
Olga Reni
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Todas
las artes han guardado, a lo largo de los siglos,
confluencias esenciales. El poemario: Tierra Primitiva
de Olga Reni, lo confirma, ya que en esta obra
advertimos una potente armonía entre las
diversas expresiones artísticas (la lírica,
la pictórica y la musical).
Cada lenguaje artístico –sabemos–
contiene todas las otras artes.
Me permito abrir un breve paréntesis, a
partir de lo dicho. Humberto Eco en su reciente
libro titulado Historia de la belleza, señala
que nuestra época se ha rendido a “la
orgía de la tolerancia, al implacable politeísmo
de la belleza”. Cabe, pues, preguntarnos
que es lo bello y lo feo en el arte. Hoy, la idea
de belleza parece haber perdido el indiscutido
arraigo del que gozo a lo largo de la Historia.
En nuestros días, las rupturas son rotundas,
violentas, las miradas irónicas, perversas,
las transgresiones estallan y el horror y la desarmonía
se valen –muchas veces– de materiales
descartables. Por cierto, estas manifestaciones
tienen que ver con la crisis de la cultura en
la posmodernidad. No es esta la ocasión
para detenernos en ella, por cierto. Si bien,
cada época tuvo su ideal de belleza, aun
en tiempos donde convivían tendencias estéticas
divergentes, los extremos manifestados en la actualidad,
muestra que el propio ideal de belleza esta cuestionado
hoy, tanto en la poesía, la narrativa,
el teatro, la música, la pintura. Olga
Reni, poeta, narradora, investigadora incansable,
nos brinda complementos estéticos armónicos,
dialogantes, a lo largo de sus numerosas publicaciones.
Apenas observamos el volumen que nos ocupa, la
ilustración de tapa nos muestra la reproducción
del cuadro titulado Parque Lezama, del conocido
artista Alberto Rizzo (esposo de la autora). Desde
esta expresiva visualización pictórica,
que nada tiene que ver con los traviesos iconoclastas
de la posmodernidad inquietante, Olga nos introducirá
en sus Cantos, instalados en la Historia, entre
vegetales y reflexivas intromisiones acerca de
la vida y de la muerte. La luminosidad evocativa
de Alberto Rizzo convoca al lector-observador
desde este pórtico, para penetrar en cada
poema, entrañablemente sonoro. Ambos: la
poeta y el pintor transitan por atmósferas
de belleza y de verdad.
Olga Reni suma en su fecunda trayectoria cultural:
poemarios, cuentos, ensayos, conferencias, investigaciones
que siempre tienen (desde los diversos ámbitos
que aborda) proyecciones estéticas sustanciales.
Ella ha estudiado con fervor y lo estético
configuran elementos inspiradores.
En este libro que hoy nos convoca, cada detalle
acudirá convertido en exaltación
lírica. El titulo Tierra Primitiva, anticipa
sugerencias telúricas y ecos histórico-sociales.
El Parque Lezama, “tierra fundacional”
como lo denomina Olga, inicia los cantos que nuestra
poeta sabe dignificar con palabra exacta, sin
caer en referencialidades obvias. Por el contrario,
Olga Reni, nacida en Rosario, pero porteña
por elección, incorpora metafóricamente
versos con ricas pinceladas, plenos de hondura
filosófica. Los ejes temáticos (insinuados
o explícitos) se instalan entre ritmos
impecables, con ese “recato verbal”
que el ponderable poeta argentino Héctor
Miguel Ángeli señalara al comentar
Hora Translúcida de Olga Reni, editado
en el año 2003, bajo el sello De Los Cuatro
Vientos, como este que nos ocupa. Las palabras
de Héctor Miguel Ángeli resultan
perfectamente aplicables para el poemario que
ahora nos reúne, hermanándonos en
el goce de la creación.
La Historia Nacional va recorriendo las composiciones
que integran el primer bloque del volumen, reunidas
bajo este titulo fecundante: La Tierra. Aquí
se evocan con rigurosa sobriedad discursiva y
apasionada inspiración: galopes, alaridos,
huellas extranjeras, lanzas, arcabuces, el quejido
aborigen, la pampa cautiva, los dominadores y
los sometidos, tambores, tormentas, la casona
señorial, los patios con alientos coloniales.
