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NBuenos
Aires desde Tucumán |
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por
Ana María Mopty de Kiorcheff »n |
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| Tucumán
mira a Buenos Aires |
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Tucumán
mira a Buenos Aires como centro de poder político,
social, económico y cultural. Es el núcleo
desde el cual se irradian los cambios y novedades
que se conocerán luego en el interior del
país. El punto sería entonces observar
también si las modalidades de producción
artística de Tucumán se vinculan o
no con la metrópoli y de qué manera.
El
estudio de las últimas décadas nos
revela que la narrativa, movida por la influencia
capitalina, inicia transformaciones formales y temáticas
sin perder su memoria cultural que se manifiesta
en un discurso urbano con temas existenciales y
sociales. Los narradores norteños también
se refieren a los misterios de la tierra, a la inserción
de lo humano, como un diálogo entre el mundo
y el hombre.
A
partir de la década del 80 se produce un
proceso de transculturación que atenúa
los límites y las diferencias regionales
para acercarla a la producción nacional;
hay también otra borradura, la de los géneros.
Toda la textualidad parece modificar su ritmo; así,
se destaca un diálogo polifónico entre
lo culto y lo popular, entre el centro y el margen.
Se reconoce en estas respuestas creativas el rastro
de raíces que une el interior al continente
a través de una perspectiva histórico
social. La producción del Noroeste argentino
comparte los significados estéticos de la
región del Alto Perú, es decir, que
desde su propia región, inscribe rasgos de
la capital en una relación dialéctica
entre teoría e historia.
Nuestros
artistas ven en la capital un centro productor que
canoniza tendencias, figuras y recibe la influencia
valiosa de otras partes del mundo. Sin embargo no
sólo aprecia o incorpora esos dictados sino
que también busca una tendencia estética
que le viene de lejos, de una América colonizada
por españoles.
El
discurso se llena de voces de distintos estamentos
sociales. Existe un modo escritural que se pronuncia
desde lo académico, desde la globalización
que nos imprimen los medios; allí crece y
se desarrolla con la limitada difusión que
pueden realizar las provincias. Otra porción
de escritores muestra a un hombre y un paisaje emitiendo
preguntas que no responden ni siquiera los gobernantes
que debieran cobijarlos.
Los
textos de Tucumán y el NOA nos ofrecen la
posibilidad de leerlos como discursos que se acumulan
con significación cargada de contenidos étnicos
y sociales. Algunas marcas se desdibujan por influencia
de la capital, pero queda allí, en escena,
la voz del hombre del norte en una esperanza contenida,
lanzando al mundo sus historias. La actualidad del
discurso del NOA nos indica también su permeabilidad
a la cultura metropolitana y europea.
Miramos
a Buenos Aires desde los medios, desde las noticias
culturales que nos brindan los centros de escritores,
revistas y congresos. Allí el lenguaje se
unifica sin perder nuestras preguntas, apela a su
raíz y memoria, a las tendencias que desde
el centro se difunden, como un modo de integrarse
a un cuerpo, a una nación para encontrar
significados a múltiples vacíos. Osvaldo
Valli (1999:54) sostiene: "La literatura cuenta
o dice desde los bordes y desde el olvido... Recoge
simultáneamente la riqueza de lo singular
y la complejidad de lo universal expresándolo
a partir de una temporalidad y espacialidad propias"
Buscamos
universalidad, integrándonos, aprendiendo,
contemplando al centro, y entonces preguntamos:
¿Cómo funciona en Buenos Aires el
discurso de América para América?
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