
Vuelo Nocturno

El Principito

Antoine de Saint Exupéry |
El
crecimiento de la ciudad de Bahía Blanca
continuaba. Transcurrían las primeras décadas
del siglo XX. Del pequeño fuerte que servía
de contención a una población incipiente
había pasado el tiempo suficiente como
para apreciar el crecimiento al ritmo que imprimían
el ferrocarril y los medios de la época.
En 1929 surge la aviación, con la valentía
de los pioneros y la intrepidez de pilotos y pasajeros
dispuestos a desafiar los cielos patagónicos.
Saint Exupéry comandó el vuelo inaugural
de Aeroposta Argentina. Fue el 1 de noviembre
de 1929 y su destino era Comodoro Rivadavia con
escalas en San Antonio Oeste y Trelew. Como consecuencia,
la presencia de Saint Exupéry en Bahía
Blanca se hizo familiar. Era común verlo
en el Gran Hotel Atlántico, en el Hotel
D’Italia o en el clásico bar Londres
de Chiclana y O’Higgins.
Fue en Bahía Blanca donde escribe parte
de su libro “Vuelo Nocturno”, en realidad
donde escribe y vive las experiencias que marcan
esta etapa de su vida y de su obra.
Pasó el tiempo, la Aeroposta tuvo tiempos
de progreso y de dificultades. El piloto austral
continúa la vida en su patria donde la
guerra reclama sus servicios.
El 31 de julio de 1944 hacía un vuelo de
reconocimiento al comando de un Lightning P 38
F 5 B Nro. 223, un avión no artillado que
sólo llevaba cámaras fotográficas.
Volaba más allá del sur de la costa
francesa, sobre el Mediterráneo. Un avión
alemán F W 190 le disparó y mientras
se hundía en las aguas azules moría
el hombre y nacía la leyenda.
Saint
Exupéry había escrito en su libro
“Ciudadela” “y él, evadiéndose
tan maravillosamente de su vieja carne reseca,
se volvía más y más dichoso,
más y más inatacable. Más
y más imperecedero. Y se iba muriendo,
sin saberlo con las manos llenas de estrellas
[...]”
Con los años y en la medida en que también
fueron desapareciendo los testigos de sus hazañas,
el hombre y el aviador fueron dando paso al escritor.
La presencia de Antoine de Saint Exupéry
se conserva en Bahía Blanca con fuerza,
con emoción, con orgullo. Está presente
en su historia y su geografía y a la vez
Bahía Blanca, puerta y camino a la Patagonia
está en cada uno de sus textos.
Recorramos algunos párrafos de “Vuelo
nocturno”
–Pregunte el tiempo en Bahía Blanca.
–Bahía Blanca contesta: ”Prevemos,
antes de veinte minutos violenta tormenta Oeste,
sobre Bahía Blanca”.
Para el piloto, esta noche no tenía ribera
alguna, puesto que no conducía ni hacia
un puerto (todos parecían inaccesibles)
ni hacia el alba.
La noche es rica, colmada de perfumes, de corderos
adormecidos, y de flores que no tienen todavía
color
Leamos un fragmento de “El Principito”
–Por favor..., dibújame un cordero...
Cuando el misterio es demasiado impresionante,
no es posible desobedecer. Por absurdo que me
pareciese, a mil millas de todo lugar habitado
y en peligro de muerte, saqué del bolsillo
una hoja de papel y una estilográfica [...]”
Indudablemente, hay ideas fuerza que recorren
su obra literaria:
De dónde habría podido tomar como
referencia, este hombre francés, “las
mil millas a cualquier lugar habitado” si
no es de sus tiempos de aviador cuando partía
de Bahía Blanca y surcaba los dimensiones
patagónicas?
Porqué reitera la imagen del cordero? “los
corderos adormecidos” del “Vuelo nocturno”
y ese cordero que insistentemente le pide el Principito?.
Porqué murió en el cielo, cumpliendo
su destino de piloto y tan cerca de las estrellas?
...En una estrella nació ese niño
mágico que supo enseñarle que una
caja dibujada contiene la ilusión si somos
capaces de darnos cuenta.
Es el sábado 22 de febrero de 2003.
En la Escuela Nro. 84 están la Directora,
varias maestras y personal auxiliar. Impecables,
expectantes. Realmente me parece increíble,
porque es sábado y porque es febrero.
El motivo es importante y para la escuela recientemente
bautizada con el nombre de “Antoine de Saint
Exupéry” hoy es un día trascendente.
Viene de visita el sobrino nieto del escritor
y aviador. Frederic D’Agay ha llegado a
la Argentina para recorrer la ruta que hizo, hace
años, su famoso tío abuelo.
Llega, aproximadamente, a las trece horas. Ya
visitó la biblioteca “El Principito”
y se propone, mañana domingo, partir desde
el Aeroclub, para repetir el vuelo inaugural de
la Aeroposta que comandó Saint Exupéry.
Le acompañan camarógrafos de la
televisión francesa que demostrando cortesía,
han aprendido a decir ¡Qué hermoso
país el de Uds.! (...y, sí, es hermoso!)
Recorren la escuela, filman. Frederic se conmueve
y se ubica debajo de la placa de mármol
con el nombre del patrono. Pide a los camarógrafos
que hagan tomas, el pizarrón donde maestras
y alumnos escribieron frases, pegaron afiches
y sintetizaron la vida y obra de Saint Exupéry.
Se destaca la frase “lo esencial es invisible
a los ojos”
Hay un clima especial en la escuela, sólo
falta escuchar el sonido del bimotor o que aparezca
un niño y nos pida que dibujemos un cordero... |