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“En
brazos de dos lunas“
Mary Acosta
Poesía
Editorial Dunken
104 páginas
Buenos Aires, 2003
“Los poemas que componen
En brazos de dos lunas
de Mary Acosta van señalando pequeñas
mutaciones en los núcleos de sentido
difuminados en el devenir.
La pluralidad del texto abre paso a una
travesía que provoca una explosión
de esos significados. Está presente
una atmósfera existencial en contacto
con Eros y Tánatos, aunando un crecimiento
filosófico y una diseminación
de imágenes.
Por momentos, prevalece la actitud confesional
en un estado de intimidad y
en una comunión inmersa en el dolor.
Se contempla a la poeta ligada a sus pasiones
y algunos poemas develan cómo se
ve ella a sí misma, en tanto que
se entremezclan simbologías en el
mundo de lo femenino, en las percepciones
sensoriales de un cuerpo en soledad y en
compañía. Amores, recuerdos,
deseos. La infancia y las pérdidas
están aludidas en ciertas retóricas
de la feminidad, a través de un interesante
uso del lenguaje metafórico que juega
para encubrir / descubrir, ocultar / desocultar,
enmascarar / desenmascarar.
Desde el principio se anuncia la metáfora
que invade dos territorios: el lecho y lo
que acontece allí al mismo tiempo,
se funde al espacio de los escritos y se
convierte en lo que se plasma en el papel.
En brazos de dos lunas es un título
sugerente que nos sumerge en un cosmos en
donde el yo lírico se siente sostenido
por la encrucijada de dos representaciones
de la figura de la mujer; hay un doble juego:
por una parte, una luna oriental y septentrional
y por otro, una luna occidental y austral:
los reflejos pugnan entre sí para
ubicar su espacio propio.
La escritura poética de Mary Acosta
nos revela una experiencia metafísica
en la travesía de alcanzar los pórticos
del cosmos, con su equipaje femenino, un
diluvio de pasión y entregada a la
espera celestial.”
por
Cristina Pizarro
En brazos de dos lunas
es, increíblemente, ese humo milenario
que se adhiere al terciopelo del aire tan
identificado con el rumor de seda de los
jazmines, brillando así como un rayo
divino.
Mary Acosta lleva dentro de si, para lo
intemporal, el alma de los vientos que se
hace voz inefable en complicidad con esa
rosa invicta que propone las infinitas palabras
del alba, como una razón sin distancia.
Su poesía –toda su magnifica
obra– semeja esa extraña fragancia
de la lluvia que nos habla de las magnéticas
horas quedadas en la inmarchitable tempestad
del ser, en un reencuentro con los verdaderos
quilates de un mediodía solar.
Su verba, en vecindad con las grandes poetas
que la antecedieran, hace posible creer
que la poesía nunca ha de morir;
es, acaso ese imperio del alma pregonando,
desde las rocas siderales del existir, la
grandeza de la vida en su riqueza y heredad.
por
María Cristina Dalbes
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