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“Bruta
piedad”
Marion Berguenfeld
Poemas
Ediciones del “Mono Armado”
68 páginas
Buenos Aires, 2004
Este poemario, sospecho, fue construyéndose
–es claro– desde un espíritu,
sea lo que fuere esto; pero un espíritu
capaz de no olvidar ni un segundo que es
cuerpo. O sea: un raro animal marino que,
como definió a la poesía alguien
más sabio, habita en la tierra pero
querría andar por el aire. Animal
guerrero, y a la vez piadoso. Por lo que
su piedad es furiosamente, implacablamente
bruta.
La magna estirpe evocada en la primera parte,
permite a Marion Berguenfeld reencontrar
una "infancia brutal" de niña-mujer,
donde hay antepasados y un Exterminador
que acecha en una mansión tomada
por los gatos. El linaje íntimo,
la memoria, nadar hacia arriba en la noche
feroz... La sección última,
que da título al conjunto, es una
sorprendente y conmovedora épica
del amor-deseo escoltado por la perra ternura.
Bulle aquí la mágica contaminación
de lo animal trascendente latiendo en una
mujer, en un hombre. Humanitos que aman
con rabia y desesperación, para que
la muerte no gane la partida. “Querido
Sócrates” es así, para
este lector, uno de esos poemas perfectos
ardidos por la pasión y la inteligencia.
Cuando la mujer sabe ser hembra que sabe
ser mujer, parecen recordarnos estos poemas,
ella y él invaden el universo. Aunque
la poeta tenga muy presente la fugacidad
de todo, ejerce su lucidez –nunca
desoladora– con dramatismo pero con
una alegría de ángeles que
bullen sobre el pubis. Mientras, tanguean
su alta poesía. ¿Hace falta
más? |