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“Poesía,
Selección 1963-2003”
Norma Pérez Martín
Vinciguerra Colección Metáfora
206 páginas
Buenos Aires, 2004
El transcurso de los años
hace que los libros queden gentilmente abandonados
entre el límite de los sentidos y
tal vez un vago recuerdo pugnando por el
milagro de perdurar.
La palabra, y sobre todo los gestos altamente
poéticos de Norma Pérez Martín,
dejan al descubierto los huesos quebrados
de la historia, la mendicidad de las miradas,
la mínima sombra, la frustración
de la pena y las muertes pendientes de una
magnífica patria. Norma Pérez
Martín nos ayuda a desplazarnos –como
si desandáramos una especie de rústica
estancia vacía– en la desmesura
de una antigua grieta. Lo dicho en el centro
de la palabra es precisamente la huida a
través del martirio visible, pero
su riqueza metafórica convierte ese
caos antológico en refugio palpable
donde apoyar la zozobra del alma. La autora
nos previene antes de iniciar el poemario
acerca de los textos reunidos en el presente
volumen: Mi paso por la poesía suma
cuarenta años. Y en una trayectoria
de significativo esplendor, donde conviven
la dolorosa crucifixión individual
y social, aún se permite ensanchar
palabras serenas como masas levadas o como
panes tibios cuya miel visible resulta un
arrullo para la esperanza. Las guerras universales
languidecen en la mesa de roble, en los
títulos de sus libros y tiñen
de púrpura las hojas blancas y flamantes
mientras la poeta se duele con potencia
lúcida. Después, llega el
remanso del militante: la poesía
arriesga su marcha de combate lírico.
Y Norma Pérez Martín como
un soldado raso, joven de juventud salvadora
ubica a contraluz –con impaciencia
vocacional– un destino de infancia
perfumada, luminoso, de imágenes
que destrozan esos arrojos del hombre a
pura amargura y transforma entonces Apocalipsis
en casas de oraciones magníficas,
en casas presentes, arrancadas de cuajo
con el silencioso trabajo de la mano herida
y con la frente firme del filósofo
que atraviesa un palmo de la tierra. Cuarenta
años de acercamiento a la poesía
en diez volúmenes de tensión
lírica, no se comenta en breves líneas,
no se reflexiona en aliento de prosa solícita,
apenas alcanza a celebrarse con todos los
fuegos encendidos, con dignidad de lectura,
con entrega fervorosa hacia quien regresa
del alumbramiento como hace cuatro décadas,
para renovar la plenitud de su identidad
poética en las Letras Nacionales. |