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Buenos Aires desde Salta
por Martha Grondona»n
marthagrondona@arnet.com.ar
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El silbo de la esquina.
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Foto del autor:
Carlos Hugo Aparicio


Tapa del Libro
Conversando con don Carlos Hugo Aparicio, miembro correspondiente de la Academia de Letras de la República Argentina. Pertenece a la llamada Generación del 60.

"La poesía de Salta está hecha para cantar al amor y a la muerte, que son el centro de la poesía de Salta. Mi experiencia con la poesía de Salta, como lector, están a la altura de mis mejores experiencias con la poesía y la literatura que siempre me han conmovido y a las que siempre he admirado. Esa experiencia de lector, de gozante de la poesía de Salta, se resuelve siempre, reitero, en una gran emoción, que para mí tiene dos causas profundas : el sentimiento de la belleza y la, a veces, deslumbrante conciencia de la muerte; siento, pienso, que en estas dos causas profundas está, más que en ninguna otra razón, que en ningún otro significado o sentido, la grandeza de la poesía de Salta.

No porque sea únicamente mi gusto -de relativa importancia- ni mi valoración subjetiva y nada infalible, sino porque también existe una pública e idónea justipreciación; siempre digo que hasta ahora, después de la generación del 40, sólo la generación del 60 ha logrado por su calidad el nivel de aquella en el reconocimiento y la repercusión aquí y fuera de la provincia y del país. Aparte de esas dos generaciones y después de ellas, aunque existe una permanente y abundante producción, todavía se está en la búsqueda, consciente o no, de la gran síntesis de aquellas dos generaciones, o la ruptura a través de una propia valiosa realización poética.
La expresión poesía de Salta la hago extensiva a su literatura, a aquella que para mí es responsable del alto prestigio literario de Salta, porque todo texto estéticamente valioso -en prosa o en verso- tiene sostén esencialmente poético.


Si algo confiere identidad a la poética de Salta y la diferencia de otras poéticas, especialmente contemporáneas, es la de ser expresión de vivencias más que de pensamiento; la de ser más canto que concepto, poesía del vivir más que poesía del pensar; más del lenguaje que recién se está haciendo que del lenguaje ya literariamente establecido. Indudablemente eso de cantar las vivencias y todo lo demás le viene de la copla. Sería interesante profundizar la evidente y excepcional relación que existe entre esta poética y la poética de las grandes letras del tango.

La música que más nos representa en Argentina es el tango y la copla. La diferencia en las letras de ambos es que el coplero vuelve en la copla; en el tango, de la muerte ya no se vuelve."

Carlos Hugo Aparicio nos dice: "A los seis años vivía en La Quiaca; escuchaba radio El Mundo o Splendid y me dormía escuchando y pensando el tango. No sabía leer aún; después nunca dejé de escuchar tango y de escribir. Viví allí los años 40, la gran época del tango. Vine a Salta cuando empezaban los grandes del folclore: Los Chalchaleros. Una suerte. Mi cultura es totalmente popular porque dentro de sus letras está toda la gente."
El poeta confiesa que es buen bailarín de tango: "es la ley de la esquina, saber bailar tango".

Publicó en 1965, a los treinta años de edad: Pedro Orillas, poemas. A partir de entonces publicó cuentos, coplas y una novela, Trenes del Sur ."Es mi libro que más quiero; en él está todo lo que soy, lo que fui y lo que seré", Esta novela fue leída por la profesora Geneviéve Despinoy, de Toulouse, Francia, quien le manifestó." con su libro Trenes del Sur quedé fascinada, me cautivó y decidí estudiar toda su obra." Con este trabajo se doctoró Despinoy.
Al preguntarselo, Carlos Hugo Aparicio responde: "me siento muy cómodo en narrativa o en poesía. Todo es poético, según Kaliman: tus cuentos, son todos poemas".

En la charla amena, el poeta deja traslucir su admiración por Manuel J. Castilla:"el Barbudo tiene letras de canciones que son más profundas que sus poemas. Castilla es canto, siempre canto, que es la copla, hecha para cantar al amor y a la muerte; el canto distingue a la poesía de Salta, que es de origen español, pero aquí, a través de la baguala le pone música que viene del Alto Perú. En Castilla ese canto se vuelve coplero, es un homenaje a la copla su libro El canto del gozante. La copla es nuestro origen poético."

Carlos Hugo Aparicio sostiene: "para mí la función social de la literatura, de todo el arte, es dar vida que no muera; dar con belleza y emoción vida inmortal; dar más vida a la vida del hombre en su carga de amor y de muerte. Eso sería el primer e insoslayable compromiso de la literatura, su propio logro de belleza y emoción. A ese compromiso, pienso y siento ahora, debe necesariamente acompañar su compromiso ético con su medio y su tiempo. Conviene reiterar: lo que hace perdurable a una obra literaria es su belleza interior, su íntima vibración imposible de explicar, su escritura para un tiempo y un espacio propios, fuera de los convencionales. Pero también una obra literaria es expresión de quien vive y convive, que habita un tiempo y un lugar determinado de los que debe ser no sólo testigo crítico, sino partícipe solidario."

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Estilo Biagi

Fragmento del poemario El silbo de la esquina


voy a volver silbando de mi trabajo con el vale del sábado a la
xxxxxxxxxxxxxxxuna de la tarde en medio de la calle
y su polen marchito cayéndome desde el suelo hasta mis hombros
prepáreme la ropa a sus dos manos juntas
y que esté vaporosa el agua en su fuentón al sol
feliz de mí la brillantina
y ya todo el espejo reluciente del aire de su aliento
que se va a ir su hijo fumándose el espacio a la esquina por
xxxxxxxxxxxxxixxdonde anda entre sus soñadores la música se silba en
xxxxxxxxxxxxxixxaire turbio se tararea su ausencia el porvenir que canta
xxxxxxxxxxxxxixxsu memoria con suelos pisoteados su vértigo de caras
xxxxxxxxxxxxxixxsin salvación
se va a ir a la vuelta donde escuche llamear pobremente por
xxxxxxxxxxxxxixxlos altoparlantes la cadencia el rezongo no sé de cuántas
xxxxxxxxxxxxxixxvidas en calles como ésta entre un tierra con ánimas
xxxxxxxxxxxxxixxa punto de perder la muerte
húmedamente nuestro
xxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxsitios de ayes y amores con adioses
xxxxxxxxxxxxxixxhambrunas alegrones nostalgias injusticias lejanías
xxxxxxxxxxxxxixxremiendos helazones humaredas
perros sentimentales
ruinas de lo que nunca ha sido ni va a ser
y se lo juro
de parecer nomás bien pagos y felices
inmortales y libres

La poeta Teresa Leonardi Herrán dijo de Carlos Hugo Aparicio, en oportunidad de presentar su libro El silbo de la esquina:

Carlos Hugo, mon semblable, mon frére,
sospecho que tu silbo, tu resuello, tu rezongo,
es secreta esperanza que incesante
"viaja hacia el porvenir de un día
de un solo día abierto
abierto como un vuelo
como un vuelo rasante".

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Vea tambien la columna "Buenos Aires desde Salta"
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