 |
"El
diluvio y las máscaras"
Norma Pérez Martín
Editor Víctor Manuel Hanne. Argentina l998
Primer premio en el Concurso Literario Nacional
de Poesías
"Walter Adet"
l998.
4O páginas.
El diluvio y las máscaras está
dividido en dos partes: la primera se titula: "Más
allá del muro", y la segunda lleva el
título del libro. Los poemas no llevan nombre,
sólo números.
Es una poesía del más puro existencialismo.
Un huit-clos sartreano que no conduce a ninguna
parte, sin ninguna salida posible, aunque algunos
versos nos dan esperanza de que puede haber alguna
vida detrás de esa pared que se levanta dura,
implacable.
Ese "Más allá del muro",
implica ya una posibilidad de un camino abierto,
de una puerta que se puede empujar, y salir al aire
fresco de la mañana. Delante del muro no
hay salvación, pero sí tal vez se
pueda renacer detrás del muro. El mundo que
vive, que agoniza y muere, más bien, delante
del muro, es oscuro, alucinante, lleno de noche
y de la noche. Más allá del muro,
detrás del muro, se vislumbra una salida
del túnel.
El espacio habitado por el ser o los seres de esta
poesía de Norma Pérez Martín,
es un espacio amenazante donde la sombra del hombre,
o peor todavía, un hombre sin sombra, camina
a ciegas, ciego, y se da una y otra vez contra el
muro. Hay muchos espacios, lugares, en estos poemas
de Norma Pérez Martín, pero todos
ellos han sido condenados de antemano a ser un desierto,
un infierno.
La segunda parte El diluvio y las máscaras
continúa ese tono desesperanzado. En La Biblia,
el diluvio dura cuarenta días y cuarenta
noches; sin embargo, en la historia de Noé,
hay tres imágenes de salvación: el
arca, el ave y el arco iris. En la poesía
de Norma Pérez Martín no hay ni arca
ni ave ni arco iris. El agua sigue subiendo, o bajando,
y todo lo cubre, todo lo anega. La muerte por agua.
En esta segunda parte, volvemos a encontrar multitud
de espacios cerrados: el pozo, el patio, el callejón,
la plaza, el zaguán, el camino, el páramo.
En estos espacios se da vueltas y más vueltas,
se corre en círculos.
La máscara encierra numerosas sugerencias,
casi todas ellas negativas. Esconder el rostro detrás
de la máscara, que es otro muro, es un modo
de negarse a sí mismo, de negarse a los demás.
Es el no ser.
Y sobre estos espacios se mueven, sin ir ni llegar
a ninguna parte: el desterrado, el viajero, el brujo,
el engañoso acróbata, el hechicero,
el lobo estepario. |
por
Horacio Peña
Poeta y crítico nicaragüense |
|