
Tita Merello |
TITA
Entre aquellos que sufrieron el escarnio de la esperanza
se encuentra una leyenda: “La reina de corazones”,
que fecundó, en manos de cirujano, sus últimos
amurallados deseos. Y mientras sus pasos devuelven
las huellas de la ausencia, un espejo refleja el
rescoldo vivaz de unos ojos, que sustentan, el recuerdo
temperamental de Filomena y la resignación,
conmovedora y sufriente, de Amorina.
El rictus mordaz ha vuelto a aparecer en el silencio,
como una centella devolviendo vida a un celuloide,
transitando la isla de un mercado de abasto, ya
olvidado por las garras de un tiempo que ignora
de trascendencias. Y aunque la luciérnaga
haya dejado de deambular los espacios decididos
de las horas quietas, un conjunto de carretas transportan
las marquesinas con su nombre, atravesando el adoquinado
de la efímera porfía, deslumbrando
el testimonio de un mito consagrado.
Es la sangre de un pueblo que no se detiene, alzando
en perenne procesión a la historia y sus
personajes que hicieron la patria grande, respetando
y contribuyendo a su tradición que no conoce
de fronteras.
Es por eso, relámpago de amor, que aún
sigues perpetuando mis noches y el insaciable deseo
de redactar esta pequeña y póstuma
carta, para seguir colmando las carillas de tu existencia,
contribuyendo al eviterno homenaje que se anexa
al sentir de un país, que vio en su “morocha”
el paradigma de su vasta identidad. |
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Anibal “Pichuco” Troilo |
TROILO
En la grupa de un estaño hacen gala sus responsos.
Toda imagen se torna indivisa.
La oruga plegable da voz a su alma,
mientras un bañado de oculta mirada
se sumerge en vahos de esplín y marasmo.
Un ramal de dígitos sucede la música.
El tiempo es balanza que pesa su vida
y si el don alcanza la aguja que cae,
se vuelve serena, precisa, bondades.
Él nunca se deja escapar volviendo.
Siempre amanece llegando
por saberse nuestro. |
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