La poeta canta con lúcida observación,
mientras reflexiona. Recordemos los siguientes
versos: |
“En
noches de silencio
emergen espíritus
entre los viejos árboles
y la callada hierba.” |
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El
calificativo que asoma en esta imagen: ”callada
hierba” conmueve y abre pluralidades semánticas.
Esa hierba callada brota como simbólico
espejo de ancestrales historias silenciadas.
No solo “nuestra América-paraíso”
con “destino incierto” emerge desde
los poemas de Olga Reni. También “la
loba Romana enclavada entre magnolias del sur
“trae mitos que “cruzan el universo
“.
Cada bloque de este libro adquiere un tono particular,
sin quebrarse la sostenida unidad del poemario
en su conjunto. Al llegar a el Parque II, el epígrafe
de Giacomo Leopardi, nos predispone al romanticismo
itálico con el que el dolor, el destino,
la filosófica amargura de los Cantos leopardianos
impregnaran la dirección antológica
que se respira en la poesía de Olga Reni.
Ella “cruza el laberinto del ser”
y transita, desde la minúscula “pureza
de los pétalos “hacia “el gran
mensaje celeste”.
Las secciones tituladas respectivamente Verano
- Otoño, estallan entre focalización
cromática y metaforizaciones vibrantes,
que se impregnan de lirismo trascendente y sabiduría
existencial. Todo el entorno va convirtiéndose
en escenario para la meditación. Recordemos,
por ejemplo, los siguientes versos: |
“el
Jacaranda deja rodar
Sus flores por la tierra”
“Aladas se alzan
se arremolinan
sobrevolando la vida
y el verdor se transmuta
en finísimo azul.” |
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Desde
núcleos vegetales inspiradores, el discurso
lírico trasciende hacia alturas metafísicas,
sugeridas sutilmente. Aquí observamos otra
de las virtudes poéticas de nuestra artista;
es decir, ese expresivo silencio, que acertadamente
subrayo Héctor Miguel Ángeli.
Entre la vida y la muerte, las páginas
de Tierra Primitiva, circulan con belleza y armónica
estructura sonora.
Será otro magnifico poeta italiano, Giuseppe
Ungaretti, quien conducirá espiritualmente
los poemas finales del libro que nos ocupa. Dirá
Ungaretti, en el epígrafe elegido: “
M’illumino d’inmenso”. Maravillosa
síntesis poético-filosófica
que Olga Reni asume con voz propia, cuando confiesa,
en su texto titulado “Abstracción”: |
“Hermoso
Vibrante canto de vida
Contra una mística fugacidad”. |
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Se
acentúa este mensaje espiritual en el poema
titulado “Comunión”, cuando
la poeta escribe energéticamente: |
“La
tierra
esa vieja dragona convulsa
de agua, sílice y fuego
arrastra su ardor
entre raíces
para la luz.” |
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El
ahondamiento reflexivo de Olga, también
nos devela la conjunción de las artes con
la alquimia que elabora la Naturaleza. Por eso,
sabe que el gusano, la semilla, la hormiga, el
escarabajo constituyen: |
“química
natural
para un maravilloso
oro verde.” |
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Otra
de las virtudes atesoradas en este poemario, es
la habilidad autoral que, partiendo de evocaciones
de la infancia, apunta hacia esos ascensos del
alma que anhela la criatura humana: |
“Historia
viva de la ciudad
…………………………….
Sus pequeñas escaleras
fueron cruzadas
por pasos inocentes
de futuras heridas”. |
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Aquí
se exalta al Parque Lezama, cuyas escalinatas
conmueven nuestros corazones, cuando avanzamos
por ellas, hacia alturas misteriosas.
Finalmente, Olga Reni, cierra su libro, mejor
dicho, lo abre entre Horizontes infinitos, con
el Canto titulado “Soledad”. |
“Por
las calles
Mi silencio escucha
El vació
De la palabra atronadora
Arrojada
Al tiempo de la vida.” |
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Vaya
nuestra entusiasta adhesión para este nuevo
fruto lírico de Olga Reni, que sin duda
merece difundirse. Desde el centro nutricio del
Parque Lezama se abrirán sus páginas
hacia todos los rumbos capaces de valorar la calidad
de esta obra, que enaltece a la Poesía
Argentina.
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COMENTARIO DEL LIBRO "TIERRA PRIMITIVA" |
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