elmurocultural.com  
m
m
DISCIPLINAS i
Literatura i
Artes Plásticas i
Música i
Danza i
Teatro i
Cine i
Fotografía i
Arquitectura i
SECCIONES i
Agenda Cultural i
Noticias i
Direccionario i
Publicaciones i
Concursos i
Página Abierta i
COLUMNISTAS i
Desde el Mundo i
Desde Argentina i
Desde Buenos Aires i
GALERIAS i
Personales i
Obras en Venta i
Exposiciones i
MEMORIA URBANA i
SERVICIOS i
PUENTES i
Matanzas, Cuba i
NCrónicas de Bahía Blanca
por Julia Rossignol de Giron»n
m
La Cautiva o Rayhuemy | Parte I.
m
En el mes de setiembre tuve la valiosa oportunidad de conversar con la profesora María Elena Ginobili de Tumminello y pude apreciar en forma directa su pasión por la investigación histórica, por desentrañar y comprobar relatos de los tiempos fundacionales y a la vez componer "la historia de los pueblos sin historia".
m

m

Llegué teniendo conocimiento de su trabajo con el relato inédito del Padre Lino D. Carbajal, en relación a la cautiva o Rayhuemy (pestañas floridas). Inicié la entrevista con la expectativa de recibir algunos materiales que me permitieran hacer un relato propio de la vida de una mujer que supo del cautiverio, que convivió con los naturales de estas tierras y a quién el destino le permitió narrar su vida, tan particular, a la edad de ochenta años, en espaciados encuentros con el sacerdote.

La profesora me obsequió el libro:
m

"LA CAUTIVA O RAYHUEMY"

Relato histórico inédito del
Padre Lino D. Carvajal

Obra anotada por
María Elene Ginobili de Tumminello

Colección "Estudios"
Instituto Superior "Juan XXIII"
Bahía Blanca
1995


Tapa del cuaderno del
primer borrador de la novela
"La Cautiva o Rayhuemy"
m m

En la entrevista la profesora describió algunos métodos utilizados para comprobar la veracidad de los hechos que en la historia se describen. Contó con textos aportados por el Archivo Salesiano de la Patagonia Norte. Trabajó especialmente en el Archivo del Museo Histórico Municipal de Bahía Blanca y tuvo la colaboración de la Profesora Emma Vila, Directora del Museo y de la Doctora Ana Luisa Dozo, a cargo del Archivo histórico. Además, fue fundamental el aporte del Dr. Rodolfo Casamiquela para el análisis del vocabulario indígena y la localización de los hechos.

De ese conjunto de voluntades y esfuerzos surge esta historia:

Había una vez.....
una mujer que nació aproximadamente en 1818 y se llamó Francisca Nieves Rosa de Valenzuela. En plena adolescencia es tomada cautiva por los indios Pincheiras en la Villa del Parral. Durante doce años su vida transcurrió entre los Pehuenches, los Moluches, los Pincunches, los Manzaneros, los Ranculches, los Borogas y otros grupos pampeanos.
Francisca aprendió de la vida en las tolderías y aprendió también a sobrevivir en ella. Como contestar, como hablar, como transcurrir los días ante tantas crueldades presenciadas. Recuerda el episodio en que someten a tormento a una compañera de cautiverio, Ausnalhil, acusada de brindar datos a quienes intentaban liberarlas. Cuenta también de la esperanza que las sostenía cada vez que llegaban noticias acerca del rescate de otras cautivas. Además, de manera increíble, relata el amanecer en la pampa, el olor del pasto fresco, humedecido por el rocío de la mañana.

Hay en ella una mezcla de terror en los recuerdos y de hermosa visión de la naturaleza que aprendió a conocer y traducir.

La liberación del grupo de cautivas, entre las que se encontraba Francisca, se produjo en forma inmediata al episodio que culminó con la muerte de Ausnalhil. El rescate estuvo a cargo de un grupo de soldados e indios dirigidos por el "Ñato Sosa", apodo del Teniente Coronel Francisco Sosa, oficial de Rosas en la Campaña al desierto.

Los soldados las conducen a Bahía Blanca, ciudad de la que ya tenían noticias. Para las cautivas pensar en llegar a la ciudad era atreverse a soñar con la vida nueva, con que todavía existía la posibilidad de un futuro para ellas.

Las recibe un caserío amparado por cañones donde fueron alojadas en los salones del fortín.

Las señoras del pueblo les brindaron ropa y jabones y comenzaron a transformar su aspecto entre llantos y risas. Luego, fue necesario identificarse, decir el lugar donde fueron tomadas cautivas y todos los datos que pudieran recordar. Cuando Francisca se identificó como una cristiana secuestrada en la Villa del Parral de Chile el soldado no tomó en serio su relato. A partir de ahí se encerró en llanto y en silencio y ante la ignorancia de su verdadero nombre, el que se negó a compartir, la llamaron Manuela. Desde ese día fue Manuela, el nombre la acompañó el resto de su vida.

m
<< ANTERIOR SIGUIENTE >>
m
| Contáctenos: info@elmurocultural.com | Publicidad: comercial@elmurocultural.com | Webmaster: info@cero.8k.com |