéticos y agridulces referencias
provocativas o de paródica obscenidad.
No es casual que el texto repita con reiterada obscenidad:
“Esto no es real”, subrayando así
la esencialidad del mensaje. Como señala
Perla Zayas de Lima (CONICET, Buenos Aires): Háblame
de Augusta abre las puertas al dialogo cultural
con Croacia. |