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“Sueños,
imágenes y sortilegios”
Tomás Barna
Cuentos
Editorial Dunken
120 páginas
Buenos Aires, 2004
Desde las pinceladas descriptivas
de Los pueblos gauchos con las que se inicia
este libro, Tomás Barna se perfila
como agudo narrador, artista sensible, cuyos
registros expresivos poseen vibrantes proyecciones.
Su escritura asoma con enérgicos
momentos donde un realismo electrizante
estremece al lector.
Diálogo, monólogos, descripciones,
intensidades psicológicas de los
personajes, evocaciones personales... circulan
por este libro que, como lo enuncia su título,
suma "sueños, imágenes
y sortilegios". Transfiguraciones estéticas
que se construyen con pleno dominio discursivo
y aguda sensibilidad.
Sueños, imágenes y sortilegios
resulta una obra abierta, como señalara
Umberto Eco, para quien el lector se constituye
en coautor participante. Así también
lo ansiaba Julio Cortázar.
Informe para “el otro" –último
texto de este libro de Tomás Barna–
es un notable acierto, pues deja al lector
flotando entre incertidumbres, preguntas,
puntos suspensivos que, tras reiteradas
lecturas, el receptor irá develando.
Este "informe-carta" nos llena
de zozobras y maravillosas introspecciones.
A mí se me figura como un pentagrama
en clave y en movimiento "moderato
cantabile".
Se diría que Tommy no se dirige a
su amigo (al "hermano Pelusa"),
sino a su "alter ego" pensante
y tierno que va y viene en ese eterno vaivén
entre la vida y la muerte. |