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Buenos Aires desde Salta
por Martha Grondona»n
marthagrondona@arnet.com.ar
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Tango. El privilegio de la nostalgia.
Opina el Licenciado en Psicología, Juan Pedro Manghera
Profesor de Relaciones Humanas
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"Cada día canta mejor"
La nostalgia es el lenguaje y la búsqueda de una identidad madura del ser humano, la sed tremenda de pertenencia, cuando sus años le permiten desandar los caminos de la vida. El tango perfora el corazón de la nostalgia y carga sobre sus propias espaldas la absolución de los errores personales, convirtiéndose por lejos en un acto de salvación.

La nostalgia es la palabra clave que el tango materializa en su idioma y la hace un territorio compartible, espacio que alza el vuelo de los recuerdos en los hechos de dolor común. Del recuerdo nadie se aleja y sólo adquiere mayoría de edad con los años vividos y la posibilidad de reconstruir una

historia. El hombre adulto es el que tiene más rollo para desandar sus imágenes y ponerle poesía a sus evocaciones, en esos cristales que van repasando la vida.

LOS DUELOS:
Precisamente de la vida se trata y el vivir se resume en duelos sucesivos inevitables: cuando nacemos, cuando somos niños, cuando somos adultos, cuando somos ancianos; etapas cada una con su propia carga de memoria. La vida es un conjunto de duelos a superar y éstos son un desafío a la pérdida. Cada uno acomoda su coraje como puede para seguir viviendo y tratar de superar las ganancias y pérdidas a que el destino lo somete. Los arraigos y desarraigos, los aprendizajes y desaprendizajes, las risas y llantos con que la cultura nos desayuna en sus vaivenes diarios. La vida es una cita para estar en el mundo y después animarse a recordarla.

Esta mixtura de cosas vividas toma cuerpo en la experiencia tanguera adquiriendo la fisonomía de una filosofía con sus definiciones y sobreentendidos que dan al protagonista formas específicas del gremio: cara tanguera -parada tanguera-gestos y hasta un caminar tanguero reconocible que habla acabadamente de ese pincelazo de nostalgia que nos deja el tiempo y que la madurez se encarga de calmar, en la compañía de los otros nostalgiosos.

El tango ofrece el marco social adecuado que contiene como un sostén cultural las vicisitudes universales de la relación del hombre con los otros, con el mundo, con la fe, ideas genéricas que giran en torno del amor, de la vida, los desprendimientos y las frustraciones propias del género humano. Es una geografía común con superficies compartidas que representan una estabilidad sicológica donde nadie se saca ventajas. Es un reproche uniforme de resignación forzosa ante cosas que son propiamente humanas y de todos.

Está en juego la comprensión y el entendimiento que circula únicamente en la Escuela de la calle, en los golpes de la vida y que llegan con los años cuando se tropezó con la misma piedra, y en lugar de sacar chapa de estúpido se saca carnet de humano. Lo
que antes fue ironía, descalificación, soberbia, hoy es conformidad y renuncia. Renuncia a saberlo todo, a poderlo todo, en una realidad que lo somete a una saludable posibilidad de fracasos. "El tango penetra con un golpe rítmico la máscara, para dejar escapar a borbotones el profundo y paradógico silencio que somos más allá o más acá de la ciudad." Rodolfo Kuch.

PSICOLOGIA DE LA NOSTALGIA TANGUERA:
La gente se enferma por la soledad en una sucesión interminable de cambios y sorpresas irreversibles, que agigantan la importancia del fracaso. No tenemos un entero dominio de nuestros impulsos, afectos y necesidades en un estado permanente de estar a merced de postergaciones. No queremos convivir ni reconocer nuestra fragilidad, menos aún aceptarla como inexorable. El tango es el invento que sirve como pasaje para atravesar la frontera de la tristeza, es una reacción salvadora que reemplaza un sentimiento por otro e instala la nostalgia como presencia y espacio vincular. La nostalgia tanguera cuelga en la estaca el pasado y se instaura como un lugar vincular para disparar fantasías reparadoras y comunes donde todos y cada uno tienen la opción de no recibir la carta ganadora.

La nostalgia tanguera formaliza un estilo de constante encuentro, estímulo y complicidad, erigiéndose como proyecto vital compartido al unir y reunir en pareja la realización de un consuelo y un lenguaje común. Es el lugar del consuelo y la revancha.

La vida siempre da una revancha. Recuperarse implica salir de la soledad, incluirse como uno más en un grupo reconocido y querido, para lo cual habrá que hacer un aprendizaje de tolerancias propias y ajenas. Reencauzar las aspiraciones retraduciendo los logros con las posibilidades reales, en una tarea de elaboración de duelos, dándose chance para una nueva oportunidad.

El tango le pone oídos a esa queja común dibujando ese espacio de chance para quebrar el maleficio de la derrota, haciéndole un guiño a los sinsabores y escapar graciosamente de la locura. El tango le ordena no bajar los brazos hasta que la parca lo decida.

El autor, Lic. Manghera, dedica esta página con afecto a Tanguería Manolo, un lugar de tango en Salta.

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Vea tambien la columna "Buenos Aires desde Salta"
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